- El Pont de Vilomara i Rocafort: el pueblo que nunca ha tenido tantos vecinos como hoy
- Lo que Cuentan los Censos de El Pont de Vilomara i Rocafort
- Dos pueblos, un municipio: la historia de un nombre cambiante
- Patrimonio: el puente, el castillo y las ermitas
- Las fábricas textiles y la tragedia de 1902
- Fiestas y gente de El Pont de Vilomara i Rocafort
- Cuándo Ir a El Pont de Vilomara i Rocafort
- Planifica tu Visita a El Pont de Vilomara i Rocafort
- Otros Pueblos de Barcelona
El Pont de Vilomara i Rocafort: el pueblo que nunca ha tenido tantos vecinos como hoy
El Pont de Vilomara i Rocafort, en la comarca catalana del Bages, provincia de Barcelona, suma hoy 4.193 habitantes en un término de 27,4 km², a orillas del río Llobregat. Es un municipio formado por la unión de dos núcleos con personalidades muy distintas —el industrial Pont de Vilomara y el rural Rocafort—, separados por siete kilómetros de carretera sinuosa, y con un nombre que ha cambiado más veces en los últimos dos siglos que el de casi cualquier otro pueblo de esta lista.
Lo que Cuentan los Censos de El Pont de Vilomara i Rocafort
Pocos pueblos de España pueden presumir de una serie de población tan larga como la de El Pont de Vilomara i Rocafort: 47 datos repartidos en 309 años, de 1717 a 2025. En 1717 el municipio apenas tenía 99 habitantes, y hubo siglos de estancamiento absoluto —en 1787 había incluso menos, solo 65—. La población no empezó a crecer de forma sostenida hasta la industrialización textil del siglo XIX, y después, con la llegada de las oleadas migratorias de los años 50 y 60 del siglo XX. El dato más llamativo de toda la serie es este: los 4.193 habitantes de 2025 son, a la vez, el máximo histórico de los últimos tres siglos. El Pont de Vilomara i Rocafort nunca ha tenido tantos vecinos como tiene ahora, algo que no puede decirse de la inmensa mayoría de los pueblos españoles de tamaño parecido. Eso no quiere decir que la curva haya sido siempre ascendente: entre 1920 y 1930 la población cayó de 1.406 a 1.095 habitantes, un 22 % menos, aunque ese descenso no refleja una despoblación real, sino los reajustes administrativos y la emigración interna habituales de aquella época en la comarca del Bages.
Dos pueblos, un municipio: la historia de un nombre cambiante
La referencia histórica más antigua del término aparece en el año 902, cuando el lugar donde hoy se levantan las ruinas del castillo de Rocafort se documenta como Palau de Vesa ("palacio" significaba entonces también castillo). En 982, un documento del conde Borrell cede al monasterio de Sant Benet de Bages un mas llamado "Villa Amara", en el lugar que dará nombre a Vilomara. El castillo y su término pasaron a llamarse "de Nèspola" hasta que en 1022 ya aparecen citados como "el castillo de Nèspola que llaman Rocafort", bajo dominio de la familia Rocafort; en 1281 el señorío pasó a la familia Sitjar, cuyo último señor laico, Pere Sitjar, dejó su sarcófago-osario en la iglesia de Rocafort. Tras su muerte, en 1377 el señorío de Rocafort pasó al monasterio de Sant Benet de Bages, que mantuvo su jurisdicción hasta la desamortización de 1835. Sobre el puente que da nombre al municipio hay constancia desde al menos 1012, y en 1193 ya se documenta con claridad junto a una iglesia de Santa María.
El nombre oficial del municipio ha cambiado varias veces: fue simplemente "Rocafort" hasta 1916, pasó a "Rocafort i Vilumara" ese año, se invirtió el orden como "Rocafort i El Pont de Vilomara" en 1933, y adoptó su forma actual, El Pont de Vilomara i Rocafort, el 27 de mayo de 1982, reflejando el peso demográfico que había acabado ganando el núcleo del Pont.
Patrimonio: el puente, el castillo y las ermitas
El elemento que da nombre al municipio, el puente sobre el Llobregat, es una construcción de tradición románica de unos 130 metros de longitud, con un arco central y varios laterales, reconstruida en el siglo XVII y de nuevo en 1989. A él se suman varias ermitas de gran antigüedad: la ermita románica de Santa Magdalena del Pla, del siglo XII, junto al cementerio de Pont de Vilomara; la ermita prerrománica de Santa Maria de Matadars, de mediados del siglo X y considerada uno de los edificios más antiguos de todo el Bages; y la ermita de Sant Romà de Roviralta, cuya construcción se inició en 1347 dentro de los terrenos de la masía de Roviralta. En el núcleo de Rocafort se levanta la iglesia de Santa María de Rocafort, documentada desde 1023, con elementos románicos reaprovechados y una tumba gótica del siglo XIV de Pere de Sitjar, además de un campanario restaurado en los años 80 y murales interiores pintados en 1994. Cerca de ella se encuentra la Roca de les creus, un bloque de piedra con unas cuarenta cruces grabadas que ha inspirado numerosas leyendas locales, y el Museo de Rocafort, inaugurado el 15 de agosto de 1986. En el valle del Flequer se conservan además siete conjuntos de tines —lagares excavados entre antiguas viñas, hoy convertidas en bosque— que atestiguan el pasado vitícola de la zona.
Las fábricas textiles y la tragedia de 1902
La economía de El Pont de Vilomara i Rocafort fue agrícola, centrada en la viña, hasta que la filoxera acabó con ese cultivo a finales del siglo XIX. A mediados de esa centuria, dos industriales, Antoni Jover y Marià Regordosa, instalaron junto al Llobregat dos fábricas de hilados de algodón, levantando en 1841 la presa y el canal necesarios para mover la maquinaria con la fuerza del agua; en 1848 ya funcionaban a pleno rendimiento, dando trabajo sobre todo a mujeres y niñas de Rocafort, Mura, Navarcles y Manresa, que durante la semana dormían en las propias naves fabriles. El 17 de enero de 1902 la caldera de la fábrica Jover explotó y afectó también a la Regordosa, justo enfrente: murieron 12 personas —cuatro hombres y ocho mujeres, algunas de solo doce años— y hubo numerosos heridos; la ciudad de Manresa, que acudió en ayuda del pueblo, recibió por ello el título de "Benéfica". La fábrica de hilados pasó en 1926 a Indústries i Magatzems Jorba, sufrió un incendio en 1928 que obligó a trasladar temporalmente a los trabajadores a Sant Joan de Vilatorrada, y cerró definitivamente en 1985; en sus antiguas instalaciones funciona hoy una industria de tintes. La actividad industrial del municipio se reconvirtió hacia el reciclaje: en el polígono de ca l'Envetat operan hoy empresas dedicadas a la recuperación de frigoríficos, pilas, lámparas y chatarra electrónica.
Fiestas y gente de El Pont de Vilomara i Rocafort
Los dos núcleos conservan fiestas mayores propias y separadas: Rocafort celebra la suya de invierno el 1 de mayo y la de verano el 15 de agosto, mientras que El Pont de Vilomara tiene su Fiesta del Contribuyente el segundo fin de semana de junio y su fiesta mayor el último fin de semana de julio. Entre las personas nacidas en el municipio destacan el futbolista Isidre Flotats (1927-2014), centrocampista; Jesús Serra (1911-2005), empresario fundador de la compañía de seguros Catalana Occidente; y Jonathan Soriano (nacido en 1985), futbolista profesional que llegó a jugar en el Red Bull Salzburg austriaco.
Cuándo Ir a El Pont de Vilomara i Rocafort
La mejor época para visitar el municipio es la primavera, cuando el entorno del Llobregat y la serra de l'Obac muestran su vegetación mediterránea en pleno desarrollo, o el fin de semana de las fiestas mayores de verano de cada núcleo, en mayo y en agosto, si se busca ambiente festivo. El valle del Flequer, con sus tines entre antiguo viñedo, es un buen destino de paseo tranquilo fuera de los meses más calurosos del verano del Bages.
Planifica tu Visita a El Pont de Vilomara i Rocafort
El municipio se asienta a 202 metros de altitud en el núcleo de El Pont de Vilomara, mientras que Rocafort, siete kilómetros al este, se eleva hasta los 421 metros; el punto más alto del término, el serrat de Puig Gil, llega a los 608 metros. Limita con Manresa, Sant Fruitós de Bages, Talamanca, Mura y Sant Vicenç de Castellet, lo que lo sitúa muy cerca de la capital del Bages. El ayuntamiento ofrece información municipal en elpont.cat. Una visita completa puede combinar el puente histórico sobre el Llobregat y las antiguas fábricas textiles en El Pont de Vilomara con una subida hasta el núcleo de Rocafort para ver su iglesia, el castillo en ruinas y el Museo de Rocafort, cerrando la jornada con un paseo por las tines del valle del Flequer.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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