Faura es un municipio de la provincia de Valencia, en la comarca del Campo de Morvedre, con 3.753 habitantes (INE 2025) sobre un término municipal de apenas 1,6 kilómetros cuadrados y a 27 metros de altitud. Es, de hecho, uno de los municipios más pequeños en extensión de toda la Comunidad Valenciana, lo que explica que su casco urbano esté prácticamente conurbado con el vecino Benifairó de los Valles. Pertenece a la subcomarca conocida popularmente como "Les Valls" y su gentilicio, faurero o faurera, remite a un pueblo nacido de la fusión de varias alquerías medievales.
Geografía
El término de Faura es llano en casi toda su extensión, salvo un pequeño sector al suroeste por el que penetra en los montes de la Rodana, y está poblado de huertos de naranjos que todavía marcan el paisaje de la comarca. El casco urbano se sitúa en el límite norte del término, tan próximo a Benifairó de los Valles que ambos núcleos forman una trama urbana casi continua, herencia de la época en que llegaron a fusionarse administrativamente. Limita al noreste con la comarca de la Plana Baja, ya en el entorno de Sagunto, y se encuentra bien comunicado gracias a la carretera CV-320, que enlaza con la N-340 y la autovía A-7 en dirección Valencia-Castellón, y con la A-23 hacia Teruel.
Historia
El origen de Faura se atribuye tradicionalmente a una fundación musulmana, aunque también hay indicios de presencia romana y judía en la zona, sin que existan pruebas que descarten un poblamiento todavía más antiguo. La población actual procede de la fusión progresiva de un conjunto de alquerías conocidas como "els Llogarets de Segó", de una de las cuales, Almorig, se conserva su antigua plaza mayor. Tras la conquista cristiana, Faura quedó bajo la jurisdicción de Morvedre hasta que, en 1473, el rey Juan II constituyó un señorío que integraba Faura junto con Rubau y Almorig, otorgado a Pere Ramón de Monsoriu. La familia Monsoriu mantuvo el señorío hasta finales del siglo XVI, cuando pasó a manos de Juan de Villarrasa; en el pueblo convivieron entonces moriscos y cristianos hasta la expulsión definitiva de los primeros en 1609.
En 1647 Felipe IV elevó el señorío a condado, que recayó poco después en la familia Vives de Canyamars, titulares hasta la abolición de los señoríos jurisdiccionales en 1814. En la segunda mitad del siglo XIX, Faura absorbió el antiguo lugar de Rubau, y en 1884 llegó a fusionarse con el vecino Benifairó de los Valles bajo el nombre de "Villa de la Unión", una unión administrativa que se disolvió en 1906 cuando ambos pueblos volvieron a separarse. Durante la Segunda República y la Guerra Civil, Faura se configuró como un reducto de la izquierda, lo que le acarreó una fuerte represión durante la posguerra. Entre los años cuarenta y sesenta del siglo XX, el escaso perímetro de su término dio lugar a varios contenciosos con Sagunto para intentar ampliar sus límites y asegurar recursos municipales, iniciativas que finalmente no llegaron a buen puerto.
Patrimonio
El edificio religioso más destacado es la iglesia parroquial de los Santos Juanes, reedificada entre 1760 y 1790 sobre un templo del siglo XVI, que conserva intacto su campanario original pese a que en su momento se planteó sustituirlo. Muy cerca se encuentra la Casa Condal de Faura, construida inicialmente como una pequeña fortaleza anexa a la muralla islámica y transformada en residencia en el siglo XV; de estilo gótico en su origen y mayoritariamente renacentista en la actualidad, luce en su fachada el escudo nobiliario de la familia Vilarrasa y está hoy totalmente restaurada y protegida como bien de interés cultural. La plaza de Almorig recuerda el emplazamiento de la antigua plaza mayor del poblado morisco que terminó anexionándose a Faura, mientras que el antiguo lavadero, levantado en los primeros años de la posguerra, se ha rehabilitado como sala de exposiciones sin perder su uso original. La ermita de Santa Bárbara, construida en 1716, custodia la imagen de la santa que da nombre a una de las fiestas del pueblo. De la muralla andalusí que protegía la villa, reformada tras la conquista cristiana y vuelta a levantar en 1840 por el acoso de las tropas carlistas, solo quedan hoy algunos restos en la parte trasera de la iglesia de los Santos Juanes.
Economía
La estrechez del término municipal ha condicionado siempre la economía de Faura, tradicionalmente apoyada en la agricultura de cítricos: de las apenas 41 hectáreas cultivadas, el 94% corresponde a superficie de riego dedicada al naranjo, cultivo que ha definido el paisaje del municipio durante generaciones. En las últimas décadas, buena parte de la superficie agraria útil ha ido perdiendo peso frente a la reconversión en suelo urbano e industrial y a la ocupación de nuevas infraestructuras viarias, un proceso lógico en un término tan reducido y tan próximo a los ejes de comunicación de Sagunto y Valencia. Hoy la economía local se apoya también en la industria de manipulación y transformación de los propios productos agrícolas, que complementa el empleo que ya no puede generar un término agrícola tan limitado en extensión.
Fiestas
La fiesta más antigua de Faura es su feria, de origen medieval y nacida como una concesión real o señorial, que durante siglos fue la fiesta mayor del pueblo y que se sigue celebrando el primer domingo de diciembre. El grueso del calendario festivo, sin embargo, se concentra en las fiestas de agosto, celebradas en la segunda decena del mes en honor de la Asunción de la Virgen y de Santa Bárbara, con toros en la calle, pilota valenciana, danzas, música, fuegos artificiales y procesiones. Uno de los momentos más esperados es la bajada de la imagen de Santa Bárbara desde su ermita hasta la iglesia de los Santos Juanes, acompañada por el tabal y la dulzaina y por una traca de cohetes que recorre las calles del pueblo.
Cuándo Ir
La segunda quincena de agosto es, sin duda, el mejor momento para visitar Faura, coincidiendo con sus fiestas patronales y con la procesión de bajada de la imagen de Santa Bárbara, uno de los actos más vistosos del calendario local. La primavera, con los naranjos en flor perfumando el término, ofrece un paisaje especialmente agradable para pasear por la huerta que todavía rodea el núcleo urbano. El primer domingo de diciembre, con la celebración de la feria tradicional, es otra fecha señalada para quien quiera conocer la vertiente más histórica de las fiestas faureras. El verano, salvo por las fiestas de agosto, suele ser caluroso y poco recomendable para recorrer a pie un término sin apenas desniveles ni sombra.
Planifica tu Visita
Faura se encuentra muy bien comunicada gracias a la carretera CV-320 y a su proximidad con la autovía A-7, lo que permite visitarla en una escapada corta desde Valencia o Castellón, o combinarla con una ruta más amplia por el Campo de Morvedre y la comarca de la Plana Baja. Por su reducido tamaño, el pueblo se recorre fácilmente a pie: conviene empezar por la iglesia de los Santos Juanes y los restos de la antigua muralla que se conservan a su espalda, para seguir después hacia la Casa Condal y la plaza de Almorig, testigos de los distintos periodos de la historia faurera. El lavadero rehabilitado como sala de exposiciones es una parada interesante para quien se interese por la vida cotidiana del pueblo en el siglo XX, y la ermita de Santa Bárbara, algo alejada del núcleo, cierra el recorrido por el patrimonio religioso del municipio. Dada la conurbación con Benifairó de los Valles, es fácil combinar la visita de ambos pueblos en una misma jornada.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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