Iurreta es un pueblo vizcaíno con una historia de independencia recuperada: pasó 64 años fundido administrativamente con la vecina Durango y solo desde 1990 vuelve a gobernarse sola. Situado en el centro del Duranguesado, en el valle del río Ibaizabal, tiene hoy 3.897 habitantes en 19,01 km², a 112 metros de altitud. Su núcleo urbano sigue prácticamente pegado al de Durango, pero conserva una identidad propia muy marcada, construida sobre la vieja organización en cofradías, el folclore de la ezpata-dantza y una industria que ha sido su motor desde mediados del siglo XX.
Geografía
Iurreta se asienta en la parte más oriental de la comarca del Duranguesado, en el valle que traza el Ibaizabal, río que marca el límite con Durango. Al territorio del municipio se asoman también los ríos Oromiño y Zalday, afluentes menores que riegan los barrios rurales. El relieve combina el fondo de valle, donde se concentra la población, con laderas boscosas que ascienden hacia montes como el Gallanda —la mayor altura del municipio, con 527 metros— y otras cimas del macizo del Oiz como Iruatxeta o Akarmendi, cubiertas de bosque autóctono y repoblaciones de pino. Iurreta limita con el barrio Ibarruri de Múgica al norte, con Durango al sur, con Garay y Abadiano al este, y con Amorebieta-Etxano al oeste. Bilbao queda a 31 km, Vitoria a 45 y San Sebastián a 69, una posición central que desde siempre ha hecho de este valle un cruce de caminos entre la meseta castellana y la costa cantábrica, y entre Vizcaya y Guipúzcoa.
Historia
El origen de Iurreta se remonta, según la tradición recogida por el cronista Iturriza, a una casa torre construida en el año 899 por Pascual de Iurreta, en torno a la cual habría ido creciendo la anteiglesia. La primera referencia documental conservada es de 1072, cuando el rey Sancho Garcés IV de Pamplona y su esposa donaron el monasterio de San Martín de Iurreta al monasterio de San Millán de la Cogolla, en La Rioja. Durante la Edad Media, el territorio se organizó mediante cofradías —agrupaciones vecinales con iglesia, cementerio y gobierno propio— que fueron uniéndose entre los siglos XI y XIII hasta dar forma a la anteiglesia; seis de ellas, Iurreta, Orozqueta, Goiuria, Oromiño, Santa Marina y San Fausto, se mantienen hoy como división tradicional del municipio.
La actividad ferrona marcó Iurreta durante siglos: en 1864 el historiador Delmas contaba hasta seis herrerías en el municipio, que con el tiempo se transformaron en molinos y, ya a finales del XIX, en centrales hidroeléctricas. El episodio más singular de su historia reciente es la anexión a Durango, decretada el 12 de noviembre de 1926 durante la dictadura de Primo de Rivera. Fue una medida muy impopular —Iurreta llegó a pedir sin éxito el estatus de entidad local menor durante la Segunda República— y la cultura popular la explica con una leyenda: el alcalde de Durango habría ofrecido instalar una fuente junto a la iglesia de Santa María de Iurreta a cambio de la anexión; cuando el municipio recuperó su independencia, el 1 de enero de 1990, los de Durango reclamaron la fuente y esta volvió a su lugar original el 8 de diciembre de 1989, con una inscripción que recuerda en euskera y castellano: "Me llevaron el 8-12-1926 y me traen de nuevo el 8-12-1989". La fuente puede verse hoy junto a la basílica de Santa María de Durango.
Durante la Guerra Civil, Iurreta permaneció bajo gobierno republicano hasta el 28 de abril de 1937, cuando las tropas franquistas al mando del general Emilio Mola tomaron la población. A partir de mediados del siglo XX llegó la industrialización fuerte, con la instalación de empresas como Celulosas del Nervión en 1951 o las fundiciones Irubaserri y Amboto en los años sesenta, que convirtieron a Iurreta en uno de los municipios industriales de referencia del Duranguesado.
Patrimonio
El palacio Goikola, de estilo clásico y levantado en 1670 sobre un edificio anterior, luce en su fachada el escudo de los Iurreta-Gamboa. Perteneció a varias familias nobles —en 1920 sus propietarios recibieron el título de marqueses de Iurreta-Gamboa— hasta que el Ayuntamiento lo compró en 1984 y lo convirtió, tras su rehabilitación, en la actual casa consistorial, inaugurada en 1993. La iglesia de San Miguel Arcángel combina dos épocas bien diferenciadas: la torre barroca, obra de Joseph Zuaznabar en 1748, con el modelo clásico de torre-pórtico vasco en piedra arenisca, y el templo de planta de cruz griega, construido por Alexo de Miranda e inaugurado en 1815.
La pieza más singular del patrimonio rural de Iurreta es el hórreo de Ertzille, construido en el siglo XVI en madera de roble ensamblada sin clavos metálicos, y considerado el mejor ejemplo conservado de hórreo vizcaíno. Perteneció al caserío Ertzilla Haundia y, tras perder a principios del XIX dos de sus pilares originales, fue restaurado fielmente en 1987. Se alza sobre cuatro pilares de arenisca, con tres compartimentos independientes bajo un tejado a dos aguas y acceso por una escalera de piedra que no toca la estructura de madera, para evitar la humedad. Cerca de él, la ermita de Andra Mari de Goiuria conserva una ventana prerrománica de tradición mozárabe del siglo XI, uno de los elementos más antiguos del municipio.
El entorno rural suma además numerosos caseríos de los siglos XVII y XVIII, como Etxaran en Orozketa, con el escudo del linaje Berriz-Gamboa en su fachada, o el caserío Palacio de San Julián, de 1764, con tallas y pinturas en su portada. En el terreno del folclore, Iurreta es una de las pocas poblaciones vizcaínas donde se conservan completas las nueve danzas de la ezpata-dantza (danza de la espada) y el dantzari-dantza, además del zinta-dantza y el arkun-dantza, recuperados por el grupo Mikel Deuna Dantza Taldea en 1972 a partir de los bailes del Corpus de Durango.
Economía
El sector industrial sostiene hoy la economía de Iurreta, favorecido por la disponibilidad de terreno llano y por su buena comunicación mediante la N-634 y la autopista AP-8. Predominan las industrias de transformados metálicos —fundición, ferretería, máquina herramienta, estampación— vinculadas sobre todo al sector de la automoción, junto con una importante fábrica papelera, heredera de aquella tradición ferrona e hidroeléctrica del valle. El sector primario se mantiene en las cofradías rurales mediante pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas en caseríos, además de la explotación forestal de pino insignis, mientras que el sector servicios, mucho más reducido, está estrechamente ligado al de la vecina Durango. En el municipio tienen también su sede servicios públicos de cierto peso, como el parque de bomberos, la brigada móvil de la Ertzaintza o el centro de gestión del tramo vizcaíno de la AP-8.
Fiestas
La fiesta mayor de Iurreta se celebra el 29 de septiembre, en honor a San Miguel Arcángel, patrón del municipio, con deporte rural, bailes populares y verbenas; el dantzari-dantza es uno de los momentos más esperados de la jornada. Pero el calendario festivo no se agota ahí: cada cofradía y cada ermita del municipio mantiene su propia fiesta, de carácter muy local. Entre ellas, San Sebastián el 20 de enero en la ermita de Baxika, San Marcos el 25 de abril en Orobio, Santa Cruz el 3 de mayo en Goiuria, Santiago el 25 de julio en Orozketa o San Mamés el 17 de agosto en Garaizar. Esta multiplicidad de fiestas de barrio es, en buena medida, el reflejo vivo de la vieja organización en cofradías que todavía estructura el municipio.
Cuándo ir
El 29 de septiembre, día de San Miguel, es la fecha de referencia para ver Iurreta en su ambiente festivo más completo, con el dantzari-dantza como gran reclamo cultural. Para quien prefiera un plan más tranquilo, la primavera y el otoño ofrecen el valle del Ibaizabal en su mejor momento, con los montes del macizo del Oiz —Gallanda, Iruatxeta, Akarmendi— cubiertos de verde o de color, ideales para rutas de senderismo de dificultad moderada. El verano permite combinar la visita con las fiestas de las distintas cofradías rurales, repartidas entre julio y agosto, mientras que el invierno, más lluvioso y gris en esta zona de Vizcaya, es la opción menos recomendable salvo para quien busque recorrer con calma el patrimonio sin aglomeraciones.
Planifica tu visita
Iurreta se recorre por la N-634, que atraviesa el municipio de este a oeste, y por la autopista AP-8, ambas ejes históricos de comunicación entre la meseta y la costa cantábrica. Al estar prácticamente fundida con Durango en su trama urbana, conviene visitar ambos núcleos en la misma jornada: el casco histórico de Durango y, cruzando apenas unos metros, el palacio Goikola y la iglesia de San Miguel Arcángel de Iurreta. Quien quiera además conocer el hórreo de Ertzille y los caseríos rurales necesitará vehículo propio, ya que se reparten por las distintas cofradías del municipio, alejadas del núcleo urbano. La estación de tren más cercana es la de Durango, en la línea de Euskotren que conecta Bilbao con San Sebastián, por lo que Iurreta resulta un destino perfectamente accesible sin coche para quien viaje en transporte público desde cualquiera de las dos capitales.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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