- Coles: entre castros y el Miño, en el corazón de Ourense
- Lo que Cuentan los Censos de Coles
- Geografía de Coles, entre el Miño y los montes de Cambeo
- Historia: de los castros a la fundación del concello
- El patrimonio castrexo de Coles
- El Pazo de Fontefiz, de casa noble a centro de recursos genéticos
- Economía y comunicaciones
- Planifica tu Visita a Coles
- Otros Pueblos de Ourense
Coles: entre castros y el Miño, en el corazón de Ourense
A solo diez kilómetros de la capital provincial, Coles ocupa una franja de la comarca de Ourense que va desde las orillas del río Miño hasta los montes que lo separan de Vilamarín. El concello, con sede en Vilarchao, reparte sus 3.228 habitantes entre once parroquias y casi noventa núcleos de población, un patrón de poblamiento disperso muy típico de la Galicia interior. Bajo esa aparente tranquilidad rural se esconden cuatro castros, un pazo convertido hoy en centro de investigación ganadera y una historia documentada desde el siglo XIII.
Lo que Cuentan los Censos de Coles
La serie de población de Coles arranca en 2001, cuando el municipio tenía 3.200 habitantes. Lejos de vaciarse como tantos concellos del interior gallego, Coles creció en los primeros años del siglo: alcanzó su techo en 2006, con 3.285 vecinos, el mayor dato de toda la serie. A partir de ahí llegó un descenso suave hasta tocar fondo en 2018 y 2019, con apenas 3.049 y 3.050 habitantes. Desde entonces la tendencia se ha invertido: el municipio encadena varios años de recuperación y en 2025 ya cuenta 3.228 habitantes, prácticamente la misma cifra con la que abrió el siglo. En conjunto, Coles ha perdido apenas un 2 % de su población desde el máximo de la serie, un comportamiento demográfico mucho más estable que el de la mayoría de sus vecinos ourensanos.
Geografía de Coles, entre el Miño y los montes de Cambeo
El término municipal, de 38 kilómetros cuadrados, limita con Vilamarín y A Peroxa al norte, con O Pereiro de Aguiar al sureste a través del propio río Miño, y con la propia Ourense y Amoeiro al suroeste. La mitad norte es la más accidentada: ahí se levantan el Castro de Santa Águeda, a 682 metros y en el límite mismo con Vilamarín, y los montes de Cambeo, que no llegan a los 500 metros. Hacia el este, el terreno granítico desciende en forma de talud hasta encontrarse con el Miño, que actúa de frontera natural a lo largo de unos seis kilómetros y cuyo cauce quedó represado por el embalse de Velle, una obra que alteró de forma notable el curso del río y acabó con las tradicionales pesqueiras de la zona. Entre los cursos menores destaca el río da Barra, que separa Coles de A Peroxa, y el Gustei, que se une al regato de Lusín antes de verter sus aguas en el Miño. La sede del concello se asienta a 386 metros de altitud, en un punto intermedio entre los casi 700 metros de las cumbres del norte y los apenas 120 metros de las riberas del Miño.
Historia: de los castros a la fundación del concello
El poblamiento de este territorio es muy anterior a la llegada de los romanos: antes de la romanización ya existían núcleos fortificados en Santa Águeda, A Madalena, San Lourenzo y Adro Vello, de los que todavía quedan restos visibles. El nombre de Coles aparece documentado por primera vez a mediados del siglo XIII, con grafías bien distintas a la actual: Coonis en 1233, Coonas en 1242 y Columpnis en 1257. En esa misma centuria, la comarca quedó organizada bajo el arcedianato de Búbal, con fuerte presencia de la Orden de Santiago y de los monasterios de Ribas de Miño, Oseira y Celanova. Durante el Antiguo Régimen, las parroquias que hoy forman Coles no compartían ni siquiera señorío: A Barra dependía de la encomienda santiaguista de ese mismo nombre, Gustei del obispado de Ourense, Melias del condado de Lemos y del monasterio de Oseira, Ribela también del condado de Lemos, y A Peroxa del condado de Ribadavia. Esa fragmentación se prolongó hasta el siglo XIX: en 1812 se constituyeron como ayuntamientos independientes Gustei y Melias, una división que se repitió entre 1820 y 1823 tras el paréntesis absolutista. No fue hasta 1835 cuando todas esas parroquias quedaron unidas en el actual concello de Coles.
El patrimonio castrexo de Coles
Pocos municipios de su tamaño conservan tantos castros documentados. El castro da Madalena fue catalogado en 1925 por el etnógrafo Florentino López Cuevillas para el Seminario de Estudos Galegos, aunque sus defensas ya habían sufrido daños por unas labores mineras de búsqueda de cuarzo realizadas en 1870. Tiene forma circular, unos 120 metros de diámetro y un único recinto, con un terraplén que llega a los 8 metros de altura en el lado oeste y hasta 40 en el este, además de un foso de hasta quince metros de ancho. En las excavaciones aparecieron restos de viviendas y cerámica decorada.
El castro de Santa Águeda, en el límite con Vilamarín, ocupa el punto más alto del municipio y conserva tres recintos defensivos en torno a 75 metros de diámetro. Fue estudiado por el investigador Xesús Ferro Couselo, que en nueve catas localizó restos de edificaciones, un hacha pulida de tipo neolítico, dos pulidores de piedra y un collar de pasta vítrea, además de los cimientos de una antigua capilla dedicada a la santa que da nombre al lugar. Hoy la espesa vegetación dificulta su visita. Más modesto es el castro de San Lourenzo, sin excavar y del que solo se han recogido tégulas y cerámica sin analizar, junto a una capilla con una ventana prerrománica; y el castro do Adro Vello, prácticamente integrado en el núcleo de Coles, entre los lugares de Paradela y Seoane.
El Pazo de Fontefiz, de casa noble a centro de recursos genéticos
En la parroquia de Ucelle se levanta el Pazo de Fontefiz, cuyo origen como casal se documenta ya en el siglo X. Perteneció al monasterio de San Clodio hasta que en 1597 fue aforado a Gregorio de Nóvoa, vecino de A Peroxa, fundador del linaje que dio nombre a la finca. Fue en el siglo XVIII cuando la casa alcanzó su mayor esplendor económico, gracias a las rentas de varias poblaciones del entorno: se cerró la finca con muro, se construyó una presa para abastecer de agua la casa, y se levantaron las cuadras, el cabaceiro y la tulla de piedra. La decadencia llegó en el siglo XIX, y en 1866, tras la muerte de Pedro Ventura de Puga, la propiedad pasó al marquesado de Leis. El edificio, de planta en U con un patio cerrado por un muro con portalón coronado por un escudo, conserva en su patio interior los blasones de las familias que lo poseyeron —Nóvoa, Vilamarín, Temes, Raxó y Deza— junto a un balcón sobre canecillos y dos relojes de sol; en el interior destacan la escalera noble y la lareira de cantería, con una chimenea de seis metros en la fachada suroeste. Hoy el pazo tiene un uso muy distinto al original: es sede del Centro de Recursos Zooxenéticos de Galicia, dependiente de la Consellería do Medio Rural de la Xunta.
Economía y comunicaciones
El sector primario sigue siendo clave en la economía de Coles, con prados dedicados a la ganadería y cultivos de maíz, patatas y viñedo, en un paisaje salpicado de fragas de pino, roble, eucalipto y castaño. La madera dio además lugar a una pequeña industria local: a comienzos del siglo XX llegó a haber medio centenar de talleres relacionados con este sector, concentrados sobre todo en la zona de Melias. En cuanto a comunicaciones, el municipio queda atravesado por dos carreteras nacionales, la N-525 entre Ourense y Santiago de Compostela y la N-540 entre Ourense y Lugo, además de contar con conexión ferroviaria en dirección a Compostela, lo que explica en parte su buena conexión con la capital provincial a pesar de su carácter rural.
Planifica tu Visita a Coles
Para conocer Coles conviene combinar naturaleza y patrimonio en un mismo recorrido. Algunas ideas prácticas:
- Los castros, especialmente el de Santa Águeda, se visitan mejor fuera de los meses de vegetación más densa: la espesura dificulta mucho el acceso en pleno verano.
- El Pazo de Fontefiz, en Ucelle, puede verse desde el exterior, ya que su interior funciona como centro de investigación ganadera y no como espacio museístico abierto al público general.
- El entorno del embalse de Velle, en el límite sureste del municipio, ofrece buenos puntos de observación del Miño represado.
- Coles está a solo 10 kilómetros de Ourense, lo que permite visitarlo en una excursión de medio día combinada con la ciudad.
- Para cualquier gestión o consulta previa, el concello mantiene sede electrónica a través de su web municipal.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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