- Catadau: el pueblo valenciano que estuvo en el centro exacto de su comunidad
- Geografía: entre el llano del Magro y la sierra del Caballón
- De alquería musulmana a marquesado de los Borja
- El aeródromo de la Guerra Civil y la Villa Cristina
- Patrimonio: una iglesia sobre una mezquita y un castillo casi borrado
- Economía: naranjos, algarrobos y una antigua tradición sedera
- Fiestas: de San Pedro a Santa Bárbara
- Cuándo ir a Catadau
- Planifica tu visita a Catadau
- Otros Pueblos de Valencia
Catadau: el pueblo valenciano que estuvo en el centro exacto de su comunidad
En plena Ribera Alta, a orillas del río Magro, Catadau es un municipio de 3.005 habitantes (INE 2025) con un dato geográfico curioso: se sitúa en el centro de gravedad territorial de toda la Comunidad Valenciana, aunque no en el centro de gravedad de su población, que queda más hacia el este. Su nombre, de raíz árabe o visigoda según la fuente, significa literalmente «propiedad de Daur», y su historia —de alquería musulmana a señorío de los Borja, duques de Gandía— se lee todavía en el callejero del pueblo, donde una plaza recuerda el antiguo esplendor de la seda.
Geografía: entre el llano del Magro y la sierra del Caballón
El término municipal de Catadau ocupa 35,5 km² a 94 metros de altitud, en la Vall dels Alcalans, en la orilla oeste del río Magro. La mayor parte del terreno es llano, salvo dos sectores: al suroeste, las lomas de Matamón, con el vértice geodésico del Quencall (512 m); y al oeste, la sierra del Caballón —conocida como La Colaita—, donde se alcanzan las mayores alturas del término en el Alto de los Cuchillos, unos 760 m. El Magro sirve de límite por el este, y por el interior del término discurren los barrancos del Puro, la Romana, Roures y Ample, además del Riu Sec, que nace dentro del propio término y sale hacia Carlet y Benimodo.
Las partidas de regadío —Acequia Nueva, Les Covatelles, Les Salinetes, Els Recóns, La Heretat y La Figuera— conviven con las de secano del Barranc Ample y el Tollo, aunque el riego por goteo ha ido ganando terreno a este último en las últimas décadas. El naturalista Antonio José de Cavanilles, que visitó la zona a finales del siglo XVIII, dejó una minuciosa lista de las plantas de los eriales del término: labiérnagos, lentiscos, espliego, jaras, tomillos y astrágalos entre otras. Catadau limita con Alfarp, Carlet, Dos Aguas, Llombay y Tous, y se accede desde Valencia por la A-7 y la CV-520 que procede de Benifaió.
De alquería musulmana a marquesado de los Borja
Los orígenes pobladores de Catadau son antiguos pero confusos: en la Cueva de Avellaneda aparecieron cráneos, cerámica y objetos de sílex que se perdieron sin estudio científico, por lo que su datación —entre el Eneolítico y época romana— sigue en el aire. Lo que sí está documentado es un intenso poblamiento en la Edad del Bronce, cerámica ibérica pintada en la partida del Granotar y un asentamiento romano con cerámica sigillata.
Catadau fue una alquería musulmana que Jaime I donó a Guillem Aulàbia en 1238, según recoge el Llibre del Repartiment. En 1357 compró la jurisdicción Ramón de Riusec, y a finales del siglo XIV pasó a la familia Centelles y después a los Borja, duques de Gandía: en 1530 Carlos I concedió a Francisco de Borja el título de marqués de Llombay, un marquesado que englobaba Alfarp, Catadau y Llombay. El Censo de Caracena de 1609 contabilizaba 130 casas de moriscos en el pueblo; su expulsión dejó Catadau despoblado hasta que, el 1 de junio de 1611, se concedió carta de población y se asentaron 42 familias nuevas procedentes de áreas próximas.
El siglo XVIII trajo un largo pleito: en 1733 los vecinos de Catadau iniciaron un litigio contra el duque de Gandía para incorporar el marquesado a la Corona, pleito que Llombay y Alfarp acabarían abandonando pero que Catadau mantuvo hasta ganarlo en 1806, año de su segregación definitiva del señorío. Antes, a mediados del XVIII, el pueblo había triplicado su número de casas en poco más de un siglo —184 viviendas habitadas en 1756— gracias al cultivo de la morera para alimentar el gusano de seda, recordado hoy en la plaza del Cuc (plaza del Gusano), y en segundo lugar al olivo. En 1843 la parroquia de Catadau logró por fin independizarse de la de Llombay.
El aeródromo de la Guerra Civil y la Villa Cristina
En 1883 se construyó Villa Cristina, también llamada Casa Izquierdo, en la partida de la Heretat: una gran propiedad que llegó a concentrar casi 3.000 hanegadas dedicadas sobre todo a vid y algarrobos en su época de mayor esplendor. Durante la Guerra Civil, la partida de El Pla acogió un aeródromo militar situado entre esta casa y la masía de Bosch; la propia Villa Cristina se usó como alojamiento de tropa y la Casa de Bosch como vivienda de oficialidad, con camuflaje vegetal pintado en techos y paredes. Terminada la contienda, se prohibió durante años plantar árboles grandes en El Pla por si volvía a necesitarse como aeropuerto, lo que convirtió la zona en una próspera viña de uva moscatel y, más tarde, en naranjal con riego por goteo.
Patrimonio: una iglesia sobre una mezquita y un castillo casi borrado
La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol se alza junto al Ayuntamiento, al inicio de la calle Mayor, sobre el solar de una antigua mezquita: fue designada rectoría de moriscos en 1535, reconstruida en 1730, destruida en 1936 —cuando además se quemaron sus imágenes en la plaza— y levantada de nueva planta tras la guerra. El Centro Católico Social, de 1914, es obra del arquitecto Enrique Viedma Vidal en estilo modernista valenciano y funciona casi como símbolo urbano del pueblo por sus muros de piedra. Del castillo de Catadau apenas queda un lienzo de muro de mampostería y argamasa, resto de lo que pudo ser una muralla o una pequeña fortificación defensiva de época medieval.
Economía: naranjos, algarrobos y una antigua tradición sedera
La agricultura sigue siendo la base de la economía catadauina. En la tierra de regadío predominan los frutales —naranjo, melocotón, caqui, ciruela— junto a algo de huerta para consumo doméstico, mientras el secano se reparte entre algarrobos y olivos. Se cría también ganado lanar y porcino, hay granjas avícolas y pasa el invierno cierta cantidad de cabezas de ganado bovino. Aquella producción sedera que describió Cavanilles en el siglo XVIII —8.600 libras de seda entre Catadau, Llombay y Alfarp— es hoy solo memoria, pero sigue presente en el nombre de la plaza del Cuc.
Fiestas: de San Pedro a Santa Bárbara
Las Fiestas Mayores se celebran el 29 de junio, en honor a San Pedro Apóstol, patrón del pueblo. La cita grande del calendario festivo, sin embargo, llega con las fiestas de Santa Bárbara, que ocupan el primer fin de semana de agosto: arrancan con la «Fiesta de Quintas» y siguen con la presentación de la reina de las fiestas y su corte de honor, los moros y cristianos, las vaquillas, una fiesta de disfraces, la bajada de Santa Bárbara y un concurso de paellas que se celebra en la avenida que lleva su nombre.
Cuándo ir a Catadau
El primer fin de semana de agosto, con las fiestas de Santa Bárbara en pleno apogeo, es el momento de mayor animación en Catadau, entre moros y cristianos, vaquillas y el concurso de paellas. Para quien prefiera una visita más tranquila, el 29 de junio, festividad de San Pedro, permite ver el pueblo en su ambiente patronal sin la intensidad de las fiestas de verano. La gastronomía local, con platos como el arroz al horno, la paella con caracoles —las llamadas «vaquetes»— o el arroz con judías y acelgas, puede probarse en cualquier época del año.
Planifica tu visita a Catadau
Catadau se alcanza desde Valencia por la A-7 y la CV-520, que llega desde Benifaió, en un término que limita con Alfarp, Carlet, Dos Aguas, Llombay y Tous. La visita al casco urbano puede centrarse en la calle Mayor, con la iglesia de San Pedro Apóstol y el Ayuntamiento, y continuar hacia el Centro Católico Social modernista y los restos del castillo medieval. Quien quiera completar la jornada con naturaleza encontrará en el entorno del término las lomas de Matamón y la sierra del Caballón, con el Alto de los Cuchillos como punto más alto, además del cauce del Magro y los barrancos que surcan el término. El gentilicio de sus vecinos es catadauina.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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