Aitona, también conocida como Aytona en su forma castellanizada, es un municipio de la provincia de Lleida, en Cataluña, que pertenece a la comarca del Segrià. Según los últimos datos del INE recogidos en Wikidata, cuenta con 2.591 habitantes, repartidos en un término de 66,9 km², con el núcleo urbano situado a 110 metros de altitud. A sus vecinos se les conoce con el gentilicio de aitonencs.
- Un nombre que viene del árabe
- Del castillo sarraceno a la baronía de los Montcada
- Un escudo con leyenda
- Restos arqueológicos y patrimonio religioso
- Una santa nacida en Aitona
- El Segrià y el paisaje del término
- Agricultura de frutales y cooperativismo
- Fiestas mayor y pequeña
- Evolución de la población
- Otros Pueblos de Lleida
Un nombre que viene del árabe
El origen del topónimo es árabe: en documentos antiguos del siglo XII la villa aparece citada como Azitona, una forma que probablemente deriva del vocablo árabe zäituna, que significa "oliva". No es casualidad: el olivo ha sido históricamente uno de los cultivos tradicionales de este rincón del Segrià, aunque hoy haya perdido peso frente a otros frutales.
Del castillo sarraceno a la baronía de los Montcada
El origen del pueblo se remonta a un antiguo castillo sarraceno, mencionado ya en documentos de 1120. La conquista cristiana llegó en 1145 de manos del conde Ermengol VI de Urgel, aunque la vida de Aitona durante toda la Edad Media y buena parte de la Edad Moderna siguió marcada por su población musulmana, a la que se concedió un régimen jurídico propio que se mantuvo vigente hasta la expulsión de los moriscos en 1610.
Políticamente, la villa perteneció a la corona hasta 1212, año en que se constituyó la baronía de Aytona, y en 1233 pasó a manos de la poderosa familia Montcada, que dejaría una huella duradera en la identidad del pueblo. En 1581 Felipe II concedió el título de marqués de Aitona a Francesc I de Montcada, conde de Aitona, un episodio que todavía hoy recuerda el escudo municipal.
Un escudo con leyenda
El escudo de Aitona, aprobado oficialmente el 30 de mayo de 1996, combina varios elementos heráldicos de gran valor simbólico: un gallo cantando sobre fondo verde, ocho besantes de oro sobre fondo rojo en alusión a las armas de los Montcada, cuatro barras que recuerdan al escudo de Cataluña y una corona de marqués como timbre. El gallo no es un elemento decorativo cualquiera: según la tradición local, los vecinos de Aitona fueron alertados de un ataque árabe inminente gracias al canto conjunto de todos los gallos del pueblo, lo que permitió ponerse en alerta a tiempo y salvar la villa. Las cuatro barras, por su parte, recuerdan que la plaza fue conquistada a los árabes por Ramón Berenguer III.
Restos arqueológicos y patrimonio religioso
El término municipal de Aitona conserva un número notable de yacimientos arqueológicos. En la zona de Genó se han documentado restos de un poblado de la Edad del Bronce con viviendas organizadas en torno a una calle central, mientras que en Carratalà se han hallado vestigios de otro asentamiento de la misma época. Del antiguo castillo todavía pueden verse algunos restos sobre la colina que domina la localidad.
La iglesia parroquial, dedicada a Sant Antolí, se construyó en el siglo XVIII en estilo barroco y consta de tres naves. Cerca del centro del pueblo se encuentra además el santuario de San Juan de Carratalán, que en origen fue la parroquia de dos núcleos de población hoy desaparecidos, Adar y Cartalà. Se atribuye su construcción a los caballeros hospitalarios, levantada sobre el solar de una antigua mezquita; el edificio, de estilo románico, aparece ya citado en documentos de 1168.
Una santa nacida en Aitona
Entre los hijos ilustres del municipio destaca Teresa Jornet i Ibars, nacida en 1843 y fallecida en 1897, fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, una congregación religiosa dedicada al cuidado de personas mayores sin recursos que hoy mantiene presencia en distintos países. Fue canonizada en 1974, y su figura sigue siendo motivo de orgullo local. Otro nombre vinculado a la historia cultural del pueblo es el del músico Antoni Sala, fallecido en 1794, compositor dedicado especialmente a la música sagrada.
El Segrià y el paisaje del término
El término de Aitona se extiende por la comarca del Segrià, en el curso bajo del río Segre, muy cerca de su confluencia con el Cinca. Es un paisaje marcado por la llanura agrícola, con terrazas fluviales que durante siglos han permitido el cultivo de regadío, y por una transición progresiva hacia terrenos más secos y de monte bajo en las zonas más alejadas del río. Esa combinación de huerta regada y secano ha dado siempre al municipio una economía agrícola variada, capaz de adaptarse según la disponibilidad de agua de cada parcela.
La proximidad de Lleida capital, a poca distancia por carretera, ha facilitado que Aitona mantenga un flujo constante de relaciones comerciales y laborales con la ciudad, sin perder por ello su carácter de municipio agrícola volcado en el cultivo de la tierra. Esa doble condición, rural pero bien conectada, es habitual entre los pueblos del Segrià más cercanos al área metropolitana de Lleida.
Agricultura de frutales y cooperativismo
La actividad económica de Aitona ha girado tradicionalmente en torno a la agricultura, con un peso especial del cultivo de árboles frutales, favorecido por el clima y los suelos del Segrià. Desde 1989 el municipio cuenta con una cooperativa agrícola, conocida como Fruitona, que ha permitido a los agricultores locales organizar mejor la comercialización de su producción y hacer frente de forma conjunta a un sector tan expuesto a las fluctuaciones de precios como el de la fruta de hueso y de pepita.
En materia de comunicaciones, por el municipio hace parada la línea nocturna de autobús NL1, que conecta Lleida con La Granja de Escarpe, un servicio modesto pero significativo para un municipio de tamaño medio como Aitona, alejado de las principales infraestructuras de transporte de la provincia.
Fiestas mayor y pequeña
El calendario festivo de Aitona se organiza en torno a dos citas principales. La fiesta mayor grande se celebra en el mes de septiembre, con el conjunto de actos sociales, religiosos y populares propios de las fiestas patronales catalanas, mientras que en mayo tiene lugar la llamada fiesta mayor pequeña, una celebración de menor entidad pero igualmente arraigada en el calendario vecinal, que marca el inicio de la temporada de buen tiempo en el pueblo.
Evolución de la población
La serie demográfica de Aitona recoge 46 datos repartidos en 309 años, desde 1717 hasta 2025. El mayor registro de toda la serie corresponde a 1920, con 2.623 habitantes, una cifra de la que el municipio solo se ha alejado de forma moderada: con los 2.591 habitantes de 2025, Aitona ha perdido apenas un 1 % de población respecto a aquel máximo, un comportamiento demográfico mucho más estable que el de otros municipios del interior catalán.
El recorrido, eso sí, no ha sido lineal. Tras el máximo de 1920, la población fue retrocediendo de forma paulatina durante buena parte del siglo XX, hasta tocar un mínimo relativo de 2.115 habitantes en 1975. A partir de ahí comenzó una recuperación sostenida que se prolonga, con pequeños altibajos, hasta la actualidad: en los últimos años la cifra ha rondado siempre los 2.500-2.600 habitantes, con un pico de 2.603 en 2024 y un ligero descenso hasta los 2.591 de 2025. Ese patrón de estabilidad en torno a las dos mil quinientas personas, mantenido durante más de una década, distingue a Aitona de otros pueblos de la comarca que han visto reducirse su población de forma mucho más acusada.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
Otros Pueblos de Lleida
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Aitona. Pueblos de Lleida puedes visitar la categoría Lleida.
