Cascante, Navarra

Cascante. Pueblos de Navarra

Introducción

Cascante es un municipio de la Comunidad Foral de Navarra, situado en la Ribera de Navarra, dentro de la Merindad de Tudela y a 104 kilómetros de Pamplona. Según Wikidata y el INE, tiene 4.231 habitantes, una superficie de 63,1 kilómetros cuadrados y una altitud de 356 metros; sus vecinos se conocen como cascantinos, aunque también se usa el gentilicio cascantense. Desde el 12 de mayo de 1996, Cascante está hermanada con la ciudad francesa de Castillon-la-Bataille. Su historia es muy anterior a la Navarra actual: en época prerromana fue una ciudad celtíbera de la tribu de los berones que llegó a acuñar moneda propia, y bajo dominio romano se convirtió en el Municipium Cascantum, estación en la calzada que unía Tarragona con Astorga, de la que en 1970 se excavaron los restos de una vivienda de rico pavimento fechada en torno al año 70 a. C.

Geografía

Cascante se encuentra al sur de Navarra, en plena Ribera, limitando al norte con Tudela y Murchante, al este con Ablitas, al sur con Barillas, Tulebras, Monteagudo y Tarazona, ya en la provincia de Zaragoza, y al oeste de nuevo con Tudela. La altitud de su término oscila entre los 300 metros del cauce del río Queiles, en el límite con Tudela, y los 660 metros de los Montes del Cierzo, en el límite con Tarazona. Al sureste del núcleo urbano se extiende la laguna del Lor, un humedal que alberga una notable variedad de aves acuáticas. El clima es mediterráneo continental, propio del valle del Ebro, con veranos secos y calurosos, inviernos fríos y ventosos y precipitaciones escasas e irregulares, en torno a los 400 milímetros anuales repartidos en unos 60 días de lluvia. Por el término pasan la autopista Vasco-Aragonesa (AP-68) y la carretera N-121-C, que conecta Tudela con Tarazona; entre 1885 y 1972 Cascante tuvo también estación de ferrocarril en la línea Tudela-Tarazona, hoy convertida en la Vía Verde del Tarazonica.

Historia

Tras la presencia celtíbera y romana, de la que ya dan cuenta la ciudad de Kaiskat y el posterior Municipium Cascantum, la primera comunidad cristiana documentada en Cascante se remonta al año 465, y la impronta islámica posterior quedó reflejada durante siglos en el léxico del regadío local y en la persistencia de población mudéjar hasta el siglo XV. La villa pasó a manos cristianas en febrero de 1119 como parte del distrito de Tudela, y desde entonces perteneció a distintos linajes nobiliarios: el Príncipe de Viana la cedió al conde de Lerín en 1446, poco después Juan II la entregó al conde de Castro, que la disfrutó entre 1452 y 1471, hasta que en 1551 la propia villa compró su señorío por 15.000 ducados. Con castillo desde mediados del siglo XII y primeras noticias de organización municipal en 1281, Cascante permaneció como realengo durante el resto de su historia. En 1630 compró a Felipe IV la jurisdicción criminal y civil, y tres años después, por Real Cédula de 18 de julio de 1633, obtuvo el título de ciudad, con asiento y voto en las Cortes de Navarra y la separación definitiva de la Merindad de Tudela, privilegios que costaron a los cascantinos más de 30.000 ducados en donativos al rey. La ciudad fue saqueada en dos ocasiones, en 1710 durante la Guerra de Sucesión y en 1808 por las tropas francesas, episodios que provocaron la pérdida de la mayor parte de la platería de sus iglesias. Ya en el siglo XIX contaba con molinos, fábricas y manantiales, y desde 1850 con escuela, mientras que en 1916 abrió el Hospital de San Roque, atendido por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, que se sumó a los asilos de San Leandro (1885) y La Purísima Concepción (1917). Una curiosidad poco conocida es que Cascante albergó, desde 1835, la primera fábrica de cerillas fosfóricas de España, fundada por el guipuzcoano Pascasio Lizarbe, cuya producción se mantuvo hasta 1908, cuando el Estado expropió la fabricación de cerillas en todo el país. En 2008 la ciudad celebró el 375 aniversario de su título con una representación teatral al aire libre.

Patrimonio

El monumento más emblemático de Cascante es la basílica de Nuestra Señora del Romero, levantada entre 1684 y 1693 por Antonio Martínez y, sobre todo, Antonio de Olea tras el incendio que en mayo de ese primer año destruyó el templo medieval anterior; su planta de tres naves conserva la disposición de la antigua ermita, y pocos años después se añadió un camarín al ábside, en lo que se considera uno de los conjuntos barrocos más notables de la Ribera. La obra más singular del siglo XVIII fue el pórtico que, entre 1757 y 1761, se construyó para unir el pueblo con el santuario: una galería de ladrillo con 37 arcos de medio punto que protegía a los peregrinos de la nieve, la lluvia y el viento en su ascenso. En 1928, con motivo de la coronación canónica de la Virgen, el platero pamplonés Astrain realizó su corona, financiada por suscripción popular. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, cuya construcción se autorizó en 1476 para sustituir a la primitiva Santa María la Alta, demasiado alejada del centro urbano, es un singular templo de salón de piedra sillar y proporciones casi catedralicias, muy distinto de la arquitectura de ladrillo habitual en el valle medio del Ebro; junto con la de San Juan Bautista de Cintruénigo, es una de las dos únicas iglesias de este tipo en Navarra. A ellas se suma la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, antiguo templo conventual de 1586-1607. El Ayuntamiento, en la plaza de los Fueros junto a la parroquia, conserva su primera referencia documental de 1566, con obras de Juan de San Juan, y tiene dos plantas y cámara superior rematada por un campanario barroco.

Economía

Durante buena parte del siglo XX, Cascante fue la localidad más industrial de la Ribera de Navarra después de Tudela, gracias a varias fábricas textiles como la de Juan Burgos Pamplona, dedicada a hilados y tejidos de algodón, y las de Marpil y Cunbur, especializadas en confección; todas ellas cerraron a lo largo de 2009, un cierre acelerado por la apertura del mercado europeo, la competencia de los textiles chinos y la crisis financiera. La agricultura mantiene hoy el peso que tuvo siempre en la economía local: si hace décadas el espárrago, llamado localmente "oro blanco", llegó a tener su propio concurso en las fiestas de primavera, actualmente son la vid y el olivo los cultivos principales, con el vino y el aceite de oliva virgen extra entre los productos más representativos. La falta histórica de un polígono industrial propio ha limitado, además, el asentamiento de nuevas empresas en la localidad.

Fiestas

La Romería al Cabezo de la Cruceta es la fiesta de origen agrícola más característica de Cascante: hasta 1997 se celebraba el lunes anterior a la Ascensión, y desde 1998 pasó a un sábado de mayo para facilitar la asistencia; la tradición manda acudir en carros o carrozas engalanadas hasta el cerro coronado por una cruz monumental de unos 20 metros, donde se oficia una misa para bendecir los campos, seguida de almuerzos populares con carne a la brasa y del reparto de almendras desde la carroza municipal, antes de que el alcalde entregue los premios a las mejores carrozas desde el balcón del Ayuntamiento. Las fiestas patronales, dedicadas a la Virgen del Romero y al Cristo de la Columna, se celebran en septiembre durante diez días que arrancan el primer sábado a partir del día 8 con el tradicional chupinazo; la Virgen sale en procesión por las calles del pueblo cada veinticinco años desde su coronación canónica de 1928, repetida en 1953, 1978 y 2003, precedida por un decenario en el que se cantan los "Gozos a la Virgen", cánticos propios de más de 250 años de antigüedad. Los días grandes incluyen encierros, festejos taurinos y pasacalles con gigantes, cabezudos y gaiteros, y terminan de forma extraoficial con el Día del Rancho. El resto del año se completa con las Jornadas Micológicas, el Pinchorrazo de las peñas locales y la Semana Romana de Cascante, que recupera el pasado del antiguo Municipium Cascantum.

Cuándo Ir

Mayo es un buen mes para conocer Cascante en su vertiente más rural, con la Romería al Cabezo de la Cruceta y su ambiente de carrozas y almuerzos al aire libre. Septiembre, con los diez días de fiestas patronales en honor a la Virgen del Romero y al Cristo de la Columna, es la cita grande del calendario festivo, especialmente intensa en los años en que la Virgen sale en procesión. Para quienes prefieran un plan más tranquilo, el otoño ofrece las Jornadas Micológicas, mientras que cualquier época del año permite recorrer con calma la Vía Verde del Tarazonica o acercarse a observar aves en la laguna del Lor.

Planifica tu Visita

A solo diez kilómetros de Tudela y bien conectado por la autopista AP-68, Cascante es una parada sencilla para quien recorra la Ribera de Navarra. La visita puede comenzar en la basílica de Nuestra Señora del Romero, recorriendo el singular pórtico de 37 arcos que la une con el pueblo, y continuar por la iglesia de la Asunción, uno de los dos únicos templos de salón de toda Navarra, y por el Ayuntamiento de la plaza de los Fueros. La Vía Verde del Tarazonica, sobre el trazado del antiguo ferrocarril a Tarazona, es una buena opción para pasear o pedalear por el entorno, mientras que la laguna del Lor ofrece un alto distinto para los aficionados a la observación de aves. Ninguna visita a Cascante estaría completa sin probar su vino y su aceite de oliva virgen extra, ni sin llevarse de recuerdo una Trenza de Cascante de alguna de sus pastelerías.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

Otros Pueblos de Navarra

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Cascante. Pueblos de Navarra puedes visitar la categoría Navarra.

Subir