- Voto: el municipio cántabro que no tiene un pueblo llamado Voto
- Lo que Cuentan los Censos de Voto
- Geografía: doce pueblos dentro de un parque natural
- Patrimonio: dos cuevas de interés cultural y una casona rescatada de la ruina
- Economía: ganadería, industria y segundas residencias
- Música: el clarinete que no suena igual en todos los pueblos
- Deporte: el remo en las rías de Limpias y Rada
- Cuándo Ir a Voto
- Planifica tu Visita a Voto
- Otros Pueblos de Cantabria
Voto: el municipio cántabro que no tiene un pueblo llamado Voto
Quien busque en el mapa un núcleo llamado Voto no lo va a encontrar: el municipio, también conocido como Junta de Voto o simplemente La Junta, es en realidad la suma de doce pueblos repartidos entre marismas protegidas y sierras bajas, en el extremo oriental de Cantabria. Es un territorio donde conviven las vacas —muchas más que los vecinos— con las segundas residencias de quienes llegan sobre todo desde el País Vasco. El nombre de "Junta" remite a una fórmula de organización típica de la Cantabria rural, en la que varios pueblos vecinos se agrupaban bajo un único concejo para gestionar montes y recursos comunes; Voto es uno de los pocos municipios cántabros que todavía conserva esa denominación en su nombre oficial.
Lo que Cuentan los Censos de Voto
La serie de población de Voto, de 2001 a 2025, muestra uno de los crecimientos más marcados de la Cantabria rural: de 2.221 habitantes en 2001 a los 2.971 actuales, un aumento de más del 33 % en apenas dos décadas y cuarto. El avance no fue uniforme: entre 2008 y 2012 la población subió con fuerza, coincidiendo con el auge inmobiliario de la época, después se mantuvo estable durante varios años en torno a los 2.700-2.800 habitantes, y desde 2021 ha vuelto a crecer con claridad hasta marcar en 2025 el máximo de toda la serie. Es una curva que encaja con lo que cuenta el propio padrón de viviendas: casi seis de cada diez casas del municipio no son residencia principal, sino segunda vivienda.
Geografía: doce pueblos dentro de un parque natural
El término de Voto ocupa 77,7 km² a solo 28 metros de altitud media, a unos 5 kilómetros del mar Cantábrico, en la comarca de Trasmiera. Lo forman las localidades de Bádames (capital administrativa), Bueras, Carasa, Llánez, Nates, Padiérniga, Rada, San Bartolomé de los Montes, San Mamés de Aras, San Miguel de Aras, San Pantaleón de Aras y Secadura. Por el municipio discurren las rías de Limpias y de Rada —esta última, estuario de los ríos Clarín y Clarón—, ambas integradas en el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel. Hacia el este, las sierras de Breñas, Sel y Mullir separan a Voto del valle del Asón, mientras que al norte limita con Bárcena de Cicero y Colindres, y al sur con Ruesga y Ramales de la Victoria. Las marismas de Santoña, Victoria y Joyel son uno de los humedales más importantes del norte de la península, refugio de aves migratorias e invernantes, lo que convierte a los pueblos de Voto que las rodean, como Rada o Secadura, en un mirador natural privilegiado sobre ese espacio protegido.
Patrimonio: dos cuevas de interés cultural y una casona rescatada de la ruina
El patrimonio protegido de Voto se reparte entre naturaleza y arquitectura civil. La Cueva de Cobrantes, en San Miguel de Aras, y la Cueva de El Otero, en Secadura, tienen ambas la categoría de Bien de Interés Cultural. En Secadura se encuentra también el Palacio del Conde de San Carlos, en el barrio de Valdelastras, declarado Bien Inmueble de Interés Local. El caso más llamativo es el de la Casa del Pico de Velasco, en el barrio de Angustina de Carasa: esta construcción civil del siglo XVII llegó a figurar en la Lista Roja del patrimonio en peligro de Hispania Nostra por su mal estado, hasta que entre 2015 y 2018 se rehabilitó para uso turístico a partir de lo único que quedaba en pie, sus muros perimetrales.
Economía: ganadería, industria y segundas residencias
La actividad económica de Voto se reparte de forma inusualmente equilibrada entre sectores: en torno a un 28 % de la población trabaja en el sector primario, un 30 % en la industria, otro 29 % en servicios y cerca de un 13 % en la construcción. Esa base agraria se refleja en una cabaña ganadera que multiplica por dos a la población humana: según el último censo agrario, el municipio tenía más de 6.100 cabezas de vacuno, frente a sus menos de 3.000 habitantes. A esa economía rural se ha sumado en los últimos años un flujo constante de compradores de segunda vivienda, llegados mayoritariamente del País Vasco y, en particular, de Vizcaya, que explica tanto el crecimiento demográfico reciente como el hecho de que más de la mitad de las casas del municipio permanezcan vacías buena parte del año. El propio parque de viviendas lo confirma: de las 2.754 casas registradas en el último censo, solo un 43,8 % son residencia principal, y a ellas se suman ya 59 viviendas de uso turístico con más de 350 plazas, una oferta que ha crecido con fuerza en los últimos años. Otro indicador curioso es el del parque de vehículos: con 767 turismos por cada mil habitantes, Voto supera ampliamente la media de Cantabria y la de España, un reflejo de la vida dispersa en doce núcleos sin transporte público entre ellos.
Música: el clarinete que no suena igual en todos los pueblos
Voto conserva una peculiaridad musical poco conocida fuera de Cantabria: en todos sus pueblos la tradición instrumental usaba el clarinete en si bemol, salvo en Carasa, donde históricamente se tocaba la dulzaina en su lugar. El músico más recordado de la zona fue el pitero Ramón Rodríguez, "el Tuertu", natural de San Pantaleón de Aras. Hoy esa tradición ha evolucionado y en todo el municipio se interpreta ya el clarinete en mi bemol, conocido también como pitu montañés, el instrumento característico de la música popular cántabra actual.
Deporte: el remo en las rías de Limpias y Rada
La presencia de las rías marca también la vida deportiva del municipio: el Club de Remo Carasa-Voto entrena y compite aprovechando las aguas tranquilas de estos estuarios, en una disciplina muy arraigada en toda la costa cántabra y vizcaína cercana. Es una actividad que conecta de forma directa a Voto con la tradición de la traineras y el remo de banco fijo que se practica en los pueblos costeros del entorno, pese a que el municipio no tiene fachada marítima propiamente dicha.
Cuándo Ir a Voto
Las marismas de Santoña, Victoria y Joyel que bordean el municipio son especialmente interesantes en los meses de otoño e invierno, cuando llegan las aves migratorias que utilizan este espacio protegido como zona de paso e invernada. Para visitar las cuevas de Cobrantes y El Otero, o para recorrer los pueblos del interior, conviene evitar los fines de semana de verano, cuando la llegada de los propietarios de segunda vivienda multiplica la actividad en localidades como Carasa o Secadura.
Planifica tu Visita a Voto
Voto se encuentra a unos 5 kilómetros del mar Cantábrico y limita con Colindres y Limpias, dos de los accesos más directos desde la autovía A-8. Un recorrido completo por el municipio implica moverse entre sus doce pueblos, ya que no existe un núcleo central que concentre los principales atractivos: Secadura reúne la cueva de El Otero y el Palacio del Conde de San Carlos, Carasa guarda la recién restaurada Casa del Pico de Velasco, y San Miguel de Aras y San Pantaleón de Aras completan la ruta con la otra cueva protegida y la memoria del pitero más célebre de la comarca.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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