Albalat dels Sorells, llamado también históricamente Albalat de Mosén Sorell, es un municipio de la provincia de Valencia situado en la comarca de la Huerta Norte, a escasos minutos de la capital. En 2025 contaba con 4.368 habitantes -sus vecinos se conocen como albalatanos y albalatanas- en un término muy pequeño, de solo 4,62 km², y muy llano, a 10 metros de altitud. Es, en proporción, uno de los municipios más densamente poblados de toda la Comunidad Valenciana, y su historia está marcada por el nombre de una sola familia noble, los Sorell, que dio apellido al pueblo durante más de tres siglos.
Geografía
El término se extiende por la llanura de la margen izquierda del río Turia, atravesado de sur a norte por la acequia Real de Moncada, que sigue regando sus tierras desde época andalusí. Tiene una forma alargada en dirección noroeste-sureste que llega a estrecharse hasta apenas 50 metros en la alquería de La Parada de Bilet, entre Foyos y las partidas valencianas de Mahuella y Tauladella. Limita con el mar Mediterráneo y con los municipios de Foyos, Moncada, Museros, Albuixech y un enclave de la propia ciudad de Valencia, lo que da una idea de lo trabada que está la huerta en esta zona, con términos municipales que se entrelazan unos con otros sin apenas espacio libre entre ellos.
Historia
El topónimo Albalat procede del árabe al-balāṭ, que significa "losa" o "calzada", porque por las inmediaciones del pueblo pasaba la Vía Augusta romana, que siguió utilizándose en época andalusí. El núcleo tiene origen en un rahal musulmán dividido en dos zonas, Albalat de arriba y Albalat de abajo, probablemente separadas por esa misma vía. Tras la conquista cristiana, Jaime I repartió ambas partes en 1238 entre varios beneficiarios, y las dos acabaron reuniéndose en manos de Pere d'Azllor, señor de la población en 1242. A principios del siglo XIV pasó a Guillem Colom, ciudadano de Valencia, y después a Pere March, tesorero del rey Jaime II; el hijo de este, Jaime March, fue abuelo del célebre poeta valenciano Ausiàs March, lo que une de forma curiosa la historia señorial de Albalat con una de las grandes figuras de las letras valencianas medievales.
En 1352 el señorío pasó por compra a Berenguer de Codinachs, maestre racional del rey Pedro IV el Ceremonioso, y durante un tiempo el pueblo añadió a su nombre el apelativo de Codinachs. Gracias a los esfuerzos de esa familia, en 1426 la población se independizó eclesiásticamente de Foyos y formó parroquia propia. Pero el cambio decisivo llegó en 1481, cuando Tomàs Sorell compró el señorío a los Codinachs: desde entonces el pueblo pasó a conocerse como Albalat de Mossén Sorell o dels Sorells, nombre con el que ha llegado hasta hoy. En 1526 el rey Carlos I concedió título de nobleza a Bernat Sorell i Aguiló, y en 1626 el señorío se elevó a condado.
La demografía histórica de Albalat ilustra bien los vaivenes de la huerta valenciana: en 1526 el pueblo tenía unas 58 familias, alrededor de 261 habitantes, que habían crecido a un centenar de familias -unos 450 habitantes- en 1609. La cifra se desplomó después, hasta los 74 vecinos de 1646 y los 60 de 1713, probablemente por las consecuencias de la expulsión de los moriscos y los conflictos del siglo XVII. A partir de ahí la recuperación fue constante: cerca de 630 habitantes en 1787, 925 en 1877, más de 1.500 en 1910, 1.800 en 1940 y 2.400 en 1960, una curva de crecimiento que ha continuado hasta los 4.368 habitantes actuales.
Patrimonio
El edificio más singular del pueblo es el Palau dels Sorells, uno de los palacios más interesantes de toda la comarca tanto por su tipología como por su antigüedad: se empezó a construir a finales del siglo XV por orden de Tomàs Sorell y lo terminó Bernat Sorell a principios del XVI. Es un palacio fortificado, con torres y un patio central con escalera descubierta, que conserva notables elementos góticos originales, sobre todo en arcos y ventanas; de sus cuatro torres angulares solo la del homenaje es original, ya que las otras tres se añadieron en una restauración del siglo XIX, y el edificio, hoy propiedad municipal, ha vuelto a restaurarse en años recientes. La iglesia parroquial de los Santos Reyes, situada junto a la antigua carretera de Barcelona, data del siglo XVIII y sustituyó a un templo anterior más cercano al palacio; tiene fachada barroca con torre campanario y, en el interior, nave única con capillas laterales, pinturas de la escuela barroca valenciana y una cúpula decorada al trampantojo. Completa el conjunto patrimonial la pequeña capilla del cementerio, de planta rectangular encajada entre los nichos, con una inscripción de 1871 sobre la puerta y, en su interior, la efigie del Cristo de las Ánimas, que se traslada al pueblo durante las fiestas de septiembre.
Economía
La agricultura, que fue durante siglos la base de la economía albalatana, ha perdido peso de forma muy marcada: en 2001 ocupaba solo al 4,2 % de los trabajadores, frente a un ya reducido 13 % en 1993. Ese mismo año se cultivaban 423 hectáreas de regadío, con agua procedente de la acequia de Moncada, y apenas 10 de secano, con los cítricos y las hortalizas como cultivos principales; hasta hace relativamente poco también hubo explotaciones ganaderas de vacuno de cebo, porcino y aves. Hoy el peso recae en la industria, centrada en alimentación, productos metálicos y madera, que ocupaba en 2001 al 37 % de la población activa, y sobre todo en el sector servicios, que empleaba al 59 % de los activos gracias a la cercanía de Valencia capital, de la que Albalat funciona en la práctica como municipio dormitorio y de servicios.
Fiestas
Las fiestas mayores se celebran el primer domingo de septiembre y están dedicadas al Cristo de las Almas, a la Virgen del Rosario, a la Purísima Concepción, a San Gil Abad y a la Virgen de los Desamparados. Uno de sus actos centrales es la "Baixà", la bajada de la imagen del Cristo desde su ermita del cementerio hasta la iglesia parroquial, un recorrido procesional que recorre el pueblo y une los dos extremos de su patrimonio religioso, la capilla funeraria y el templo del siglo XVIII.
Cuándo ir
Al tratarse de un municipio de huerta muy próximo a la costa valenciana, Albalat dels Sorells tiene un clima mediterráneo suave durante casi todo el año, por lo que cualquier época es buena para una visita corta centrada en su patrimonio. Para quien quiera además vivir el ambiente festivo, el primer domingo de septiembre, con la procesión de la Baixà, es la fecha de referencia del calendario local.
Planifica tu visita
Dado su tamaño, Albalat dels Sorells se recorre fácilmente en pocas horas: el Palau dels Sorells y la iglesia de los Santos Reyes, a poca distancia uno del otro, son las dos paradas imprescindibles, a las que se puede sumar la pequeña capilla del cementerio si se tiene algo más de tiempo. El pueblo está muy bien conectado con Valencia: cuenta con parada propia de la Línea 3 de Metrovalencia y queda atravesado por la antigua carretera de Barcelona (N-340), por la CV-300 y, ya en la costa, por la autovía V-21, lo que permite combinar la visita con otros municipios de la Huerta Norte o con una escapada a las playas cercanas en el mismo día.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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