Benejúzar cuenta con 5.811 habitantes (padrón de 2025) y ocupa 34,9 kilómetros cuadrados de la provincia de Alicante, con una densidad de 166,6 habitantes por kilómetro cuadrado.
Está prácticamente a nivel del mar, a 39 metros de altitud.
Lo que Cuentan los Censos de Benejúzar
El registro disponible empieza en 2001 con 5.007 habitantes. Desde entonces no ha dejado de crecer.
El padrón de 2025 marca 5.811 habitantes, la cifra más alta de toda la serie.
Datos de Benejúzar de un Vistazo
- Provincia: Alicante
- Población: 5.811 habitantes (padrón de 2025)
- Superficie: 34,9 km²
- Altitud: 39 metros
- Coordenadas: 38,0778 N, 0,8386 O
- Gentilicio: benejussenca
- Código INE: 03024
- Ayuntamiento: benejuzar.es
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata, serie desde 2001.
Benejúzar
Un lugar con alma
Ubicado en plena Vega Baja del Segura, entre huertas fértiles, palmeras y montañas suaves, Benejúzar es un pueblo que guarda con orgullo sus tradiciones, su identidad y su profundo arraigo a la tierra. A orillas del río Segura y con la imponente Sierra de Benejúzar como fondo, este rincón alicantino ofrece al visitante tranquilidad, cultura y una hospitalidad que se siente desde el primer encuentro.
Caminar por sus calles es respirar historia y sencillez. Las fachadas blancas, los pequeños comercios familiares y las plazas tranquilas invitan a detenerse, observar y disfrutar del ritmo pausado de la vida. El ambiente acogedor de sus vecinos y el valor que se le da a cada celebración popular hacen que Benejúzar conserve un alma auténtica que muchas veces se pierde en las grandes ciudades.
La agricultura ha sido, y sigue siendo, un pilar fundamental en su economía y en su forma de vida. Las huertas, regadas por las aguas del Segura, ofrecen productos frescos que se reflejan en una gastronomía rica, honesta y con sabor a tradición. Platos elaborados con cariño, donde el producto local es el verdadero protagonista.
La devoción religiosa también ocupa un lugar importante en la vida del pueblo, con eventos como la romería en honor a la Virgen del Pilar, que cada año reúne a vecinos y visitantes en una jornada cargada de emoción, fe y convivencia.
Ya sea para disfrutar de una escapada rural, para conectar con la naturaleza o simplemente para dejarse llevar por la calma de sus paisajes, Benejúzar es un destino que enamora por su sencillez, su calidez humana y su firme compromiso con las raíces que lo definen.
Patrimonio que perdura
El corazón del pueblo lo marca la majestuosa Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, con su impresionante cúpula azul y una fachada que domina la plaza principal. Este templo, de gran valor arquitectónico y sentimental para los vecinos, no solo es lugar de culto, sino también punto de encuentro en la vida cotidiana y en las principales celebraciones del calendario local. En su interior se conservan elementos que reflejan la historia y la fe de Benejúzar:
• Imágenes religiosas de gran valor artístico y devocional.
Entre ellas destaca la figura de la Virgen del Rosario, patrona del pueblo.
• Detalles arquitectónicos tradicionales.
La cúpula azul vidriada, el campanario y los retablos interiores son representativos del estilo levantino.
• Celebraciones litúrgicas y festivas.
Como las procesiones, las misas solemnes y las actividades que forman parte de las fiestas patronales.
En lo alto de la sierra se encuentra el Santuario de la Virgen del Pilar, uno de los símbolos espirituales más importantes de la comarca, que ofrece además unas vistas privilegiadas de toda la Vega Baja. Subir hasta allí, ya sea por devoción o por el simple placer de contemplar el paisaje, es una experiencia que conecta con la esencia del lugar. Este santuario no solo destaca por su ubicación, sino también por su profundo significado:
• Destino de la tradicional romería.
Una celebración popular donde se combinan la fe, la música, los trajes típicos y la convivencia.
• Entorno natural privilegiado.
Desde lo alto se pueden contemplar los campos de cultivo, el río Segura serpenteando entre las huertas y el perfil de otros pueblos cercanos.
• Símbolo de identidad colectiva.
Es un lugar que une generaciones, con historias, promesas y recuerdos compartidos por toda la comunidad.
Las calles del casco urbano, llenas de vida y detalles tradicionales, conservan la memoria de un pueblo orgulloso de su pasado. Cada rincón guarda una historia, y su conservación habla del respeto por la herencia recibida. Caminar por Benejúzar es encontrarse con:
• Balcones repletos de flores.
Que aportan color y vida a las fachadas blancas típicas de la zona.
• Portones de madera y rejas forjadas.
Que remiten a la arquitectura popular mediterránea.
• Azulejos antiguos y placas conmemorativas.
Que recuerdan personajes, fechas y eventos que marcaron la historia del municipio.
• Vecinos que mantienen vivas las tradiciones.
Con saludos cálidos, charlas en las plazas y el orgullo de pertenecer a un lugar con alma.
Naturaleza en estado puro
El entorno natural de Benejúzar es perfecto para el turismo rural y activo. Su ubicación entre la huerta y la sierra lo convierte en un destino ideal para quienes buscan tranquilidad, aire puro y actividades al aire libre. La combinación de caminos rurales, espacios naturales bien conservados y vistas despejadas invita a moverse sin prisa, disfrutando del paisaje mediterráneo en cada paso.
• La Ruta del Santuario.
Uno de los recorridos más emblemáticos del municipio. Conecta el casco urbano con el Santuario de la Virgen del Pilar, ascendiendo por senderos que ofrecen panorámicas espectaculares de la Vega Baja. Es perfecta tanto para caminantes como para ciclistas que buscan un recorrido accesible pero lleno de encanto.
• El paraje de La Pilarica.
Ubicado en las inmediaciones del santuario, es un espacio natural donde se puede descansar, hacer picnic o simplemente disfrutar del silencio y la sombra de los árboles. Muchos lo eligen como punto de encuentro familiar o para pasar una mañana tranquila en contacto con la naturaleza.
• Caminos que cruzan la sierra.
Hay varias rutas secundarias que permiten explorar rincones menos transitados. Estos caminos son ideales para la práctica de senderismo de bajo y medio impacto, y también son frecuentados por amantes del ciclismo de montaña. El recorrido entre almendros, pinos y plantas aromáticas propias del clima mediterráneo crea una atmósfera relajante y revitalizante.
• Paisajes agrícolas y vistas abiertas.
Los campos de cultivo, las hileras de cítricos y los bancales de almendros forman parte del paisaje cotidiano. En días despejados, las vistas alcanzan incluso otros pueblos de la Vega Baja, lo que hace que cada caminata tenga un atractivo especial.
Explorar Benejúzar es también una forma de reconectar con lo esencial: el silencio, el ritmo natural del entorno y la belleza de lo sencillo. Un lugar perfecto para desconectar del ruido y recargar energía.
Costumbres que viven
Las tradiciones en Benejúzar están profundamente arraigadas. Se viven con emoción, orgullo y una participación comunitaria que traspasa generaciones. Cada celebración es una oportunidad para reforzar los lazos vecinales y mantener vivas las costumbres que definen la identidad del pueblo.
• Las fiestas patronales en honor a la Virgen del Pilar, en octubre.
Son el alma del calendario festivo y uno de los momentos más esperados del año. Durante varios días, el pueblo se llena de color, música y devoción.
– Las procesiones, especialmente la del día grande, reúnen a centenares de vecinos y visitantes en un ambiente cargado de emoción.
– Las verbenas nocturnas animan las plazas hasta altas horas, con música en directo y ambiente familiar.
– Los actos religiosos, como misas y ofrendas florales, son parte esencial de la tradición.
– La romería al Santuario de la Virgen del Pilar, subiendo la sierra entre cánticos, carrozas y trajes típicos, es una de las expresiones más sentidas de fe y unidad.
• La Semana Santa.
Con sus procesiones solemnes, pasos llevados a hombros y momentos de recogimiento, es una celebración marcada por la tradición y la emoción contenida. Las cofradías locales se encargan de mantener vivo este legado con gran dedicación.
• La Feria de Mayo.
Una festividad con sabor andaluz que ha ganado protagonismo en los últimos años. Las casetas, la música flamenca, los trajes de faralaes y el ambiente festivo atraen a gente de toda la comarca.
• Actividades culturales a lo largo del año.
Benejúzar ofrece una programación variada que incluye conciertos, teatro, exposiciones y talleres, tanto para niños como para adultos. Estas actividades reflejan el espíritu alegre y participativo de su gente, y demuestran que la cultura también es una forma de mantener viva la identidad local.
Cada tradición en Benejúzar es una muestra del amor por sus raíces. Lejos de desaparecer, se renuevan con cada generación, demostrando que el verdadero valor de una comunidad está en su gente y en la forma en que vive lo que la hace única.
Sabores con historia
La gastronomía benejucense es rica, casera y basada en los productos de su fértil huerta. Cada plato cuenta una historia familiar, un saber transmitido de generación en generación, donde el sabor y la tradición van de la mano. Las recetas locales son un reflejo del vínculo con la tierra y del ingenio para aprovechar los ingredientes de temporada.
• Platos principales típicos:
– Arroz con costra. Una receta tradicional cocinada al horno, con arroz, embutidos y huevo batido que forma una capa dorada en la superficie.
– Cocido con pelotas. Ideal para los días frescos, este guiso lleva garbanzos, carne y grandes albóndigas caseras con especias.
– Olleta. Un potaje de legumbres, verduras y arroz que representa la cocina humilde, nutritiva y reconfortante.
– Empanadas de verdura o atún. Elaboradas con masa casera, rellenas de acelgas, cebolla, atún y pimiento, son típicas en celebraciones y meriendas.
• Repostería tradicional:
– Pasteles de boniato. Con un relleno dulce y especiado, son protagonistas en fechas señaladas.
– Rollos de anís. Crujientes, aromáticos y perfectos para acompañar un café o una copa de licor.
– Monas de Pascua. Dulces esponjosos adornados con huevo duro, que los niños disfrutan especialmente en Semana Santa.
– Tortas caseras. De aceite, de naranja o de almendra, siempre presentes en la cocina local.
Comer en Benejúzar es una experiencia que va más allá del sabor. Es sentarse en una mesa donde lo sencillo se convierte en especial, donde cada plato está hecho con cuidado y donde el tiempo parece detenerse para disfrutar sin prisa.
Benejúzar es un lugar donde la tierra se cuida, las tradiciones se celebran y la vida se comparte. Un pueblo con alma cálida, donde lo cotidiano tiene valor y cada visita se convierte en un recuerdo duradero. Un rincón ideal para quienes buscan historia, naturaleza y corazón. Porque aquí, en cada calle, en cada plato y en cada gesto, se siente ese algo especial que solo los pueblos con identidad auténtica pueden ofrecer.
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