Navalvillar De Pela

Navalvillar de Pela. Pueblos de Badajoz

📝 Contenido:
  1. Navalvillar de Pela, Tierra de Grullas y Jinetes
  2. Geografía: entre la llanura del Guadiana y la Sierra de Pela
  3. Historia: de los vettones a un pueblo que siempre pagó al rey
  4. Patrimonio: ermitas, ruinas romanas y un lavadero del siglo XVII
  5. Economía: agricultura, ganadería y turismo ornitológico
  6. Fiestas: la Encamisá, la fiesta más singular de las Vegas Altas
  7. Cuándo ir a Navalvillar de Pela
  8. Planifica tu visita a Navalvillar de Pela
  9. Otros Pueblos de Badajoz

Navalvillar de Pela, Tierra de Grullas y Jinetes

Navalvillar de Pela —conocido familiarmente en su comarca simplemente como Pela, y sus vecinos como peleños— es un municipio de la provincia de Badajoz, en la comarca de las Vegas Altas, que combina un pasado romano notable, una de las fiestas ecuestres más singulares de Extremadura y uno de los mejores lugares de España para observar la invernada de las grullas. El término, de 251 km², incluye además las pedanías de Obando y Vegas Altas.

Geografía: entre la llanura del Guadiana y la Sierra de Pela

El relieve de Navalvillar de Pela es predominantemente llano, salvo en su extremo sur y suroeste, donde se eleva la Sierra de Pela, que supera los 700 metros de altitud en su punto más alto, el pico Sierra Morena (723 m), límite con Orellana de la Sierra. La parte llana está recorrida por los ríos Ruecas, Cubilar y Gargáligas, todos de la cuenca del Guadiana, mientras que en el extremo sureste del municipio se encuentra parte del embalse de Orellana. La propia Sierra de Pela forma parte del Parque Natural del Embalse de Orellana y Sierra de Pela, y está catalogada como Zona Especial de Protección de Aves, una condición que explica buena parte del atractivo natural del municipio.

Historia: de los vettones a un pueblo que siempre pagó al rey

Aunque la fundación oficial de Navalvillar de Pela en su emplazamiento actual se fecha en 1418, cuando un grupo de vecinos pidió permiso al Ayuntamiento de Trujillo para deslindar su término, estos parajes llevaban ocupados desde mucho antes: las pinturas rupestres esquemáticas del Hoyo de Pela atestiguan presencia humana desde la prehistoria, y en la Edad Antigua el territorio perteneció a los vettones, pueblo íbero del que se conservan exvotos de bronce con figuras humanas y animales. En el Cerro de Cogolludo, junto al Guadiana, se alzaba Lacimurga, una ciudad romana levantada sobre un antiguo poblado íbero que funcionó como centro urbano principal de la zona, mientras que en las cercanías floreció también el asentamiento de Lacipea.

Durante siglos, Navalvillar de Pela fue siempre pueblo de realengo —es decir, pagaba sus tributos directamente al rey y no a ningún señor—, con una única excepción hacia 1630, cuando pasó a ser señorío de don Juan de Orellana; los propios vecinos pusieron fin a esa situación comprándose a sí mismos con el dinero que lograron reunir, y volvieron a depender solo de la corona. Esa condición de realengo explica también por qué el pueblo nunca llegó a tener grandes señores, castillos ni palacios como herencia patrimonial. En el siglo XIX, durante las guerras carlistas, los detractores de Isabel II intentaron entrar en el pueblo con intención de causar estragos tras haber perdido allí un cargamento; el entonces alcalde, Moreno Nogales, colocó su propio bastón sobre un puente como símbolo del atropello que estaban a punto de cometer, y finalmente desistieron. Años después, de forma no menos curiosa, los vecinos compraron todas las rañas del entorno —casi el doble de la extensión que ya poseían— con un dinero cuyo origen nunca quedó del todo claro.

Patrimonio: ermitas, ruinas romanas y un lavadero del siglo XVII

La ermita de San Antón, antigua iglesia parroquial construida en la primera mitad del siglo XVIII, perdió su cúpula y campanario original en los años 80 por su estado de ruina, pero conserva dos hermosos retablos y restos de pinturas neoclásicas en una de sus bóvedas. La ermita de la Virgen de la Caridad, del siglo XVI, custodia la talla de la patrona del pueblo. La actual iglesia parroquial de Santa Catalina de Alejandría, de grandes dimensiones y más de 1.000 m² de superficie, se terminó en 1986 por iniciativa del párroco Juan José Gallego Palomero y según proyecto del arquitecto local Miguel Masa Parralejo, financiada en gran parte por las aportaciones de los propios feligreses.

El patrimonio arqueológico más valioso son las ruinas romanas de Lacimurga, en el paraje de Cogolludo, con restos de baños romanos y un entorno rodeado por el Guadiana muy apreciado también por los aficionados a la pesca del black bass. El paraje natural de El Chorrero, en pleno corazón de la Sierra de Pela, conserva un antiguo lavadero del siglo XVII junto a un manantial muy visitado, con senderos que ascienden a miradores sobre la sierra, mientras que el Monte Sierra del Bravo ofrece otro mirador con vistas a las comarcas de La Siberia y La Serena.

Economía: agricultura, ganadería y turismo ornitológico

La economía de Navalvillar de Pela combina una agricultura diversificada —con un peso notable del arbolado y de las tierras de labor en las Vegas Altas del Guadiana— con una ganadería relevante, especialmente ovina y caprina, y un sector servicios en expansión gracias al creciente turismo rural y ornitológico. El parque periurbano de la Dehesa de Moheda Alta es, en este sentido, el gran activo del municipio: sus condiciones de alimento, descanso y espacio lo convierten en uno de los lugares de toda España donde más grullas se concentran durante el invierno, aprovechando también la cercanía de zonas pantanosas y embalses donde a estas aves les gusta dormir. El parque cuenta con bungalós, restaurante, zonas de merendero y un centro de interpretación pensado para los visitantes que llegan atraídos por este espectáculo natural.

Fiestas: la Encamisá, la fiesta más singular de las Vegas Altas

La fiesta que ha dado fama a Navalvillar de Pela en toda Extremadura es La Encamisá, también llamada Carrera de San Antón, celebrada cada 16 de enero, víspera de San Antón. La memoria popular la vincula a una antigua salvación del pueblo frente a un intento de invasión: los vecinos, con camisas blancas y a caballo, encendieron hogueras y lanzaron sus monturas en carreras nocturnas que confundieron a los invasores, haciéndoles creer que los defensores eran mucho más numerosos de lo que en realidad eran. Hoy los jinetes recrean aquella noche vestidos con camisa blanca, un pañuelo multicolor al cuello y otro que cubre la cabeza acabado en pico, montando caballos que lucen la tradicional manta de madroños, mientras recorren las calles al son del tamborilero durante tres vueltas, acompañados de la bandera, la cofradía y la corporación municipal.

El Lunes de Pascua, conocido simplemente como «Las Pascuas», es la gran romería del año: todo el pueblo se traslada a la finca de Moheda Alta a caballo, en carruajes o en remolques adornados con globos y ramas, para pasar el día entre encinas con tortilla de patatas, embutidos, vino de pitarra y dulces típicos como las roscas de viento. Del 14 al 17 de agosto, la feria y fiestas en honor a la Virgen de la Caridad cierran el calendario festivo grande del año, con fuegos artificiales, capeas, la tradicional corrida de rejones y actos religiosos como el Rosario de la Aurora.

Cuándo ir a Navalvillar de Pela

El invierno, y en especial los meses en los que las grullas invernan en la Dehesa de Moheda Alta, es una de las mejores épocas para visitar el municipio desde el punto de vista natural, y coincide además con la fecha de la Encamisá, a mediados de enero. El Lunes de Pascua, en primavera, ofrece la mejor imagen de la vida social y festiva del pueblo, y agosto añade el ambiente de la feria mayor en honor a la Virgen de la Caridad.

Planifica tu visita a Navalvillar de Pela

El acceso se realiza por la carretera N-430, con enlaces a la EX-115 hacia Orellana la Vieja y a la EX-116 hacia Guadalupe. Una visita completa debería combinar el patrimonio religioso del casco urbano —la ermita de San Antón, la de la Virgen de la Caridad y la iglesia de Santa Catalina— con una excursión a las ruinas romanas de Lacimurga junto al Guadiana y, sobre todo, una visita a la Dehesa de Moheda Alta, tanto por su valor ornitológico como por ser el escenario de la romería de Las Pascuas. Quien busque naturaleza de sierra puede completar la ruta con El Chorrero y el Monte Sierra del Bravo, dos miradores naturales sobre las comarcas vecinas de La Siberia y La Serena.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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