- Coria del Río: el pueblo sevillano donde se hacía caviar y donde los apellidos japoneses son cosa seria
- Un cerro, un río y 50 kilómetros hasta el Atlántico
- Caura: 4.600 años de ocupación continuada
- El año que llegaron los vikingos
- Hasekura Tsunenaga y los apellidos "Japón"
- Villa Pepita, la fábrica de caviar del Guadalquivir
- Lo que Cuentan los Censos de Coria del Río
- Planifica tu Visita a Coria del Río
- Otros Pueblos de Sevilla
Coria del Río: el pueblo sevillano donde se hacía caviar y donde los apellidos japoneses son cosa seria
A 12 kilómetros de Sevilla y a 5 metros de altitud, Coria del Río es uno de esos municipios cuya historia parece inventada hasta que se comprueban las fechas. Aquí hubo un templo fenicio del siglo VIII a. C., aquí desembarcaron vikingos en el año 844, aquí se fabricó caviar con esturiones del Guadalquivir hasta 1970 y aquí plantó un árbol el príncipe heredero de Japón en 2013. Con 31.278 habitantes en 2025 —su máximo histórico—, Coria es mucho más que un pueblo dormitorio del área de Sevilla.
Un cerro, un río y 50 kilómetros hasta el Atlántico
El municipio se sitúa en el sector suroccidental de la provincia de Sevilla, y su territorio se reparte entre dos comarcas: el Aljarafe y La Vega. Está además muy cerca de las marismas del Guadalquivir. El núcleo urbano se asienta junto al propio cauce del Guadalquivir, a 50 kilómetros de la desembocadura en el Atlántico, sobre un término de 64 kilómetros cuadrados.
A esa altitud de cinco metros solo le hace sombra una elevación: el Cerro de San Juan. Y ese cerro es la clave de todo lo que vino después, porque es donde se instalaron los primeros habitantes.
Caura: 4.600 años de ocupación continuada
Los primeros pobladores ocuparon el Cerro de San Juan hacia el 2600 a. C., y allí se han encontrado herramientas del Calcolítico, junto a restos de finales de la Edad del Bronce y de época ibérica. El nombre antiguo, Caura, debe datar de los siglos XVII-XVI a. C. y podría significar "Lugar Alto", una descripción literal del emplazamiento.
Después llegaron los fenicios, que levantaron aquí un templo en el siglo VIII a. C. y crearon un puerto fluvial con factoría comercial; también hubo presencia tartésica. En época romana la localidad tuvo peso real en la región, al punto de recibir el privilegio de acuñar moneda, algo reservado a núcleos de cierta importancia. Tras la conquista musulmana de 711 pasó a llamarse Qawra.
El año que llegaron los vikingos
En los siglos IX y X, Al-Ándalus sufrió varias incursiones normandas. Una de ellas tocó directamente a Coria: en el año 844 el pueblo fue invadido por los vikingos, que instalaron su campamento algo más al norte, en Tablada, hasta que fueron derrotados. Es uno de los episodios menos conocidos de la historia del Guadalquivir y, en términos de narrativa local, uno de los más llamativos.
Tras la conquista cristiana del valle en el siglo XIII, Alfonso X el Sabio repobló todo el término de la villa con ciento cincuenta familias catalanas, por juro de heredad. El siglo XV trajo prosperidad, y esta se multiplicó cuando Sevilla obtuvo la condición de Puerto de Indias a comienzos del XVI. En 1594 Coria formaba parte del reino de Sevilla, en el Aljarafe, y contaba 360 vecinos pecheros.
Desde 1636 la villa perteneció al conde-duque de Olivares, don Gaspar de Guzmán, valido de Felipe IV, que compró al rey la jurisdicción civil y criminal, la escribanía y las alcabalas, y que como señor de la villa se hizo también con los derechos sobre la barca de pasaje que cruzaba el Guadalquivir con gente y mercancías. A su muerte el señorío pasó al marquesado y mayorazgo de Mairena, y en el siglo XVIII al conde de Altamira, hasta la abolición de los señoríos en el primer cuarto del siglo XIX.
Hasekura Tsunenaga y los apellidos "Japón"
En el siglo XVII recaló en la localidad la expedición europea del diplomático y samurái japonés Hasekura Tsunenaga. La comitiva siguió viaje hacia Madrid y Roma, y algunos de sus miembros se quedaron a vivir en Sevilla, donde adoptaron nombres del santoral cristiano; el regreso a Japón se produjo siete años después. Conviene decirlo con precisión, porque la leyenda se ha ido desbordando: ningún japonés de la expedición se quedó a vivir en Coria del Río.
Eso no ha impedido que el vínculo se haya convertido en seña de identidad. En 1992, una delegación japonesa de 60 personas —con el alcalde de Osato, el gobernador de Miyagi y representantes de Sendai— regaló al pueblo una estatua de Hasekura. Y el 14 de junio de 2013, el príncipe heredero Naruhito visitó la localidad con motivo del 400 aniversario de las relaciones entre España y Japón, y plantó un árbol junto al monumento.
En 2017 se publicaron los resultados de los análisis de ADN a 100 vecinos apellidados Japón, el famoso apellido coriano. El resultado descartó por completo que fueran descendientes de miembros desertores de la embajada Keicho. El dato es incómodo para el relato turístico, pero es el que hay. Del entusiasmo de aquellos años queda también una nota melancólica: el equipo de rugby local, llamado Samuráis en recuerdo de la visita, desapareció por falta de apoyo.
Villa Pepita, la fábrica de caviar del Guadalquivir
En 1932 se instaló en Coria del Río una fábrica de caviar, en un inmueble conocido como Villa Pepita. La materia prima era el esturión (Acipenser sturio), un pez que en la zona se conocía históricamente como "solo". El proyecto contó con el doctor Theodore E. A. Classens, experto en industrias pesqueras, y la comercialización la llevaba una empresa de los hermanos Nicolás y Jesús de Ybarra y Gómez.
La historia acabó mal, y las cifras explican por qué. La pesca de esturiones cesó en 1970 por la degradación del cauce y, sobre todo, porque la presa de Alcalá del Río, construida en 1931, impedía que los esturiones remontaran el río para desovar. En 48 años se pescaron 2.987 hembras y 1.027 machos: se acabó con todos los adultos en edad reproductora y, sin nuevas generaciones, la especie desapareció del Guadalquivir. Hoy se mantiene la pesca del albur.
La economía actual es muy distinta. El término reúne 3.610 hectáreas de cultivos herbáceos —entre ellas 697 de algodón y 92 de trigo— y 852 hectáreas de cultivos leñosos, con 358 de naranjos y 89 de olivar de aceituna de aceite. Al este de la carretera A-8050 se alinean tres polígonos industriales: La Estrella, Coria del Río y El Rocío.
Lo que Cuentan los Censos de Coria del Río
La serie reúne 24 datos anuales entre 2001 y 2025 y es la de un municipio metropolitano que apenas ha dejado de crecer.
- 2001-2020, veinte años de subida. De 24.113 habitantes a 30.908, sumando 6.795 vecinos sin un solo retroceso. El tramo más intenso es 2004-2012, con incrementos de entre 500 y 900 personas al año.
- 2021-2022, una pausa mínima. El censo baja a 30.774 y 30.714. La pérdida máxima respecto a 2020 es de 194 personas: apenas un 0,6 %.
- 2023-2025, récord tras récord. 30.887, 31.095 y 31.278 habitantes, el máximo histórico de la serie.
El balance de los 24 años es de 7.165 habitantes más, casi un 30 % de crecimiento. Es el perfil clásico del municipio bien situado respecto a una gran ciudad, pero con un matiz importante: Coria del Río no es un dormitorio reciente, sino una población que ya era grande antes de que Sevilla la alcanzara.
Planifica tu Visita a Coria del Río
- Dónde está: entre el Aljarafe y La Vega, a 12 km de Sevilla, en la orilla del Guadalquivir.
- Datos: 31.278 habitantes (2025), 64 km², 5 metros de altitud. Gentilicio: coriano.
- Qué ver: la iglesia parroquial de Santa María de la Estrella, del siglo XVII y de origen mudéjar en el XIV; la ermita de San Juan Bautista, del siglo XV, conocida también como ermita del Cerro o de la Vera Cruz; la estatua de Hasekura junto al río; y el Cerro de San Juan, el mirador natural del pueblo.
- Muy cerca: la casa que el andalucista Blas Infante construyó a comienzos del siglo XX en un cerro a las afueras, hacia Puebla del Río, junto a la que se creó en 2006 el Museo de la Autonomía de Andalucía y la sede del Centro de Estudios Andaluces.
- Cuándo ir: otoño, invierno y primavera. El verano en la ribera del Guadalquivir es duro y húmedo; a cambio, los atardeceres de marzo y octubre sobre el río son el mejor plan gratuito del pueblo.
- Para birdwatching: la proximidad a las marismas del Guadalquivir convierte el término en buen punto de partida.
- Información oficial: ayto-coriadelrio.es. Código INE 41034.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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