- Haría, el valle de las mil palmeras que una erupción partió en dos paisajes
- Lo que Cuentan los Censos de Haría
- Diez Núcleos entre el Volcán y el Valle
- Piratas, Salinas y un Privilegio Religioso Único
- Rosetas, Palma Trenzada y el Atillo de Máguez
- San Juan, la Hoguera de Facundo y un Club con Nombre de Barrio
- Planifica tu Visita a Haría
- Otros Pueblos de Las Palmas
Haría, el valle de las mil palmeras que una erupción partió en dos paisajes
Haría es el municipio situado más al norte de la isla de Lanzarote, en la provincia de Las Palmas. Su territorio guarda un contraste que resume toda la isla: al suroeste, el valle fértil de palmeras que da nombre al pueblo; al noreste, el Malpaís de La Corona, un desierto de lava negra que quedó así tras la erupción de la Montaña Corona hace unos 3.000 años. De aquella erupción nacieron los jameos, los túneles de lava hueca que hoy son dos de los grandes reclamos turísticos de Lanzarote: la Cueva de los Verdes y los Jameos del Agua.
Lo que Cuentan los Censos de Haría
La serie de población de Haría —24 datos en 25 años— cuenta una historia de recuperación. El municipio llegó a su mínimo relativamente reciente en 2014, con 4.736 habitantes, tras partir de los 4.285 de 2001, y desde entonces ha crecido de forma sostenida hasta los 5.623 habitantes de 2025, el mayor dato de toda la serie. El único sobresalto ocurre entre 2012 y 2013, cuando se pasa de 5.190 a 4.782 habitantes (-7,9 %, 408 vecinos menos en un año): un escalón que, como suele ocurrir en el litoral con fuerte presencia de residentes extranjeros, responde con toda probabilidad a una depuración del padrón y no a ningún episodio de éxodo real.
Diez Núcleos entre el Volcán y el Valle
El municipio se reparte en diez núcleos de población —Haría, Máguez, Guinate, Ye, Órzola, Punta Mujeres, Arrieta, Tabayesco, Mala y Charco del Palo—, repartidos en 106,6 km² de los que casi un 30 % son espacio natural protegido. El pueblo de Haría se alza a unos 270 metros de altitud, rodeado de laderas que en su día estuvieron cubiertas por miles de palmeras, de ahí su apodo popular de «valle de las mil palmeras». Desde época prehispánica, el valle acogió numerosos asentamientos aborígenes: hábitats dispersos como los de Tinache o cuevas naturales en el propio Malpaís de La Corona, vinculadas al pastoreo y al marisqueo. De aquellos asentamientos surgieron las Queseras de Bravo, una estructura radial en forma de quesera esculpida en piedra volcánica, única en todo el archipiélago, cuya utilidad exacta todavía se desconoce.
El nombre del pueblo tiene origen prehispánico: los aborígenes conocían el valle como «Faria», y la denominación podría derivar de la palabra árabe chafariz, fuente o manantial de agua. Tras la conquista de la isla en 1402 por Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle, el valle de Haría mantuvo su población gracias a la fertilidad de sus tierras, convirtiéndose en el segundo núcleo más habitado de Lanzarote tras Teguise.
Piratas, Salinas y un Privilegio Religioso Único
Las razzias piráticas marcaron la historia del municipio durante los siglos XVI y XVII. La más nefasta fue la del argelino Morato Arráez, que el 1 de agosto de 1586 atacó Haría al mando de 600 hombres, se aprovisionó de aves, cabras y verduras, y quemó después las cosechas y el palmeral. La Cueva de los Verdes jugó un papel defensivo clave frente a estos ataques, tanto antes como después de la conquista. En 1585, el beneficiado de Teguise concedió a Haría pila bautismal y cura propios, un privilegio religioso que en aquel momento solo tenían estos dos núcleos de toda la isla, dada la lejanía de Teguise y el elevado número de vecinos de Haría.
La única industria histórica del municipio fueron las salinas: las Salinas del Río, del siglo XV, están consideradas las más antiguas de Canarias, mientras que las de Órzola se construyeron en los años 1940 y funcionaron hasta la década de 1970. La economía isleña, siempre sujeta a las fluctuaciones del mercado internacional, pasó en el siglo XVIII por el cultivo de la barrilla en Arrieta y Órzola, arruinado después por la sosa artificial, y a finales del XIX por la cochinilla sobre nopal, hundida a su vez por los colorantes sintéticos. Ambas crisis provocaron oleadas de emigración hacia Cuba, Venezuela y Uruguay primero, y hacia Gran Canaria y Tenerife después. En 1852 el traslado de la capitalidad de la isla a Arrecife relegó a Haría a una posición administrativa menor que todavía conserva.
Rosetas, Palma Trenzada y el Atillo de Máguez
La artesanía tradicional de Haría gira en torno a dos materiales: el hilo y la palmera. Las rosetas son piezas textiles que se elaboran individualmente sobre un cojín relleno de serrín, con una base metálica llamada piqué, y que después se combinan para formar manteles y paños; existen variantes como la roseta de galletones, de centros, de pispillas o de pescado. De la palmera se obtiene la materia prima para la cestería y el trabajo de palma: esteras, escobas, sombreros de palmito trenzado —conocidos como sombreras— y empleitas, el molde tradicional para hacer queso. Máguez y Haría comparten la curiosa costumbre de vestir las escobas de palma con la indumentaria tradicional de la isla, y en Máguez se desarrolló a principios del siglo XX la artesanía del atillo, extraído de la pitera, que todavía se mantiene viva.
San Juan, la Hoguera de Facundo y un Club con Nombre de Barrio
La fiesta más destacada es la de San Juan, patrón del municipio, que marca tradicionalmente el inicio del verano con una gran hoguera en la que se quema un muñeco llamado Facundo la noche del 23 de junio, una manifestación vinculada a ritos prehispánicos relacionados con la recogida de las cosechas. Completan el calendario festivo los Carnavales, la fiesta de Nuestra Señora del Carmen en Arrieta y la de El Pino en Punta Mujeres.
En lo deportivo, el municipio cuenta con un club de baloncesto, La Vuelta Arriba, fundado en 2008 por Marciano Acuña, y con un equipo de fútbol con un nombre poco habitual: el Haría Club de Fútbol Rincón de Aganada, fundado en 1975, cuyo estadio Ladislao Rodríguez Bonillo tiene un aforo de 500 personas y compite en la Liga Primera Regional de Lanzarote.
Planifica tu Visita a Haría
El patrimonio de Haría incluye algunos de los lugares más visitados de Lanzarote: la Casa-Museo de César Manrique, el Mirador del Río —obra también del artista lanzaroteño, con vistas al archipiélago Chinijo—, los Jameos del Agua, la Cueva de los Verdes y el Museo del Arte Sacro de Haría. Dada la extensión del espacio natural protegido, conviene reservar al menos un día completo para recorrer con calma el norte de la isla.
El verano, con la fiesta de San Juan a finales de junio, es la época de más ambiente, aunque el clima suave de Lanzarote permite visitar el municipio durante todo el año. Los núcleos costeros como Órzola, Punta Mujeres o Arrieta ofrecen playas tranquilas y acceso a la isla de La Graciosa —el ferry hacia la isla sale precisamente de Órzola—, mientras que el propio valle de Haría, con su característico palmeral, sigue siendo el corazón agrícola y paisajístico de todo el municipio. La mayor parte de las tierras más fértiles se concentran en la vega de Máguez y en el propio valle de Haría, donde todavía se cultivan papas, legumbres, cereales y hortalizas, mientras que el resto del término se reparte entre pequeñas plantaciones adaptadas al terreno volcánico y salpicadas de árboles frutales y viñas.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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