Markina Xemein, Vizcaya

Markina Xemein. Pueblos de Vizcaya

Introducción

Markina-Xemein es un municipio de la provincia de Vizcaya, en el País Vasco, cabecera de la comarca de Lea-Artibai y conocido tradicionalmente como «muy noble y muy leal villa». Según el INE tiene 5.089 habitantes, el dato más alto de toda su serie histórica, en un término de 45,22 kilómetros cuadrados y a 85 metros de altitud, con el gentilicio de markinar. El municipio actual nació en 1952 de la fusión de la villa de Marquina con la vecina anteiglesia de Jeméin, y adoptó su grafía vasca oficial, Markina-Xemein, en 1984. Es un pueblo con una identidad muy marcada: por un lado, por la calidad de su mármol negro, que compite internacionalmente con el de Carrara; por otro, por ser cuna de generaciones de pelotaris que han jugado en los frontones de Estados Unidos y Manila, lo que ha dado a su frontón municipal el sobrenombre de Universidad de la Pelota.

Geografía

La villa se asienta en el extremo nororiental de Vizcaya, en la parte media de la cuenca del río Artibai, justo en el punto donde este recibe a su afluente el Urko, muy cerca del límite con Guipúzcoa. El relieve es accidentado, con montes que rondan los 700 y 900 metros rodeando el valle, bajo la sombra del Oiz, de 1.036 metros, y con cimas como Kalamua, Urko, Urregarai y Zapola. El núcleo urbano se formó por la unión de los dos núcleos históricos, la villa de Marquina y la anteiglesia de Jeméin, que hoy constituyen una sola trama urbana de planta triangular asentada en la confluencia de los valles del Artibai y del Urko; junto al casco medieval se abre una gran plaza cubierta de hierba. El resto de la población vive repartida en los barrios rurales de Iturreta, Barinaga, Urberuaga, Amalloa, Iruzubieta, Larruskain, Plazakola, Goierri, Atxondoa, Barroeta, Erdotza y Meabe. Alrededor del 88 por ciento de los habitantes es vascoparlante, con predominio del dialecto vizcaíno del euskera. En el barrio de Urberuaga brota un manantial de aguas minero-medicinales calientes que llegó a sostener un balneario de cierto renombre a principios del siglo XX. La roca caliza de los montes ha favorecido la apertura de canteras de mármol y piedra de construcción, en un paisaje forestal de encina atlántica, haya, roble, castaño y plantaciones de pino insignis.

Historia

La presencia humana en este valle se remonta al Mesolítico y al Eneolítico, con yacimientos en las cuevas de Kobaua y Axpe y dólmenes y túmulos en Kalamua y Urko, además de hachas de bronce halladas en Iruzubieta y monedas romanas en el mismo barrio. En el siglo X surge el núcleo religioso de Iturreta, y la ermita de San Cristóbal conserva restos del siglo XI. La fundación de la villa como tal se produce el 6 de mayo de 1355, cuando el infante don Tello, señor de Vizcaya, otorga la carta puebla de Villaviciosa de Marquina en tierras de la anteiglesia de Jeméin, con el fuero de Bilbao y una función claramente defensiva que se tradujo en la construcción de una muralla que todavía condiciona el trazado del casco antiguo. Entre los siglos XV y XVI la villa fue un centro relevante de fabricación de armaduras y arneses, hasta el punto de que un enviado del rey de Portugal se refirió a ella como «donde están los armeros». La convivencia entre la villa y la anteiglesia de Jeméin, obligada a compartir la misma iglesia, generó pleitos que se prolongaron hasta el siglo XVII, y el siglo XIX trajo los costes económicos de la guerra de la Independencia y de las guerras carlistas, en las que Marquina organizó su propio batallón. La Guerra Civil golpeó con dureza al municipio: durante el invierno de 1936-1937 la villa quedó en primera línea del frente republicano y sufrió bombardeos de la aviación sublevada en 29 fechas distintas, que alcanzaron el casco urbano, un edificio habilitado como hospital y el convento de los carmelitas. En 1952 se fusionaron Marquina y Jeméin en un solo municipio, al que en 1969 se incorporó la anteiglesia de Cenarruza-Bolívar, que recuperó su independencia en 2005; esa segregación, y no un episodio de despoblación, es la causa del único salto brusco que registra la serie demográfica del municipio, un descenso de 248 vecinos entre 2005 y 2006.

Patrimonio

Por Markina-Xemein pasa el ramal de la costa del Camino de Santiago, lo que explica la densidad de construcciones religiosas del municipio. La iglesia de Santa María de la Asunción de Jeméin, renacentista y del siglo XVI, está considerada una de las de mayor tamaño de Vizcaya, con tres naves y bóvedas de crucería, y está declarada Monumento Nacional, igual que el cementerio municipal, obra neoclásica de 1851 proyectada por Mariano de Lascuráin, que organiza las sepulturas en torno a un recinto porticado y guarda el mausoleo del conde de Peñaflorida, José María Munibe y Aranguren. Una de las construcciones más singulares del municipio es la ermita de San Miguel de Arretxinaga, un edificio hexagonal levantado en 1734 por José de Lizardi en torno a un conjunto megalítico de origen natural formado por tres grandes piedras sobre las que se instaló el altar; la tradición local asegura que pasar por debajo de las rocas preserva la virilidad. El conjunto del convento e iglesia del Carmen, fundado en 1691, conserva una fuente de columna de mármol con versos atribuidos a Juan Antonio Moguel. El actual ayuntamiento ocupa el palacio de Mugartegui, un edificio barroco de 1666 construido sobre la antigua muralla medieval de la villa, y en el casco histórico se conservan además torres y palacios como el de Antxia, el de Barroeta o el de Ansotegi. El frontón municipal, cuyo origen se remonta a finales del siglo XVIII y que se cubrió en 1928, es conocido como la Universidad de la Pelota por la cantidad de pelotaris formados aquí que llegaron a jugar en Estados Unidos y Manila; sirvió de garaje militar y fue bombardeado durante la Guerra Civil, y no reabrió hasta 1949.

Economía

La economía de Markina-Xemein combina un sector primario reducido, en torno al 10 por ciento de la población activa, dedicado sobre todo a una agricultura y ganadería de autoconsumo, con la explotación de canteras de mármol negro de prestigio internacional y plantaciones de pino insignis para la industria maderera. El sector secundario, que ocupa cerca de la mitad de la población activa, gira en torno a varias fábricas metalúrgicas vinculadas a las comarcas del Bajo Deva y el Duranguesado; el municipio sufrió una crisis industrial con el cierre, a finales de los años ochenta, de la fábrica de armamento La Esperanza, dedicada a morteros y munición, aunque nuevos polígonos industriales han permitido su recuperación desde inicios del siglo XXI. El sector servicios, cercano al 40 por ciento del empleo, se apoya en la hostelería y en los servicios básicos, mientras que para el comercio más especializado buena parte de la población se desplaza a Durango, Éibar o Bilbao.

Fiestas

Las fiestas patronales de Markina-Xemein, conocidas como los cármenes, se celebran entre el 15 y el 18 de julio en honor a la Virgen del Carmen. A ellas se suma un calendario festivo muy repartido por barrios, cada uno con el día de su propio santo: Amalloa festeja San Juan el 24 de junio, Barinaga a San Pedro el 29 de junio, Iturreta a San Martín el 7 de julio y a San Cristóbal el 10, Larruskain a San Ignacio de Loyola el 31 de julio, Goierri a Santutxu el 1 de agosto, Iruzubieta a Nuestra Señora de las Nieves el 5 de agosto, Atxondoa a San Jacinto el 17 de agosto y a Santa Teresa de Jesús el 15 de octubre, Erdotza a su virgen el 8 de septiembre, Meabe a San Cosme y San Damián el fin de semana cercano al 26 de septiembre, y el barrio de Arretxinaga a San Miguel el 29 de septiembre. Se celebra también el domingo de carnaval, y hay feria todos los segundos sábados de mes, siendo la de octubre la feria mayor del año.

Cuándo ir

Julio es el mes de referencia para conocer Markina-Xemein en su momento más animado, con los cármenes del 15 al 18 copando la vida de la villa, aunque quien prefiera un ambiente más rural puede planear la visita en torno a alguna de las fiestas de barrio, que se suceden casi sin pausa entre junio y octubre. Octubre añade un atractivo más con la feria mayor del municipio, y cualquier época con actividad en el frontón municipal es buena ocasión para acercarse a la tradición pelotazale que ha dado fama a la villa.

Planifica tu visita

Markina-Xemein es un nudo de comunicaciones comarcal: la BI-633 une Durango con Ondárroa atravesando la villa, la BI-3405 enlaza con Lequeitio, la BI-3443 comunica con Aulesti y la cuenca del Lea, y la BI-2636, pasando por Echevarría y el puerto de San Miguel, conecta con Elgóibar y el valle del Deva; por la BI-3950 o la BI-4404 se llega también a Éibar. El municipio no tiene conexión directa por autopista ni por ferrocarril, por lo que para enlazar con la AP-8 o la N-634 hay que pasar por Durango, Éibar o Elgóibar. Una visita completa debería incluir el casco histórico con el palacio de Mugartegui y sus torres medievales, la iglesia de Jeméin, la singular ermita de Arretxinaga y el frontón de la Universidad de la Pelota, además de alguna escapada a los barrios rurales, donde se conservan caseríos y hórreos tradicionales como el de Barinaga. El manantial de aguas termales de Urberuaga es un buen complemento para quienes busquen combinar la visita con descanso. Por su ubicación en el ramal costero del Camino de Santiago y su cercanía a Lequeitio y Ondárroa, Markina-Xemein se integra bien en una ruta más amplia por la costa vizcaína y guipuzcoana.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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