Lemoa, conocida también como Lemona, es un municipio vizcaíno asentado en la confluencia de los ríos Arratia e Ibaizabal, en el corazón del Duranguesado. Sus casi 3.700 habitantes conviven con una industria cementera nacida de los materiales calizos de sus montes, y su historia guarda episodios tan dispares como una defensa de la frontera con Guipúzcoa frente a las tropas francesas en el siglo XVIII o algunos de los combates más duros de la Guerra Civil en el frente de Vizcaya.
Geografía
El término municipal ocupa 15,97 kilómetros cuadrados en torno a la confluencia del Arratia con el Ibaizabal, con un terreno llano en el centro que se eleva progresivamente hacia los montes de Arraño I, de 395 metros, Arraño II, de 375, Aramotz, de 514, y San Antolín o Peña Lemona, de 368. Estos montes, de materiales calizos que inician la serie de cresterías tan propias del Duranguesado, han dado lugar a una importante industria del cemento y de materiales de construcción. Lemoa limita al norte con Bedia y Amorebieta-Etxano, al sur con Igorre, cabecera del valle de Arratia, y Dima, al este de nuevo con Amorebieta-Etxano, y al oeste con Bedia y Galdakao. Según el INE, en 2025 el municipio alcanzó los 3.614 habitantes, su cifra más alta en más de un siglo de registros, tras una suave recuperación desde comienzos del presente siglo.
Historia
Los primeros vestigios del territorio aparecen en las cuevas de Atxubieta y Arlanga, con materiales que se remontan al Paleolítico Superior, mientras que la presencia romana se documenta en la necrópolis de Elorriaga. Durante la Edad Media, la colación de Bedia y la anteiglesia de Lemoa formaron parte del señorío de Bedia; Lemoa llegó a tener representación propia en las Juntas Generales de Vizcaya, con el voto y asiento número 64, desde finales del siglo XV. Los antiguos molinos del municipio, sustituidos con el tiempo por las fábricas de cemento, marcaron los primeros pasos de su industrialización.
Lemoa ha vivido dos episodios bélicos de cierta importancia. El primero, durante la Guerra de la Convención, el 21 de agosto de 1794, cuando sus vecinos salieron a defender la frontera con Guipúzcoa para impedir la entrada de las tropas francesas en Vizcaya. El segundo, mucho más duro, durante la Guerra Civil española, cuando en torno al monte Lemoatx se combatió con dureza hasta que las tropas franquistas ocuparon el pueblo el 17 de junio de 1937. Ya en democracia, el municipio ha tenido en los últimos años alcaldesas del mismo partido: en 2011 Saioa Elejabarrieta, de la coalición Bildu, fue elegida alcaldesa tras lograr más votos que ningún otro candidato, y en 2015 fue reelegida tras una mayoría absoluta de EH Bildu.
Patrimonio
La iglesia de Andra Mari, dedicada a Santa María, es la pieza más valiosa del patrimonio local: conserva restos de un antiguo templo románico, visibles en los capiteles de las columnas del atrio y en una ventana de ese mismo estilo, aunque el edificio actual procede de la reconstrucción y ampliación de 1758, con un retablo ya barroco sin relación con aquellos vestigios; en 1993 se completó una restauración integral de su interior y su cubierta. El inventario histórico-artístico de Lemoa incluye además la calera de Pozueta, el molino de Txiriboketa, el horno de pan de Elorriaga y varios caseríos tradicionales, como Arrate, Insausti, Urizar de Lemorrieta, Mendibil Behekoa y Mendibil Goikoa, cuyos artesonados, en el caso del caserío Aristi, merecen mención aparte. El municipio conserva hoy cinco ermitas —San Pedro de Elorriaga, San Lorenzo de Azurreka, Santiago Apóstol en Arraño, San Antolín en Lemoatx y San Inazio—, la mayoría documentadas ya en el siglo XVII, a las que se suma la desaparecida ermita de San Martín de Arraño; la actual ermita de San Inazio, con su curiosa silueta que recuerda a una tienda de campaña, se reconstruyó en 1965.
Economía
La cercanía a Bilbao y a los núcleos industriales del valle del Ibaizabal, como Amorebieta-Etxano y Galdakao, ha marcado la economía de Lemoa durante el último siglo, con un peso creciente de la industria manufacturera y un retroceso paralelo del sector agrario, hoy testimonial. Según los datos más recientes, los servicios ocupan en torno al 68 % de la población activa y la industria —sobre todo la fabricación de cemento y materiales de construcción, aprovechando las canteras calizas del municipio— en torno al 25 %, con una tasa de paro cercana al 9 %. La llegada de población inmigrante asociada a esa industrialización, y más recientemente la construcción de varios cientos de viviendas en el sector de Elizondo entre los años noventa y la pasada década, han sido claves para frenar el declive demográfico que sufrió el municipio en los años ochenta. Entre 1993 y 2004 se construyeron en ese sector 480 viviendas nuevas, 39 de ellas de protección oficial y otras 18 de alquiler social, lo que permitió que la población creciera un 6,5 % entre 1993 y 2005 tras años de estancamiento provocado por la falta de vivienda para las generaciones más jóvenes; entre 2004 y 2006 se sumaron otras 182 viviendas en el sector de Elizondo-San Inazio. Esa larga parálisis constructiva entre 1975 y 1993 explica también que Lemoa tenga hoy un porcentaje de población mayor de 65 años notablemente alto, ya que buena parte de los jóvenes de aquellas décadas tuvo que marcharse a vivir a los pueblos vecinos.
El euskera sigue muy presente en Lemoa: la variante local pertenece al bizkaiera occidental, concretamente al habla de Arratia, y según los últimos datos disponibles el 57,2 % de la población es euskaldun, aunque su uso habitual en la calle se queda en torno al 25 %, una brecha entre conocimiento y uso cotidiano del idioma que comparten buena parte de los municipios de la comarca.
Fiestas
La vida religiosa y festiva de Lemoa gira en torno a la parroquia de Andra Mari y a sus cinco ermitas, cada una con su propia advocación y su comunidad de devotos: San Pedro en Elorriaga, San Lorenzo en Azurreka, Santiago Apóstol y San Antolín en los barrios de Arraño y Lemoatx, y San Inazio en el barrio que lleva su nombre. Esa red de ermitas, algunas con raíces que se remontan al siglo XVII, sigue marcando el calendario de romerías y fiestas de barrio que estructuran la vida social del municipio a lo largo del año.
Cuándo ir
La primavera y el otoño son las estaciones más agradables para subir a los montes de Arraño o Aramotz y disfrutar de las vistas sobre la confluencia del Arratia y el Ibaizabal, con un clima más suave que el verano del interior vizcaíno. Conviene además tener en cuenta el calendario de romerías de las ermitas del municipio si se quiere conocer Lemoa en su faceta más tradicional y menos conocida fuera de la comarca.
Planifica tu visita
Lemoa se encuentra en pleno Duranguesado, bien comunicado con Bilbao y con los pueblos del valle de Arratia, lo que permite combinar la visita con Igorre o Amorebieta-Etxano. Conviene reservar tiempo para la iglesia de Andra Mari y, si se dispone de más tiempo, una ruta por los caseríos y ermitas repartidos por los distintos barrios del municipio. Para información municipal, horarios y contacto, el Ayuntamiento mantiene una web propia en lemoa.net.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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