Enguera, Valencia

Enguera. Pueblos de Valencia

Introducción

Enguera es un municipio de la provincia de Valencia, en la comarca de la Canal de Navarrés, que destaca por la amplitud de su término: 241,8 kilómetros cuadrados, uno de los más extensos de la Comunidad Valenciana, con la villa asentada a 318 metros de altitud sobre las estribaciones de la sierra que le da nombre. En 2025 contaba con 4.807 habitantes, cifra que llegó a superar los 5.900 a comienzos de la década de 2010 antes de estabilizarse en los últimos años en torno a los 4.800. Es uno de los pocos municipios de la Comunidad Valenciana donde el castellano, y no el valenciano, tiene reconocido legalmente el predominio lingüístico, con un habla local que conserva huellas aragonesas y valencianas estudiadas por filólogos como Manuel Sanchís Guarner. Su historia atraviesa la cultura ibérica, varios siglos de dominio musulmán coronados por un castillo estratégico, la repoblación cristiana tras el Tratado de Almizra y un señorío de la Orden de Santiago que se prolongó más de tres siglos. Hoy Enguera combina ese pasado con una economía agrícola centrada en el aceite de oliva y un notable patrimonio museístico propio.

Geografía

La villa se encuentra en el suroeste de la provincia de Valencia, enclavada en el macizo del Caroche, en una zona de transición montañosa entre los sistemas Ibérico y Bético, y se accede a ella por la autovía A-35 y el desvío de la CV-590. Su extenso término limita con Anna, Chella, Bolbaite, Quesa, Ayora, Fuente la Higuera, Mogente, Vallada, Montesa y Canals, todos ellos valencianos, con un pequeño enclave de Xàtiva, y con Almansa, ya en la provincia albaceteña de Castilla-La Mancha. La sierra de Enguera, de 24.025 hectáreas, se divide en cuatro zonas —La Redonda, Los Altos, Navalón y La Matea— y ofrece alturas que superan los mil metros, barrancos de paredes verticales, carrascales y numerosos manantiales, protegidos en parte en los parajes naturales municipales de Umbría-La Plana, el Barranco de la Hoz y los Barrancos Carrasca-Gatillo. El municipio incluye además la pedanía de Navalón, dividida en Navalón de Abajo y Navalón de Arriba, esta última a los pies del monte de la Era, a 762 metros, y el caserío de Benali, a 18 kilómetros del núcleo principal, antigua alquería de época musulmana de la que aún se aprecian restos de una torre desaparecida integrados en construcciones posteriores.

Historia

Los primeros vestigios de ocupación humana en Enguera se remontan al Mesolítico, hace entre ocho y cinco mil años antes de Cristo, documentados por hallazgos de sílex en el Llano de Jesús, mientras que de finales del Eneolítico o inicios de la Edad del Bronce proceden los restos humanos y objetos encontrados en la Cueva de la Carrasquilla y en yacimientos como el Castillarejo. Entre los siglos IV y I antes de Cristo se desarrolló el poblado íbero del cerro de Lucena, con estructuras de hábitat y utensilios —fíbulas, piedras de molino, cerámica— que hoy se conservan en el museo municipal. Tras la dispersión romana por las tierras llanas, atestiguada por villas en Faracuat y el Alto de Vistabella, la villa vivió un momento de esplendor en el siglo XII bajo dominio islámico, al ser elevada a cabeza de un iqlim gracias a la posición estratégica de su castillo, de origen almorávide, cuya huella pervive también en topónimos de partidas y caseríos como Albalat o Benamil. El Tratado de Almizra, firmado el 26 de marzo de 1244, incorporó la villa a la Corona de Aragón; el rey Jaime I la cedió a la Orden Militar de Santiago de Uclés, que la repobló con aragoneses y expulsó a los musulmanes que no aceptaron el nuevo dominio. El señorío de la orden se mantuvo durante tres siglos y medio, hasta que en 1569 Felipe II, agobiado por las deudas de sus guerras europeas, obtuvo del papa Pío V autorización para vender la villa, operación que se cerró el 17 de diciembre de 1575 al adquirirla Bernabé de Borja, de la influyente familia valenciana. El terremoto de 1748 marcó otro punto de inflexión: lejos de paralizar al municipio, la ayuda económica obtenida del rey Fernando VI para reparar los daños impulsó un despegue basado en la industria manufacturera de la lana, que fue la principal fuente de riqueza de Enguera durante el siglo XIX y buena parte del XX.

Patrimonio

El castillo de Enguera, de origen almorávide, es la pieza patrimonial más antigua y estratégicamente relevante, testigo de los siglos en que la villa fue plaza clave del dominio islámico en la zona. El casco histórico conserva el trazado heredado de esa época junto a los edificios religiosos levantados entre los siglos XVI y XVIII: la iglesia de San Miguel Arcángel, el convento de Carmelitas Descalzos de San José y Santa Ana, y las ermitas de San Antonio de Padua, San Rafael y San Cristóbal. Entre las obras de arte destacan el retablo renacentista de la Virgen de Gracia, atribuido al pintor Paolo de San Leocadio, la pila bautismal de 1628, la cruz procesional gótica y la estatua de Ibáñez Marín en la plaza de la Comunidad Valenciana. El Museo Arqueológico Municipal, reconocido oficialmente por la Generalitat Valenciana en el año 2000, reúne los hallazgos del cerro de Lucena y comparte edificio con la Pinacoteca Municipal, que conserva obras de la saga de pintores locales de los Garnelo —entre ellos José Santiago Garnelo Alda— y la colección "Becarios de Bellas Artes", formada por obras de 66 artistas que disfrutaron entre 1964 y 1980 de becas de pintura concedidas por el ayuntamiento. En la cercana Casa de la Cultura, el Museo Etnológico recrea una vivienda enguerina de tránsito entre los siglos XIX y XX.

Economía

La agricultura sigue siendo el pilar básico de la economía enguerina, con el olivo como cultivo de mayor peso en los últimos años; la Cooperativa del Campo comercializa su aceite bajo la marca El Campiñero. La riqueza floral de la sierra de Enguera favorece también una producción apreciada de miel, y las Bodegas Enguera elaboran una gama propia de vinos. La industria, en cambio, ha perdido fuerza frente a su antiguo esplendor: de la floreciente manufactura textil lanera que sostuvo al pueblo desde el terremoto de 1748 hasta buena parte del siglo XX apenas sobreviven hoy unas pocas empresas, y una parte importante de la población activa se desplaza a trabajar en industria o servicios a municipios cercanos como Canals, Ontinyent, Xàtiva, Almansa o la propia Valencia. El turismo rural, con campings, casas rurales, hotel y restaurantes, ha ido ganando peso en las últimas décadas como complemento a la actividad agrícola.

Fiestas

El calendario festivo de Enguera se reparte a lo largo de todo el año. Las fiestas patronales, a finales de septiembre, honran a San Miguel y a la Virgen de Fátima con un amplio programa de festejos populares. El 1 de septiembre se celebra la singular festividad de San Gil, conocida popularmente como "sangil", en la que los niños acuden a la bendición del hinojo. En marzo tienen notable arraigo las Fallas, y en torno al 17 de enero se celebran las fiestas de San Antón, con la quema de una gran hoguera y la tradicional "tirá" de caramelos entre los vecinos.

Cuándo Ir

Finales de septiembre es la mejor época para vivir el ambiente festivo más intenso de Enguera, con las fiestas patronales de San Miguel y la Virgen de Fátima, mientras que el 1 de septiembre permite presenciar la curiosa tradición infantil de San Gil. Enero, con la hoguera y la "tirá" de caramelos de San Antón, y marzo, con las Fallas, ofrecen otras dos citas destacadas del calendario local. Para disfrutar de la sierra de Enguera, con sus barrancos y manantiales, la primavera y el otoño resultan más amables que el verano, cuando las alturas de la sierra, por encima de los mil metros, ofrecen sin embargo cierto alivio térmico frente al calor de las tierras bajas valencianas. El otoño coincide además con la recolección de la aceituna, actividad que marca buena parte de la vida agrícola del municipio.

Planifica tu Visita

Se llega a Enguera por la autovía A-35 y el desvío de la CV-590, en un entorno de sierra bien comunicado con la Canal de Navarrés. Una visita al núcleo urbano puede centrarse en el castillo de origen almorávide, la iglesia de San Miguel Arcángel y los dos conjuntos museísticos de la plaza Comunidad Valenciana y la plaza Manuel Tolsá, el Arqueológico con la Pinacoteca y el Etnológico, que juntos permiten dedicar una mañana completa a conocer la historia local. Quienes dispongan de más tiempo pueden adentrarse en la sierra de Enguera para recorrer alguno de sus parajes naturales municipales, o desviarse hacia la pedanía de Navalón y el caserío de Benali, vestigios de la ocupación dispersa del territorio desde época musulmana. La gastronomía local, con platos como la borreta, la cazuela de arroz al horno o los gazpachos, y dulces como los rosigones o los rolletes de anís, se puede completar con una cata del aceite de oliva de la Cooperativa El Campiñero o de los vinos de Bodegas Enguera, dos productos que resumen bien el carácter agrícola del municipio.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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