Celanova, Ourense

Celanova. Pueblos de Ourense

📝 Contenido:
  1. Celanova: el monasterio que fundó un santo y dio nombre a todo un pueblo, en Ourense
  2. Geografía: entre la Alta Limia y la frontera con Portugal
  3. Historia: de un noble rebelde a la cabeza de un condado monástico
  4. Patrimonio: claustros renacentistas, una capilla mozárabe y un puente romano
  5. Economía: servicios comarcales, metalurgia y una feria desde tiempos inmemoriales
  6. Celanova en el mundo: de Guadix a Santo Tirso
  7. Planifica tu visita a Celanova
  8. Otros Pueblos de Ourense

Celanova: el monasterio que fundó un santo y dio nombre a todo un pueblo, en Ourense

El nombre de Celanova viene directamente de su monumento más célebre: cella nova, «celda nueva», el monasterio que San Rosendo fundó en el año 936. Hoy, 1.090 años después, el municipio reúne 5.723 habitantes en sus 18 parroquias y 133 entidades de población. La serie del INE, de 24 datos entre 2001 y 2025, muestra un máximo de 6.150 habitantes en 2005 y una pérdida del 7 % desde entonces, un descenso que, según recoge la propia tradición local, viene de lejos: Celanova llegó a ser en 1940 el segundo municipio en población de toda la provincia de Ourense, y desde ese punto no ha dejado de perder habitantes.

Geografía: entre la Alta Limia y la frontera con Portugal

Situado al oeste de la provincia de Ourense, al sur de la capital, el municipio de Celanova se extiende sobre 67,3 km² organizados en dos unidades morfológicas bien diferenciadas, con su punto de inflexión en la propia villa, a unos 525 metros de altitud. La mitad suroccidental es la de mayor relieve, con la Casa da Neve como punto más alto; la mitad nororiental, más poblada, apenas supera los 500 metros y, junto a los ríos Sorga y Arnoia, forma un valle agrario muy productivo. Un pequeño regato conocido como «regato da serra» atraviesa la propia villa, bañando los antiguos terrenos del monasterio. Celanova está a 24 km de Ourense capital por la carretera OU-540, la misma vía que conecta la provincia con Portugal a través de Lindoso.

Los ríos más importantes del municipio son el Tuño, que lo riega por el suroeste, y el Sorga y el Arnoia, por el nordeste; los tres se alimentan de una abundante red de afluentes y regatos que convierten a Celanova en una zona especialmente rica en agua. El clima es de lluvias moderadas —en torno a 772 mm anuales, con un mínimo estival de 66 mm— y una oscilación térmica notable, entre los 7 grados de enero y los 21 de julio.

El propio nombre del municipio admite más de una lectura: además de la hipótesis de la «celda nueva» del monasterio, existe otra teoría que lo relaciona con Coelia Nova, nombre latino que habría recibido el nuevo asentamiento tras el abandono de la vecina Coelióbriga, el castro de los coelerni, hoy identificado con el propio castro de Castromao.

Historia: de un noble rebelde a la cabeza de un condado monástico

Antes de que existiera el monasterio, el lugar ya estaba poblado bajo el nombre de Villare, propiedad de un noble llamado Vitiza que se rebeló contra el rey Alfonso III; vencido, el monarca entregó estas tierras al abuelo de San Rosendo, Hermenegildo, y más tarde pasaron a su hermano. En el año 936, San Rosendo fundó el monasterio de San Salvador de Celanova, al que se otorgaron numerosas donaciones y privilegios: en el siglo XI era el más poderoso de la zona, con dominios que se extendían por la Alta Limia, Monterrei y O Ribeiro, convirtiendo a Celanova en cabecera de un auténtico condado monástico.

Durante la revuelta irmandiña del siglo XV, los campesinos sublevados destruyeron las fortalezas de Milmanda y Vilanova dos Infantes; el propio monasterio, víctima de las depredaciones de la nobleza local, tuvo que ser recuperado por los Reyes Católicos. A partir de 1506, al adherirse al monasterio benedictino de San Benito el Real de Valladolid, Celanova perdió su independencia, aunque conservó buena parte de su esplendor. Por su cercanía a la frontera, el municipio sufrió también las disputas entre Portugal y España; en el siglo XIX, durante el Trienio Liberal, el monasterio fue exclaustrado, y en 1837 quedó definitivamente desamortizado. Ya en el siglo XX, el municipio incorporó a su término Vilanova dos Infantes en 1927 y Acevedo do Río en 1967.

Patrimonio: claustros renacentistas, una capilla mozárabe y un puente romano

El casco antiguo de Celanova está declarado Conjunto Histórico Monumental. El monasterio de San Salvador conserva una iglesia abacial del siglo XVI, obra de Melchor de Velasco, junto con dos claustros y las antiguas dependencias monacales; la capilla de San Miguel, dentro del recinto, es de origen mozárabe, uno de los testimonios más singulares de ese estilo en toda Galicia. Muy cerca, en Vilanova dos Infantes, se conserva la torre del homenaje de un castillo del siglo XIV derribado por los irmandiños, y en un otero próximo, el castro de Castromao, de origen prerromano.

En Milmanda, la iglesia parroquial del siglo XVIII se levanta sobre los restos de la torre de un castillo del siglo X; en Rabal se conserva una ermita renacentista, y sobre el río Arnoia, el puente romano de Freixo conduce hacia el vecino municipio de Cartelle. La tradición oral de Celanova conserva además varios cantares populares centenarios sobre la comarca, recogidos todavía hoy en las antologías de literatura popular gallega; uno de ellos resume en pocos versos el orgullo local por sus productos: «busca viño de Xeás, panciño de Vilanova e carneiro de Gaiás», en referencia a tres núcleos del propio municipio.

Economía: servicios comarcales, metalurgia y una feria desde tiempos inmemoriales

Celanova funciona como centro comarcal de servicios, sector que ocupa en torno al 40 % de su población activa; la industria, que emplea a otro 30 %, gira sobre todo en torno a la madera, la leche, la carne y la metalurgia, junto con el sector de la construcción. En el campo se cultivan hortalizas, flores, kiwis y legumbres, mientras que en la ganadería predomina el porcino, seguido de ovejas, cabras y vacas. Cada jueves —o el miércoles si el jueves es festivo— se celebra en la Praza Maior de la villa una feria tradicional en la que, además del mercado, se elabora y degusta el tradicional pulpo á feira, una cita que atrae a vecinos de toda la comarca de A Terra de Celanova.

Celanova en el mundo: de Guadix a Santo Tirso

El prestigio del monasterio y la intensa vida cultural de Celanova —cuna de poetas como Manuel Curros Enríquez (1851-1908) y Celso Emilio Ferreiro (1912-1979), dos de los grandes nombres del Rexurdimento y la literatura gallega contemporánea, y también del escritor Xosé Lois Méndez Ferrín— han llevado al municipio a hermanarse con tres localidades: Guadix, en Granada, por la figura de Trocado de Acci; Santo Tirso, en Portugal; y Rubí, en la provincia de Barcelona. Esta proyección exterior, poco habitual en un municipio de su tamaño, acompaña a una identidad local que sigue muy marcada por la memoria del monasterio y de la figura de San Rosendo.

Planifica tu visita a Celanova

Celanova tiene código INE 32024 y su web municipal es celanova.gal. La visita obligada es el monasterio de San Salvador, con sus dos claustros y la capilla mozárabe de San Miguel, que conviene completar con una escapada a Vilanova dos Infantes y su torre medieval, al castro de Castromao y, si el calendario lo permite, a la feria semanal de los jueves en la Praza Maior, el mejor momento para probar el pulpo á feira y pulsar el ritmo de un pueblo que durante mil años ha girado alrededor de su monasterio.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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