Castejón es una villa de la Ribera de Navarra, a orillas del Ebro y a un paso de La Rioja, con 4.725 habitantes en apenas 18 km². Es, ante todo, un pueblo hecho por el ferrocarril: su estación es uno de los grandes nudos ferroviarios del norte de España, y esa vocación de cruce de caminos —antes barca sobre el río, hoy autopistas, vías y centrales de energía— explica casi todo lo que Castejón ha sido y es.
Geografía
El municipio se asienta en el valle llano del Ebro, a 78 km de Pamplona, con la villa a 273 metros sobre el nivel del mar y el término oscilando entre los 260 metros junto al río y los 337 al sur. Por su término pasan la autopista de Navarra (AP-15), la autovía del Ebro (A-68), que continúa hacia La Rioja por la N-232, y la nacional N-113 hacia Ágreda y Valtierra: un cruce de infraestructuras que repite, con otro lenguaje, el papel de nudo de comunicaciones que Castejón ya tenía en el siglo XIX. El clima mediterráneo continental de la Ribera trae veranos muy secos —con julios en torno a los 30 °C— e inviernos de unos 5 °C de media, con precipitaciones escasas, entre 400 y 450 mm al año, concentradas en apenas 50 o 60 días de lluvia.
Historia
En el término se han documentado yacimientos prehistóricos —Cerro de la Brea, Cerro del Soto, El Castillo y El Montecillo— y restos romanos de monedas y cerámica, pero la primera mención de Castejón como tal data de 1229, cuando ya existía un castillo en la orilla derecha del Ebro, citado en el siglo XII. Por aquí pasaba el camino real entre Pamplona y Madrid, con barca y barquero para cruzar el río, lo que convirtió al lugar en punto estratégico de defensa. Desde su origen, Castejón fue propiedad señorial —de la familia Beaumont en el siglo XV— y durante siglos tuvo escasísima población: en 1802 no había ni una hectárea cultivada, todo eran pastos, y hacia 1850 el lugar llegó a tener un único habitante censado, un pastor. A mediados del siglo XIX pasó a depender administrativamente de Valtierra y después de Corella, como simple concejo.
Todo cambió con el ferrocarril. En la segunda mitad del siglo XIX, al construirse las líneas hacia Irún y Bilbao, Castejón fue elegido punto de enlace entre esas vías y las que venían del centro de la península, y la población creció de forma sostenida durante décadas al calor de la estación. El crecimiento fue tan decisivo que el núcleo, hasta entonces barrio de Corella, se independizó como municipio propio en 1927. Tras un fuerte impulso demográfico que se truncó con la crisis de los años setenta —Castejón perdió un 20 % de su población en dos décadas—, la recuperación económica y la llegada de inmigración desde comienzos del siglo XXI devolvieron al municipio, ya superados los 4.000 habitantes, el pulso de pueblo en expansión que hoy conserva.
Patrimonio
El Museo de Castejón, instalado en el antiguo edificio del mercado de abastos, resume la idea de fondo de todo el pueblo bajo el título «de la Edad del Hierro a la era del ferrocarril»: enlaza los restos arqueológicos de necrópolis celtíberas hallados en el término con el desarrollo que trajo la estación de enlace a mediados del siglo XIX, e incluye una maqueta de la propia estación tal como era en los años cincuenta, además de una terraza desde la que se ve a la vez la estación, los yacimientos y el pueblo. El fuerte fusilero de las guerras carlistas y el puente de Sancho el Mayor, obra de ingeniería de la Edad Contemporánea sobre el Ebro, son otros dos hitos del patrimonio civil. La antigua fábrica harinera, reconvertida en bodega, muestra cómo Castejón ha sabido dar nueva vida a su arquitectura industrial, mientras que la desaparecida Casa de Quirós, antiguo palacete nobiliario demolido por causas que no han quedado claras, recuerda que no todo ese pasado ha logrado conservarse. En el terreno religioso, la iglesia parroquial de San Francisco Javier, de construcción moderna y estética neomedieval, guarda en su interior un retablo manierista del siglo XVI procedente de la antigua parroquia de San Martín de Ollogoyen.
Castejón, pese a su tamaño modesto, ha dado nombres propios a disciplinas muy distintas: el futbolista Julio Antonio Elícegui (1910-2001), que jugó en el Real Unión, el Atlético de Madrid, el Deportivo de La Coruña y el Gimnàstic de Tarragona; el escritor en euskera Jokin Muñoz, nacido en la villa en 1963 y doblemente Premio Euskadi de Literatura por sus novelas «Bizia lo» y «Antzararen bidea»; y el físico Javier Tejada Palacios, catedrático de materia condensada en Barcelona y Medalla de Física en 2015. En 2010, además, la Unión Europea distinguió a Castejón como Villa Europea del Deporte, reconocimiento a la actividad de sus clubes de fútbol, baloncesto y taekwondo, este último con varios campeones de España en sus filas.
Economía
Pocos pueblos navarros dependen tanto del transporte y la energía como Castejón. Su estación sigue siendo una de las más importantes de Navarra, con el enlace entre las líneas de Logroño y Bilbao, la de Pamplona-San Sebastián-Irún y la que se dirige a Zaragoza y Barcelona, y es además punto de arranque del Corredor Navarro de Alta Velocidad. Según datos del propio ayuntamiento, el empleo local se reparte hoy entre la construcción, con empresas como Precom o Mateo Mesa como principales empleadoras, los servicios ferroviarios de Renfe y Adif, la industria —con Ekinsa y la Sociedad Cooperativa Riberal de Navarra entre las firmas destacadas— y el sector energético, apenas una docena de personas siguen vinculadas a una agricultura que en su día fue casi inexistente. Esa vocación energética tiene además un hito pionero: en 2006 Castejón acogió la mayor planta fotovoltaica de España en el momento de su inauguración, con una potencia de 2,44 MWp, y el municipio alberga hoy dos centrales térmicas de ciclo combinado, Castejón 1 y 3, de HC Energía, y Castejón 2, de Iberdrola.
Fiestas
Las fiestas grandes de Castejón son las de la Virgen del Amparo, del 27 de junio al 2 de julio, con el pueblo volcado en la calle durante casi una semana. En invierno, el primer fin de semana de diciembre o el último de noviembre, se celebran las fiestas de San Francisco Javier, patrón de la parroquia local. El calendario se completa con el Carnaval, en febrero o marzo, y con las llamadas fiestas de la juventud, que varían de fecha según cuándo caiga la Semana Santa, además de la representación de la cabalgata de los Reyes Magos cada 6 de enero y la tradicional hoguera del Olentzero en diciembre, organizada por el colectivo cultural Laubide.
Cuándo Ir
Finales de junio y primeros de julio, con las fiestas de la Virgen del Amparo, son el momento de mayor animación en el pueblo. Quien prefiera un Castejón más tranquilo puede aprovechar la primavera, con el Ebro crecido y el campo de la Ribera en su punto más verde, o acercarse en diciembre para combinar las fiestas de San Francisco Javier con el ambiente navideño del Olentzero.
Planifica tu Visita
El recorrido por Castejón se concentra en pocas horas: el Museo del ferrocarril con su terraza panorámica, la iglesia de San Francisco Javier, el puente de Sancho el Mayor sobre el Ebro y un paseo hasta el fuerte fusilero son suficientes para hacerse una idea del pueblo. La estación de Castejón, con sus conexiones a Zaragoza, Pamplona, Logroño, Bilbao y Barcelona, hace del municipio una parada lógica para quien viaje en tren por el norte de España, y su cercanía a Tudela, Corella y Alfaro, en La Rioja, permite completar la visita con el resto de la Ribera en un mismo desplazamiento.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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