Villa de Mazo se extiende por el sureste de La Palma, desde la cima volcánica de Cumbre Vieja hasta el océano Atlántico, en un territorio donde conviven viñedos, pinares y coladas de lava todavía jóvenes geológicamente. Con algo más de 5.100 habitantes repartidos en quince barrios dispersos por las medianías, es el tercer municipio más extenso de la isla y acoge en su término el único aeropuerto de La Palma. Su nombre, de probable origen prehispánico vinculado al agua o a la falda de una montaña, cambió oficialmente a Villa de Mazo en 1956 para no confundirse con otras localidades peninsulares de nombre parecido, y su fiesta más universal, el Corpus Christi con sus alfombras de flores y arcos vegetales, está declarada de Interés Turístico Nacional.
Geografía
El municipio ocupa buena parte de la fachada oriental de Cumbre Vieja, la dorsal volcánica que recorre el sur de La Palma, con forma de flecha que se estrecha hacia el sur y alcanza casi los 2.000 metros de altitud en sus cumbres. Hasta 1837 su término incluía lo que hoy es Fuencaliente, por lo que su extensión actual, de 71 kilómetros cuadrados, es ya menor que la histórica. El relieve, de suelos jóvenes y permeables, combina laderas suaves en el norte, donde se concentra la mayor parte de la población, con las coladas volcánicas más recientes y abruptas del sur. Villa de Mazo es, de hecho, uno de los pocos lugares de España donde se puede caminar sobre el terreno de dos erupciones históricas: la de Tigalate o Martín, que en 1646 arrojó lava durante 82 días hasta llegar al mar, y la del volcán de San Juan, en 1949, cuyos cráteres de Hoyo Negro y Duraznero siguen siendo un hito del paisaje. El Monumento Natural Montaña del Azufre, con sus tonos amarillos, rojos y anaranjados junto a la costa, y el propio parque natural de Cumbre Vieja, declarado Red Natura 2000, protegen buena parte de este patrimonio volcánico.
La ausencia de barrancos importantes y la juventud del terreno hacen que apenas exista escorrentía superficial, de modo que el abastecimiento de agua potable depende casi por completo de canales que traen el recurso desde otras zonas de la isla. El clima, condicionado por los vientos alisios que chocan con Cumbre Vieja, deja al norte del municipio más verde y lluvioso y al sur, a sotavento, mucho más árido y ventoso, una diferencia que se nota en la vegetación: laurisilva y fayal-brezal en las medianías altas del norte, pinar a partir de los 750 metros, y tabaibal, cardonal y viñedos en las zonas bajas y meridionales.
Historia
Los primeros habitantes de este territorio fueron los benahoaritas, el pueblo aborigen de La Palma, que ocuparon cuevas naturales como la de Belmaco, donde dejaron petroglifos que hoy pueden visitarse en un parque arqueológico. Tras la conquista castellana de la isla en 1492, Mazo se gobernó primero desde el ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, y no fue hasta 1768 cuando contó con autoridades municipales propias, independizándose definitivamente en 1813. El municipio recibió el título de villa en 1868, y casi un siglo después, en 1956, adoptó el nombre de Villa de Mazo a petición del Instituto Nacional de Estadística para distinguirlo de otras localidades españolas homónimas. La devoción al Corpus Christi se remonta a 1605, cuando se celebró la primera procesión del Santísimo Sacramento tras su instalación en la iglesia de San Blas, germen de lo que con el tiempo se convertiría en la fiesta más conocida del municipio.
Durante buena parte del siglo XX, la dureza de las medianías —suelos pobres, lluvias escasas y ausencia de manantiales— empujó a muchos vecinos a emigrar hacia Cuba, Venezuela y las islas capitalinas, un éxodo que se prolongó entre los años 1940 y 1980 y que hizo que la población llegara a ser menor que a comienzos de siglo. La erupción del volcán de San Juan, en 1949, con sus sismos asociados, también dejó huella material en el municipio, destruyendo construcciones que se estaban restaurando por entonces. Desde los años noventa, la cercanía a Santa Cruz de La Palma y la llegada de nuevos residentes, entre ellos jubilados alemanes y descendientes de emigrantes retornados de Cuba y Venezuela, han permitido que la población recupere una senda de crecimiento sostenido.
Patrimonio
El Parque Arqueológico de Belmaco, con sus petroglifos prehispánicos tallados en varias oquedades rocosas, es la pieza más singular del patrimonio del municipio y uno de los yacimientos de referencia de toda la isla. La iglesia de San Blas, de origen quinceañesco y ampliada en sucesivas fases entre los siglos XVII y XX, concentra buena parte de la vida religiosa local junto a su casa parroquial, de planta cuadrada con patio y aljibe central. Entre las ermitas destaca la de Nuestra Señora de los Dolores, en Lodero, que desde 1774 custodia una imagen llegada desde Veracruz, y la de San Juan de Belmaco, construida en 1709 en Lomo Oscuro y reconstruida en los años cincuenta tras los daños causados por los sismos del volcán de San Juan. El municipio conserva también quince centros culturales de barrio, uno por cada núcleo de población, donde los vecinos preparan cada año los arcos vegetales del Corpus.
Economía
Hoy más de tres de cada cuatro empleos del municipio se concentran en el sector servicios, con el comercio y la administración pública como ramas principales, favorecidos por la presencia del aeropuerto de La Palma, que da trabajo directo a buena parte de los vecinos y mantiene conexiones diarias con Tenerife, Gran Canaria, Madrid y varias ciudades europeas. La agricultura, aunque minoritaria en términos de empleo, mantiene viva la tradición vitivinícola del municipio, con viñedos en las zonas bajas que se han adaptado al clima más árido del sur, además de una pequeña cabaña ganadera de ovino, caprino y porcino repartida entre las distintas explotaciones familiares de las medianías. La construcción, impulsada en parte por el turismo residencial, completa un perfil económico apoyado sobre todo en la cercanía a Santa Cruz de La Palma y en el propio aeropuerto.
Fiestas
El Corpus Christi, declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional en 1985, es la gran cita del municipio: de jueves a domingo, las calles de El Pueblo se cubren de arcos, alfombras y tapices elaborados con pétalos, semillas, musgos y líquenes por los vecinos de cada uno de los quince barrios, en una tradición que arrancó a finales del siglo XIX con altares improvisados y que desde los años cincuenta incorporó los grandes arcos vegetales que hoy la caracterizan. El 3 de febrero se celebran las fiestas patronales de San Blas, con ofrenda floral y reparto de panecillos, y el 3 de mayo la Fiesta de la Cruz lleva a los vecinos a enramar las numerosas cruces del municipio, entre ellas la del Calvario o la de Lorenzo. El Carnaval, en febrero o marzo, y el Día del Municipio, el 18 de marzo, completan un calendario festivo muy marcado por la vida comunitaria de cada barrio.
Cuándo ir
El Corpus Christi, que se celebra entre finales de mayo y mediados de junio según el año, es sin duda el momento más espectacular para visitar Villa de Mazo, aunque conviene reservar alojamiento con antelación porque atrae visitantes de toda la isla. Para quien prefiera menos aglomeración, cualquier época del año permite recorrer el Parque Arqueológico de Belmaco o las rutas por Cumbre Vieja, ya que el clima de la vertiente oriental de La Palma es suave durante todo el año. El norte del municipio, más verde y húmedo, resulta especialmente agradecido en primavera, mientras que el sur, más árido, se disfruta mejor en los meses de menos viento.
Planifica tu visita
Villa de Mazo se encuentra a unos 12 kilómetros de Santa Cruz de La Palma y es, de hecho, la puerta de entrada a la isla para quien llega en avión, ya que el aeropuerto está en su propio término municipal. La visita puede organizarse en torno a tres paradas: el Parque Arqueológico de Belmaco para conocer el pasado benahoarita, la iglesia de San Blas y el casco de El Pueblo para el patrimonio religioso y la vida cotidiana, y una salida a Cumbre Vieja o a la Montaña del Azufre para los amantes del paisaje volcánico. La carretera de circunvalación LP-2 y la LP-206 permiten recorrer el municipio de punta a punta sin perderse ninguno de sus quince barrios, cada uno con su propio centro cultural y su participación particular en el Corpus Christi.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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