San Vicente de Alcántara

San Vicente de Alcántara. Pueblos de Badajoz

📝 Contenido:
  1. San Vicente de Alcántara: la capital extremeña del tapón de corcho
  2. Geografía: 275 km² de sierra fronteriza con Portugal
  3. Historia: de los dólmenes neolíticos a la Orden de Alcántara
  4. Patrimonio: nueve dólmenes y dos castillos de la Orden de Alcántara
  5. Economía: el corcho como seña de identidad
  6. Fiestas: hogueras de enero y alfombras de serrín en el Corpus
  7. Cuándo ir: el Corpus de las alfombras o la Feria del Corcho
  8. Planifica tu Visita a San Vicente de Alcántara
  9. Otros Pueblos de Badajoz

San Vicente de Alcántara: la capital extremeña del tapón de corcho

San Vicente de Alcántara, en el extremo noroeste de la provincia de Badajoz y a un paso de la frontera portuguesa, es conocida como la gran productora de corcho de Extremadura: sus fábricas elaboran más del 15 % de la producción mundial de tapones. El municipio cuenta hoy con 5.227 habitantes (INE 2025), gentilicio sanvicenteños, y su serie demográfica, de 25 años seguidos desde 2001, alcanzó su máximo al inicio de la serie, con 5.927 vecinos en 2001: desde entonces ha perdido un 12 % de su población, en un descenso gradual sin escalones bruscos.

Geografía: 275 km² de sierra fronteriza con Portugal

El municipio ocupa 275,3 km² a 504 metros de altitud, en la comarca de Los Baldíos de Badajoz, dentro del partido judicial de la capital provincial y de la mancomunidad de la Sierra de San Pedro. Su término, que en origen era mucho más reducido, se amplió en 1836 con la incorporación de las antiguas encomiendas de Piedrabuena y Mayorga, procedentes del partido judicial de Valencia de Alcántara. La Carretera EX-110 conecta la localidad con Badajoz y, hacia el oeste, con la frontera portuguesa a través de la N-521, mientras que la línea ferroviaria que une Cáceres con Valencia de Alcántara hace parada tres veces por semana en la estación local.

Historia: de los dólmenes neolíticos a la Orden de Alcántara

El término municipal conserva abundantes vestigios megalíticos del Neolítico-Calcolítico —dólmenes, menhires y otros monumentos funerarios— y restos de villas agrícolas y vías romanas de carácter militar, como la de Villavieja. El asentamiento que dio origen al actual núcleo urbano se debió, ya en la Alta Edad Media, a repoblaciones de la Orden de Alcántara a principios del siglo XV: el lugar se llamó primero San Vicente de los Vaqueros, en tierras conquistadas a los musulmanes en 1221 por el IV maestre de la orden, Vicente García Sánchez. En 1671 la villa obtuvo su independencia jurídica de Valencia de Alcántara tras pagar a la Corona 95.000 ducados, adoptando entonces el nombre definitivo de San Vicente de Alcántara. El censo de 1842 registraba ya 1.360 hogares y 6.750 vecinos. Desde 1989, con la disolución del partido judicial de Alburquerque, el municipio pasó a depender judicialmente de Badajoz.

La vocación corchera del municipio arrancó en 1858, cuando Pedro Moreno, socio de una casa inglesa dedicada a la comercialización del corcho, se estableció en la localidad. En 1872 el inglés Henry-Bucknall instaló la primera fábrica, que en 1888 compraría otro empresario británico, George Robinson; a comienzos del siglo XX llegarían los empresarios catalanes, que dieron al sector corchero un empuje decisivo. Hoy San Vicente cuenta con una treintena de empresas corcheras en activo, que concentran el 65 % de toda la industria del corcho extremeña y dan empleo directo e indirecto a buena parte de la población.

Patrimonio: nueve dólmenes y dos castillos de la Orden de Alcántara

El conjunto megalítico de San Vicente de Alcántara reúne nueve dólmenes, entre ellos el conocido como La Galana, dentro del grupo de 48 megalitos catalogados en el oeste de Extremadura y datados entre el IV y el III milenio a. C. El patrimonio religioso tiene su pieza mayor en la iglesia parroquial de San Vicente Mártir, de la segunda mitad del siglo XVIII, con planta de cruz latina, cúpula semiesférica sobre el crucero y una portada de decoración rococó única en Extremadura; conserva en su interior la talla del Jesús Nazareno, de 1634, obra del escultor Sebastián de Paz, procedente de la desamortizada iglesia conventual de San Benito de Alcántara. A ella se suman la ermita de Santa Ana, del siglo XVIII y declarada bien de interés cultural, y la ermita de Nuestra Señora de Fátima, inaugurada en 1954.

El término conserva además dos fortalezas de la Orden de Alcántara: el castillo de Mayorga, de origen incierto —posiblemente musulmán— y escenario en el siglo XV de la rebelión de Alonso de Monroy; y el castillo de Piedrabuena, incluido en la Ruta de los Castillos de Extremadura, que combina elementos de arquitectura militar y palaciega de los siglos XIV al XVI y que hoy es de titularidad privada. En el centro del pueblo, una escultura en bronce de 1990, obra de Ricardo García Lozano, homenajea a los trabajadores del corcho, motor económico de la localidad.

Economía: el corcho como seña de identidad

La economía sanvicenteña gira en gran medida alrededor del corcho, con fábricas que producen tanto el tapón natural como el aglomerado y tecnológico, y que convierten a San Vicente en uno de los centros corcheros más importantes de España. Desde 2013 la localidad acoge además la Feria Internacional del Corcho (FICOR), punto de encuentro durante tres días de los profesionales del corcho y el vino de toda España, que pone también el foco en la sostenibilidad del ecosistema alcornocal del que depende la materia prima.

Fiestas: hogueras de enero y alfombras de serrín en el Corpus

La fiesta de San Vicente Mártir, el 22 de enero, es la más tradicional del calendario local: los chicos del pueblo recogen durante meses ramas de olivo para construir las hogueras más grandes posibles, que se encienden la noche del 21 tras la procesión del patrón, mientras los jóvenes se tiznan la cara con corcho y salen en pandilla por las calles. El Día del Corpus, declarado fiesta de interés turístico regional en 2010, cubre las calles del recorrido procesional con alfombras de serrín de corcho y madera teñidos de colores vivos, un diseño floral distinto en cada calle que desaparece por completo al paso de la procesión. Completan el calendario festivo las Fiestas del Corcho de San Miguel, a finales de septiembre, y La Noche en Blanco, con conciertos, exposiciones y actividades culturales repartidas por todo el municipio.

Cuándo ir: el Corpus de las alfombras o la Feria del Corcho

El Día del Corpus, con sus efímeras alfombras de serrín por las calles del municipio, es la cita visualmente más llamativa del calendario sanvicenteño. Quien prefiera combinar la visita con un interés más económico y cultural puede planificarla en torno a la Feria Internacional del Corcho, que reúne cada año a los profesionales del sector, o a las Fiestas del Corcho de San Miguel, a finales de septiembre, cuando el municipio vuelve a girar en torno a su producto más identificativo.

Planifica tu Visita a San Vicente de Alcántara

San Vicente de Alcántara se encuentra en el noroeste de la provincia de Badajoz, bien conectado por la carretera EX-110 con la capital y, hacia Portugal, por la N-521. El recorrido por el municipio puede combinar la visita al Museo del Corcho, gestionado desde 2008 por la Junta de Extremadura, con el Museo de Historia y Cultura Sanvicenteña y el Centro de Interpretación de la Naturaleza de la Sierra de San Pedro. Para quien busque patrimonio megalítico, el dolmen de La Galana es la parada obligada, mientras que los castillos de Mayorga y Piedrabuena, ambos vinculados a la Orden de Alcántara, completan un recorrido histórico por la sierra que rodea el municipio.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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