Consell es un pequeño municipio del interior de Mallorca, en la comarca del Raiguer, con 4.521 habitantes repartidos en apenas 13,64 km². A pesar de su tamaño, concentra una historia que arranca en la época talayótica y un patrimonio religioso y arquitectónico que sorprende a quien solo busca playa en la isla. Limita con Binissalem, Santa Eugènia, Santa María del Camí y Alaró, y su cercanía a Palma —apenas 20 kilómetros— lo ha convertido en las últimas décadas en un pueblo donde mucha gente vive sin trabajar allí.
Geografía
El municipio se asienta a 154 metros de altitud en plena llanura del Raiguer, la franja agrícola que separa la Serra de Tramuntana del llano central de Mallorca. Es uno de los términos municipales más pequeños de la isla, sin núcleos de población aparte del propio casco urbano: no hay urbanizaciones ni aldeas satélite, todo Consell es un único pueblo compacto rodeado de campos de almendros y viñas. El terreno es llano, lo que facilita moverse a pie o en bicicleta entre sus calles y hacia los pueblos vecinos, todos a pocos minutos.
Historia
Los primeros rastros de ocupación humana en Consell se remontan al período talayótico, con yacimientos en Son Pontiró y Es Velar. De época posterior, ya con presencia cristiana primitiva, se conservan sarcófagos de los siglos IV y V en la posesión de Masnou, uno de los hallazgos más valiosos del municipio. Durante la dominación islámica, entre los siglos X y XIII, el territorio formaba parte del distrito de Qanarusha y era conocido como Conxel o Cutxell; de esa etapa queda en Masnou un sistema hidráulico de pozo, qanat y acequia que todavía puede visitarse.
Tras la conquista catalana de 1229, liderada por Jaume I, la alquería de Consell pasó a manos de Garsenda, viuda del vizconde de Bearn, y se repobló con colonos procedentes de Cataluña bajo un régimen feudal. Durante siglos, sin embargo, Consell no fue más que un lugar dependiente de Alaró, que sí recibió el título de villa en 1300. La separación no llegó hasta 1925, cuando Consell se constituyó por fin como municipio independiente, impulsado sobre todo por el promotor local Antoni Barceló García de Paredes.
El siglo XIX trajo una etapa de prosperidad ligada al cultivo de la vid, truncada en 1891 por la plaga de la filoxera, que obligó a los agricultores a reconvertirse hacia el almendro y a desarrollar una industria artesana de espardenyas (alpargatas de esparto) que llegó a dar nombre al primer club deportivo del pueblo, fundado en 1918 por los propios trabajadores del gremio. La llegada de la electricidad en 1902 y del teléfono en 1929 modernizó poco a poco la vida local, aunque la Guerra Civil y la posguerra frenaron ese impulso durante años. No fue hasta la democracia, y sobre todo desde la década de 1990, cuando Consell recuperó dinamismo al convertirse en pueblo dormitorio de Palma, con el consiguiente crecimiento de población y servicios que todavía se nota hoy.
Patrimonio
El edificio más representativo de Consell es la iglesia de Nuestra Señora de la Visitación, en la plaza Mayor. Se construyó en dos fases, entre 1906 y 1921, según planos de Pere d'Alcàntara Penya, y sustituyó a dos templos anteriores, uno gótico de 1580 y otro barroco de 1792. Es un ejemplo de premodernismo religioso mallorquín: una sola nave con ocho capillas laterales, transepto y ábside semicircular, con elementos modernistas insertados en una estructura todavía historicista.
Frente a ella se encuentra la Casa de la Vila, el ayuntamiento, proyectado en 1932 por el arquitecto Guillem Forteza Piña como escuela graduada: tres plantas, cubierta a doble vertiente y fachada de piedra viva irregular, con soluciones de arquitectura tradicional mallorquina. El núcleo antiguo conserva además casas señoriales como Can Ribes, Son Fillol, Can Fred o Can Jaume de Sóller, varias con portales de dintel conopial en piedra.
Fuera del casco urbano, la posesión de Masnou —documentada desde 1321— reúne los dos hallazgos arqueológicos más importantes del municipio: los sarcófagos paleocristianos y el sistema hidráulico islámico ya mencionados. También merecen una parada el Pont Trencat, un puente del siglo XVI en el camino del Raiguer que podría coincidir con un tramo de la antigua vía romana entre Palma y Pollentia, y los antiguos molinos y aljibes del término, como el de Son Pontiró, que abastecía a los rebaños durante la trashumancia.
Economía
La economía de Consell fue agrícola durante siglos, primero centrada en la vid y, tras la filoxera de 1891, en el almendro, que sigue siendo visible en los campos que rodean el pueblo. A esa base agraria se sumó una industria artesana de calzado de esparto que tuvo peso real en la vida local, hasta el punto de dar nombre al club de fútbol fundado por sus trabajadores. Hoy el perfil económico ha cambiado por completo: la proximidad a Palma ha convertido a Consell en un municipio residencial, con buena parte de su población trabajando fuera y el comercio local orientado a cubrir las necesidades del día a día, incluido un mercadillo de segunda mano que se monta cada domingo en el polígono industrial.
Fiestas
La fiesta mayor es la de Sant Bartomeu, el 24 de agosto, que se celebra desde 1720 cuando la iglesia del pueblo fue elevada a vicaría. Destaca el multitudinario "sopar a la fresca", en el que los vecinos de cada calle cenan juntos en plena calle, y el Certamen de Teatro Amateur de Consell, que se organiza desde 1988 dentro de los actos. La otra gran cita es la fiesta de Sant Antoni, el 17 de enero, con las tradicionales "beneïdes" (bendiciones de animales) y un carnaval propio con carrozas y comparsas; a diferencia de otros pueblos mallorquines, donde la gran revetlla es la noche del 16, en Consell el día grande es el 17.
A estas se suma la feria de Consell, el primer domingo después de San Lucas (18 de octubre), con una edición nocturna adicional durante las fiestas de agosto, y el mercado semanal de los jueves por la mañana en la plaza Mayor.
Cuándo ir
Al tratarse de un pueblo de interior, Consell se disfruta mejor fuera de los meses de más calor: primavera y otoño ofrecen temperaturas agradables para pasear por sus calles y por los campos de almendros en flor, que en el Raiguer suelen verse entre finales de enero y febrero. Quien quiera vivir el pueblo en su ambiente más auténtico debería planear la visita en torno al 17 de enero, por Sant Antoni, o al 24 de agosto, por Sant Bartomeu, cuando las calles se llenan de vecinos y visitantes.
Planifica tu visita
Consell se encuentra junto a la carretera Ma-13A, a unos 20 kilómetros de Palma y a poca distancia de Binissalem, conocido por su ruta del vino, y de Santa María del Camí, con su propio mercado tradicional. El pueblo tiene parada de tren en la línea Palma-Inca, lo que permite llegar sin coche desde la capital en poco más de veinte minutos. Para quien se anime a seguir ruta, el casco histórico de Alaró y la subida a su castillo quedan a un breve trayecto, y la zona del Raiguer en conjunto es una buena base para combinar patrimonio rural, bodegas y pueblos pequeños sin el bullicio de la costa.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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