Almazan, Soria

Almazán. Pueblos de Soria

📝 Contenido:
  1. Almazán: la villa amurallada que fundó la Orden de Calatrava
  2. Geografía: la villa que el Duero divide
  3. Lo que cuentan los censos de Almazán
  4. Historia: de la Reconquista a la Orden de Calatrava
  5. Patrimonio: recinto amurallado y románico soriano
  6. Economía y gastronomía
  7. Fiestas y cuándo ir a Almazán
  8. Planifica tu visita a Almazán
  9. Otros Pueblos de Soria

Almazán: la villa amurallada que fundó la Orden de Calatrava

A orillas del Duero, 36 kilómetros al sur de la capital, Almazán es el segundo municipio más poblado de la provincia de Soria y uno de los que conserva con más orgullo su pasado medieval: recinto amurallado, palacios de linaje y una iglesia románica declarada tesoro nacional. Fue aquí, en el siglo XII, donde un rey castellano fundó la orden militar más célebre de la Reconquista, y aquí también murió, siglos después, uno de los grandes dramaturgos del Siglo de Oro.

Geografía: la villa que el Duero divide

El municipio se asienta a 960 metros de altitud y se extiende sobre 166,5 km², con un término alargado de norte a sur que gana altura a medida que se aleja del río, superando los 1.000 metros hacia el noreste y el sur. El Duero atraviesa la localidad, aunque la mayor parte del caserío se concentra en la margen izquierda. Almazán es cabecera de su propia comarca y núcleo de servicios de una extensa zona rural, comunicada con la capital soriana por la autovía A-15 y la N-111. Eclesiásticamente pertenece a la diócesis de Osma, aunque hasta 1955 formó parte de la diócesis de Sigüenza, de la que fue cabecera de arciprestazgo.

Lo que cuentan los censos de Almazán

La serie de población de Almazán cubre prácticamente toda la ventana 2001-2025, con el mayor dato en 2009, con 6.006 habitantes. Desde entonces el municipio ha perdido un 8 % de su vecindario hasta los 5.544 habitantes actuales, con un descenso constante entre 2012 y 2021 que solo en los últimos años ha empezado a frenarse: de 2021 a 2025 la población se ha mantenido estable e incluso ha repuntado ligeramente.

Historia: de la Reconquista a la Orden de Calatrava

Almazán fue reconquistada por Alfonso VI de León en 1068, aunque volvió pronto a manos musulmanas; su repoblación definitiva llegó en 1128 de la mano de Alfonso I el Batallador, que incluso intentó rebautizarla como «Plasencia», nombre que no llegó a arraigar. Tras la muerte del rey aragonés, la villa pasó a Castilla, y en 1158 Sancho III de Castilla fundó aquí la Orden de Calatrava, entregándola al abad cisterciense Raimundo de Fitero y al freire Diego Velázquez para defender la frontera sur frente a Sierra Morena.

A finales del siglo XIII, Almazán fue escenario de la guerra civil entre Sancho IV «el Bravo» y el infante Alfonso de la Cerda, apoyado por Aragón, que tomó la villa en 1289 y la convirtió en corte improvisada hasta que en 1305 fue devuelta a Castilla por mediación de los reyes de Portugal y Aragón. En 1375 se firmaron en Almazán las paces entre Castilla y Aragón, selladas por Pedro IV el Ceremonioso y Enrique II. Más tarde, Enrique IV convirtió la villa en señorío de los Hurtado de Mendoza, condes de Altamira, linaje que dejó su huella en el palacio que aún lleva su nombre.

En la villa murió el dramaturgo Tirso de Molina el 12 de marzo de 1648, en el convento de la Merced, donde se cree que fue enterrado. Durante la guerra de la Independencia, el 10 de julio de 1810, el general francés Mouton-Duvernet incendió la villa como represalia por la resistencia que dentro de sus muros opuso Jerónimo Merino con 1.600 hombres. El censo de 1842 contabilizaba 2.400 vecinos en 484 hogares. El ferrocarril llegó en 1892 con la línea Torralba-Soria, y en 1895 se sumó la línea Valladolid-Ariza, que dotó a Almazán de dos estaciones —Almazán-Villa y Almazán-Dehesa— aunque sin conexión directa entre ellas; esa segunda línea se clausuró entre 1985 y 1994. El término siguió creciendo con incorporaciones como Fuentelcarro y Tejerizas en 1857 y Cobertelada en 1972.

Patrimonio: recinto amurallado y románico soriano

El conjunto monumental de Almazán combina el románico con muestras de gótico, renacentista y barroco. Sobresale la Iglesia de San Miguel, declarada monumento histórico-artístico en 1931 y hoy bien de interés cultural, con un cimborrio de dos cuerpos cubierto por una bóveda estrellada mudéjar del siglo XII y un campanario octogonal. La completan la iglesia de Santa María de Calatañazor, la de San Pedro, la de Nuestra Señora de Campanario —de cabecera románica— y la antigua iglesia de San Vicente, hoy aula de cultura.

La villa conserva buena parte de su recinto amurallado, con la Puerta de Herreros, la Puerta del Mercado y la Puerta y reloj de la Villa. En la Plaza Mayor se alza la estatua de Diego Laínez junto al palacio de los Hurtado de Mendoza —bien de interés cultural desde 1991— y la propia iglesia de San Miguel; la plaza fue remodelada en 2011 con un mirador en voladizo sobre el Duero que en 2012 quedó finalista del Premio Europeo del Espacio Público Urbano. El antiguo convento de la Merced, declarado bien de interés cultural en 1947, completa un conjunto que convierte a Almazán en una de las villas mejor conservadas de la provincia. No muy lejos, la antigua Casa del Obispo y el monumento de las Tres Cruces redondean un recorrido patrimonial que se puede hacer entero a pie en una sola mañana.

Economía y gastronomía

La industria del mueble es hoy el sector más característico de Almazán, apoyada en un polígono agroindustrial actualmente en ampliación. En la mesa, la villa participa de la gastronomía castellana más clásica: cocido con bola, morcilla y verduras, sopas de ajo, somarro de cerdo asado, asados de cordero, torreznos sorianos y especialidades de caza y trucha. En repostería destacan sus yemas de Almazán, de fama reconocida, y las populares paciencias. En lo deportivo, la Sociedad Deportiva Almazán, que milita en tercera división RFEF, es el gran orgullo futbolístico local.

Fiestas y cuándo ir a Almazán

La gran cita del año son las Fiestas de la Bajada de Jesús, patronales en honor a Jesús Nazareno, que se celebran entre el último jueves de agosto y el primer domingo de septiembre. Una semana antes, la imagen sube en procesión desde su ermita hasta la iglesia de Nuestra Señora del Campanario, en lo alto de la villa; el primer domingo de septiembre baja de nuevo hasta la plaza Mayor, donde una gran traca final pone punto final a los festejos, entre torneos, teatro infantil y verbenas. La Semana Santa, organizada por las cofradías del Santo Entierro y de la Santa Vera Cruz junto con la parroquia y el ayuntamiento, reúne procesiones desde varias de las iglesias históricas de la villa. Y la fiesta de San Pascual, conocida popularmente como el zarrón, mantiene viva una cofradía que en 2016 cumplió doscientos años.

Planifica tu visita a Almazán

Un paseo por Almazán empieza por el recinto amurallado y sus puertas históricas, continúa por la Plaza Mayor y su mirador sobre el Duero, y termina en la Iglesia de San Miguel, la pieza románica más valiosa de la villa. Quien visite el pueblo a finales de agosto puede sumarse a las Fiestas de la Bajada de Jesús, la cita más multitudinaria del calendario local; fuera de esas fechas, el conjunto monumental y la gastronomía castellana —con las yemas de Almazán como broche dulce— justifican por sí solos la parada en esta villa del Duero soriano.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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