- Moraña, el pueblo del menhir y las grandes romerías gallegas
- Geografía: nueve parroquias entre la costa y la montaña
- Lo que cuentan los censos de Moraña
- Patrimonio: del menhir neolítico al románico de Gargantáns
- Economía y el embalse polémico de Caldas de Reis
- Fiestas: romerías, asados y la rapa das bestas
- Cuándo ir
- Cultura popular: creencias y cantigueiro morañés
- Planifica tu visita a Moraña
- Otros Pueblos de Pontevedra
Moraña, el pueblo del menhir y las grandes romerías gallegas
En la comarca de Caldas, entre la llanura litoral y las tierras altas de la provincia de Pontevedra, Moraña -cuyos vecinos reciben el gentilicio de morañés- reparte sus nueve parroquias y setenta y cinco entidades de población en un territorio que guarda memoria desde el Neolítico. Pocos municipios de esta lista pueden presumir de un monumento megalítico tan singular como el menhir de Gargantáns, que da motivo central al escudo municipal, ni de una romería tan multitudinaria como la de los Milagros de Amil.
Geografía: nueve parroquias entre la costa y la montaña
Con 41,5 km² de extensión y 320 metros de altitud, el municipio ocupa una posición intermedia que se nota en el paisaje: carballeiras centenarias, montes como el Acibal y miradores como el Penedo Grande, en Amil, desde donde se ve la ría de Arosa y, más allá, el agitado mar de Corrubedo. La mejor de esas carballeiras, en la parroquia de Santa Justa, ocupa 2,5 hectáreas con más de 400 robles, y junto a su iglesia parroquial se conserva una fuente de principios del siglo XVI. En la capital, la carballeira de Santa Lucía, de casi 4.000 metros cuadrados, es el escenario de una de las fiestas gastronómicas más conocidas del municipio.
Lo que cuentan los censos de Moraña
La serie del INE sube de 4.316 habitantes en 2001 hasta su mayor dato, 4.434, en 2010, y desde entonces desciende de forma suave hasta los 4.131 de 2025, un 7 % menos. A mediados del siglo XIX, según el Diccionario de Pascual Madoz, el municipio apenas sumaba 2.740 habitantes, lo que da idea del crecimiento acumulado a lo largo de siglo y medio, muy por encima del descenso moderado de las últimas dos décadas.
Patrimonio: del menhir neolítico al románico de Gargantáns
El menhir de Gargantáns, datado entre el 3000 y el 2000 a. C., mide 192 centímetros y conserva grabadas en sus dos caras una veintena de cazoletas, varias marcas en ángulo y dos líneas serpenteantes; a poca distancia se alza la Lapa de Gargantáns, otro menhir de casi dos metros cuya función exacta se desconoce. Del siglo XII son las iglesias de San Martiño de Gargantáns y San Pedro de Rebón, ambas con ábside románico y capiteles bien conservados pese a reformas posteriores. En Amil, el santuario neoclásico de Nuestra Señora de los Milagros, iniciado a mediados del siglo XIX y reformado en 1972 con dos grandes murales del pontevedrés Rafael Úbeda Piñeiro, se alza sobre una escalinata monumental de granito y es el centro de la romería más importante del municipio. La propia Amil guarda además un notable conjunto formado por su iglesia barroca del siglo XVIII, una casa rectoral adosada a una torre medieval, un hórreo, un palomar y un crucero en el centro de una pequeña rotonda. Cerca de allí, en Cosoirado -la parroquia más pequeña del municipio- y en San Lorenzo, las antiguas casas rectorales se conservan hoy en estado de ruina, mientras que el pazo de la Buzaca, en San Lorenzo, se ha reconvertido en establecimiento de hostelería.
Economía y el embalse polémico de Caldas de Reis
Como buena parte de la Galicia interior, la economía de Moraña combina la agricultura, la ganadería y el aprovechamiento forestal de sus carballeiras y montes comunales con un sector de servicios ligado al turismo rural y festivo que generan sus romerías. El municipio también ha sido escenario de controversia ambiental: el encoro de Caldas de Reis, un embalse promovido por el Grupo Cortizo, protagonizó en el verano de 2006 una disputa por la contaminación del abastecimiento de agua de Caldas de Reis y por los daños a la fauna y la flora del curso fluvial afectado.
Fiestas: romerías, asados y la rapa das bestas
El domingo siguiente al 8 de septiembre, miles de peregrinos llegan a Amil para la Romería de los Milagros, una de las más multitudinarias de Galicia: la Virgen procesiona con el manto cubierto de billetes ofrecidos por los fieles, y en el campo de A Chan se degusta pulpo á feira a cualquier hora del día o de la noche. El 19 de julio se celebra en la capital la romería de Santa Justa, patrona del municipio y abogada tradicional contra el mal de ojo, venerada por quienes pasan bajo su imagen y beben de la fuente milagrosa situada al pie del santuario. En la carballeira de Santa Lucía tiene lugar la fiesta del Carneiro ao espeto, declarada de interés turístico de Galicia: el cordero se asa durante unas ocho horas junto a brasas de roble, siguiendo una receta que llegó de la mano de un emigrante retornado de Argentina a finales de los años sesenta y que acostumbraba a asar el cordero «al estilo pampero» en comidas campestres. A finales de agosto, en la carballeira de los Milagros de Amil, la fiesta del Porquiño á brasa -que desde 1990 sustituyó a la antigua Festa do Arrieiro- repite la misma técnica de asado lento con cerdos de entre 12 y 14 kilos, acompañada de actividades lúdico-deportivas. En Amil, además, se celebra en julio una rapa das bestas, el domingo siguiente a la de Sabucedo, en la que los caballos que viven en libertad en el monte Acibal son acosados, acorralados y conducidos al curro del Pastizal para marcarlos y raparles las crines, en una auténtica lucha del hombre contra el animal.
Cuándo ir
Julio y septiembre concentran el calendario festivo más intenso: la romería de Santa Justa y la rapa das bestas de Amil a mediados de julio, y la gran romería de los Milagros el domingo siguiente al 8 de septiembre. Quien prefiera la gastronomía puede planear la visita en torno al Carneiro ao espeto, en la carballeira de Santa Lucía, o al Porquiño á brasa de finales de agosto en Amil. Fuera de ese calendario festivo, la tranquilidad de las carballeiras centenarias y los miradores como el Penedo Grande hacen de Moraña una parada agradable en cualquier época del año.
Cultura popular: creencias y cantigueiro morañés
La devoción por la Virgen de los Milagros y por Santa Justa ha dejado huella en la cultura oral de Moraña. Entre las creencias tradicionales del municipio se cuenta que una agonía que se prolonga demasiado se debe a una deuda pendiente con alguien, y que la llegada de esa persona junto al moribundo precede a la muerte, como si el enfermo esperase su perdón antes de partir. El cancionero popular morañés conserva además coplas dedicadas a ambas devociones, recogidas por folcloristas gallegos como Fermín Bouza Brey, que sirven todavía hoy para ilustrar el peso de estas dos romerías en la identidad local.
Planifica tu visita a Moraña
Septiembre, con la romería de los Milagros, y julio, con la fiesta de Santa Justa y la rapa das bestas de Amil, son las mejores fechas para conocer Moraña en pleno ambiente festivo, aunque cualquier visita puede completarse con una parada en el menhir de Gargantáns y en las iglesias románicas del municipio. Para más información puede consultarse la web municipal.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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