Constantina, Sevilla

Constantina. Pueblos de Sevilla

📝 Contenido:
  1. Constantina: el pueblo que la Sierra Morena esconde en Sevilla
  2. Geografía: la puerta del Parque Natural Sierra Norte
  3. Historia: de Laconimurgi a la villa de realengo
  4. Patrimonio: un castillo que se cayó y se volvió a levantar
  5. Cuándo ir a Constantina
  6. Economía: de la industria del corcho a los anisados artesanos
  7. Planifica tu visita a Constantina
  8. Otros Pueblos de Sevilla

Constantina: el pueblo que la Sierra Morena esconde en Sevilla

Subir hasta Constantina significa dejar atrás el llano del Guadalquivir y entrar en la Sierra Morena sevillana, a 555 metros de altitud y a 87 kilómetros de la capital. Es, con sus 481,31 km², uno de los términos municipales más extensos de la provincia de Sevilla, y sin embargo uno de los menos poblados por kilómetro cuadrado: apenas 12 habitantes por km². La serie de censos del INE, que arranca en 2001 con 7.055 habitantes, marca hoy 5.745: un 19 % menos en apenas 24 años, el reflejo demográfico de una sierra que se vacía despacio pero sin pausa.

Geografía: la puerta del Parque Natural Sierra Norte

Constantina forma parte del parque natural de la Sierra Norte de Sevilla y pertenece al partido judicial de Cazalla de la Sierra. Su término, encajado entre cerros y valles de la Sierra Morena, explica tanto el aislamiento histórico del pueblo como su atractivo actual: bosques de encinas y alcornoques, cursos de agua y un relieve que ha condicionado literalmente el trazado de sus calles, dispuestas en sentido norte-sur paralelas al río que atraviesa el núcleo urbano, hoy canalizado bajo el casco histórico.

Historia: de Laconimurgi a la villa de realengo

Los restos más antiguos encontrados en cuevas cercanas corresponden a ocupaciones del Calcolítico. El asentamiento de época céltica recibió de Plinio el nombre de Laconimurgi, rebautizado durante la colonización romana como Constancia Iulia; sus restos se localizan en el cerro del Almendro, un enclave cuya importancia venía de su posición estratégica entre el valle del Guadalquivir y Lusitania, y de los recursos mineros de cobre y plata de la zona.

En época islámica se configuró el primer núcleo urbano compacto, el barrio de la Morería, reforzado con fortificaciones como las del cerro del Almendro y la ermita de la Yedra. La Constantina musulmana fue entregada en 1247 al rey Fernando III de Castilla, que la incorporó al término de Córdoba; en 1258 pasó al reino de Sevilla por privilegio de Alfonso X, que donó la villa y el castillo al prelado hispalense.

Durante la Edad Moderna, ya como villa de realengo donada por la Casa de Medina Sidonia a los Reyes Católicos en 1478, el pueblo creció hacia el norte y el centro, generando nuevas collaciones urbanas. En 1594 contaba con 1.047 vecinos pecheros. Entre los siglos XVII y XVIII se consolidó el trazado urbano actual, con calles alargadas adaptadas a las curvas de nivel de la ladera.

La primera mitad del siglo XIX y buena parte del XX trajeron un notable desarrollo industrial: fábricas de hielo, destilerías, fábricas de corcho y almazaras de aceite llegaron a dar trabajo a buena parte del pueblo. La desindustrialización posterior provocó un éxodo que todavía se nota en la serie de población. Hoy sobreviven dos fábricas de anisados, especializadas en la producción de crema de guinda, como testigo de aquel pasado industrial.

Patrimonio: un castillo que se cayó y se volvió a levantar

El edificio más singular de Constantina es su castillo, construido en época árabe sobre los restos de un castrum romano anterior, para defender el eje norte-sur hacia Sevilla. Se articula en torno a un gran patio de armas y un aljibe semienterrado, protegidos por un muro con ocho torres; la entrada, acodada, estaba defendida por la torre del homenaje. Rodrigo Ponce de León introdujo las últimas modificaciones en el siglo XV. Declarado Bien de Interés Cultural en 1985, el castillo sufrió un episodio dramático: debilitada por las lluvias, la torre del homenaje se desplomó el 9 de marzo de 2010. Los trabajos de reconstrucción, iniciados en 2013, culminaron con la inauguración oficial el 25 de junio de 2014.

En el casco urbano destaca la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación, templo mudéjar del siglo XIV sobre el que intervino en el XVI el maestro Hernán Ruiz II, autor de su magnífica torre-fachada, imagen reconocible del perfil del pueblo. Completan el patrimonio religioso la ermita mudéjar de Santa María del Robledo, la ermita humilladero de Santa Ana (siglo XVIII), la antigua iglesia de la Concepción —hoy de uso municipal—, la iglesia barroca del antiguo Hospital de San Juan de Dios y los restos del convento de Santa Clara y del convento del Tardón, convertido en casa de vecinos. El Ayuntamiento, de corte neoclásico, remata el conjunto de edificios notables, junto con la torre del reloj y el propio barrio de la Morería.

Más allá de los monumentos aislados, lo que distingue a Constantina es la trama urbana completa: viviendas de carácter señorial organizadas en torno a patios centrales, con fachadas de estilos neoclásico y regionalista, especialmente visibles en las plazas del Padre Félix, de Blas Infante, del Llano del Sol y de España, así como en las calles Mesones, Carnicerías, del Santo Cristo y del Peso. En este mismo tejido urbano se conservan instalaciones de antiguas industrias de transformación de recursos naturales —vino, olivo, cárnicas— con fábricas de anisados y bodegas familiares que todavía guardan lagares y prensas originales.

Esta combinación de calles, plazas y viviendas de patio central constituye, en conjunto, un marco urbano compacto y homogéneo que explica por qué Constantina se cuenta entre los núcleos de mayor valor estético de la Sierra Norte sevillana.

Cuándo ir a Constantina

Al estar a 555 metros sobre el nivel del mar, Constantina tiene un clima más suave en verano y más frío en invierno que el del valle del Guadalquivir, lo que la convierte en un destino cómodo durante los meses centrales del año, cuando otras localidades de la provincia de Sevilla resultan difíciles de recorrer a pie. La primavera, con el campo de la Sierra Norte en su mejor momento, y el otoño, con temperaturas más templadas para subir hasta el castillo o recorrer el casco histórico en cuesta, son las dos estaciones que mejor se adaptan tanto al callejeo urbano como a cualquier ruta por el parque natural.

Economía: de la industria del corcho a los anisados artesanos

La economía de Constantina ha estado históricamente ligada a los recursos de la Sierra Morena: minería de cobre y plata en época antigua, y ya en los siglos XIX y XX una industria diversificada de hielo, destilerías, corcho y aceite que dio empleo a buena parte de la población. La crisis industrial andaluza de mediados del siglo XX acabó con la mayoría de aquellas fábricas, pero dejó un oficio que sigue vivo: la elaboración de anisados, con dos fábricas todavía activas especializadas en la característica crema de guinda, un producto que identifica al pueblo dentro de la comarca.

Planifica tu visita a Constantina

Constantina se encuentra a 555 metros de altitud, dentro del parque natural Sierra Norte de Sevilla, a 87 km de la capital provincial. El código INE del municipio es 41033 y su página oficial es constantina.org. El castillo, reabierto tras su reconstrucción de 2014, y la torre-fachada de la iglesia de la Encarnación son las dos visitas imprescindibles del casco histórico; conviene combinarlas con una ruta por el entorno natural que rodea el pueblo, con bosques de encinas y alcornoques propios de la Sierra Morena. Al tratarse de un municipio de sierra, con inviernos fríos y veranos más suaves que los del valle del Guadalquivir, la primavera y el otoño son las estaciones más cómodas para recorrer tanto el núcleo urbano como el parque natural que lo rodea.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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