- Ses Salines: el municipio mallorquín que toma su nombre de unas salinas romanas
- Geografía: diez playas y trece islotes en el Migjorn mallorquín
- Historia: de los poblados talayóticos a la independencia municipal de 1925
- Patrimonio: salinas romanas y una factoría púnica en Na Guardis
- Economía: de la sal y el campo al turismo de la Colònia de Sant Jordi
- Fiestas: Sant Bartomeu y los dimonis de la Colla Maria Enganxa
- Cuándo ir: verano de playas o la fiesta mayor de agosto
- Planifica tu Visita a Ses Salines
- Otros Pueblos de Islas Baleares
Ses Salines: el municipio mallorquín que toma su nombre de unas salinas romanas
Ses Salines, en el sureste de Mallorca, debe su nombre a las salinas de Sa Vall, explotadas ya por cartagineses y romanos y que todavía hoy siguen produciendo sal por el método tradicional. El municipio, fronterizo con Campos y Santanyí, suma 5.248 habitantes (INE 2025) y comprende, además de la capital, el núcleo turístico costero de la Colònia de Sant Jordi y el pequeño caserío de Cas Perets. Su serie demográfica, que arranca en 1930 con apenas 1.555 vecinos, alcanzó su máximo en 2013 con 5.273 habitantes; el gentilicio de sus vecinos es saliner.
Geografía: diez playas y trece islotes en el Migjorn mallorquín
El municipio ocupa 39,12 km² a apenas 53 metros de altitud, en la comarca tradicional del Migjorn, con salida al mar Mediterráneo por el suroeste. Cuenta con diez playas de arena fina, entre ellas las de Es Marquès, Bassa d'en Cabot, Cala Galiota, Es Port, Es Dolç, Es Delfí, Es Carbó y Ses Roquetes, además de una pequeña parte de la playa des Coto que comparte con Campos. Frente a su costa se reparten trece islotes —de oeste a este, La Llarga, es Cabots, Corberana, Na Guardis, s'Estopa, el Gros y el Petit de Na Guardis, Na Moltona con sus propios islotes Gros y Petit, Pelada y ses Roquetes—, de los que destaca Na Guardis, que alojó en su día una factoría de origen púnico. Buena parte del litoral sur y la finca de Sa Vall están declarados Área Natural de Especial Interés Paisajístico y Rural e integrados en la Red Natura 2000; desde 2017 el entorno de las salinas de s'Avall forma parte además del parque natural marítimo-terrestre del Trenc-Salobrar de Campos.
Historia: de los poblados talayóticos a la independencia municipal de 1925
El término de Ses Salines conserva numerosos restos de época talayótica y pretalayótica, como los poblados de Els Antigors, Es Torrent o Es Mitjà Gran, algunos habitados hasta finales del siglo III. A ellos se suma la factoría púnica del islote de Na Guardis y los indicios de un posible castrum o campamento militar romano en torno al actual núcleo urbano, confirmados por la importante necrópolis de la Carroja. Las propias salinas de Sa Vall, que dan nombre al municipio, fueron explotadas ya por cartagineses y romanos, y durante el periodo islámico el territorio formó parte de la alquería de Jussana, integrada en el distrito de Manaqur hasta su incorporación a la Corona de Aragón tras la conquista de Jaime I.
El núcleo actual se desarrolló a partir de las antiguas casas de Can Bonico y Sa Carrotja: la primera capilla data del siglo XVII y la llamada Església Vella, de finales del XVIII. A principios del siglo XIX Ses Salines se convirtió en vicaría in capite y en 1913 en parroquia propia. La llegada del tren en 1917 fue señal del progreso alcanzado por el pueblo a comienzos del siglo XX, un impulso que culminó en 1925 con la independencia municipal respecto de Santanyí.
Patrimonio: salinas romanas y una factoría púnica en Na Guardis
El principal atractivo patrimonial de Ses Salines no son los grandes monumentos sino su paisaje histórico: las propias salinas de Sa Vall, en explotación ininterrumpida desde época cartaginesa y romana, siguen extrayendo sal por procedimientos tradicionales en pleno siglo XXI. A ellas se suman los yacimientos arqueológicos de Els Antigors, Es Torrent y Es Mitjà Gran, la factoría púnica de Na Guardis y la necrópolis romana de la Carroja, testimonios de una ocupación continuada del territorio desde hace más de dos mil años. En el núcleo urbano, la Església Vella de finales del siglo XVIII resume la etapa en que el pueblo, aún dependiente de Santanyí, empezó a ganar entidad propia. En el plano cultural, Ses Salines ha sido también lugar de residencia de artistas de renombre, entre ellos el argentino Horacio Sapere, Arti Leimbacher o Tomeu Estelrich en las artes plásticas, el músico Pep Burguera y el escritor y dramaturgo Sebastià Portell Clar. El municipio cuenta además con su propia Banda de Música, en torno a la que han surgido una colla de xeremiers, una batucada y una coral, además de la Colla de Dimonis Maria Enganxa y la asociación cultural Vedelleta d'Or, impulsora de excavaciones arqueológicas en los yacimientos del término.
Economía: de la sal y el campo al turismo de la Colònia de Sant Jordi
La economía salinera combinó tradicionalmente la extracción de sal en Sa Vall con la agricultura de secano propia del Migjorn mallorquín. Ese perfil cambió radicalmente con el desarrollo turístico de la Colònia de Sant Jordi, núcleo costero que concentra hoy buena parte de la actividad hostelera y comercial del municipio gracias a sus playas protegidas por el entorno natural del Trenc-Salobrar de Campos. El crecimiento de la población, que se ha mantenido por encima de los 5.000 habitantes desde mediados de la década de 2000, va de la mano de esa doble vocación: un interior agrícola y salinero que conserva sus oficios tradicionales, y una franja costera volcada en el turismo de playa.
Fiestas: Sant Bartomeu y los dimonis de la Colla Maria Enganxa
La fiesta patronal de Ses Salines se celebra el 24 de agosto, festividad de Sant Bartomeu, con la activa participación de la Colla de Dimonis Maria Enganxa, que organiza también las celebraciones de Sant Antoni. El primer fin de semana posterior a Sant Bartomeu, la Agrupació Cavallista organiza la Festa del Cavall, mientras que cada 1 de mayo se celebra la Fira de Ses Salines, con participación de la asociación cultural Vedelleta d'Or, impulsora además de excavaciones arqueológicas en los yacimientos del municipio.
Cuándo ir: verano de playas o la fiesta mayor de agosto
La temporada alta de Ses Salines coincide con el verano, cuando las playas de la Colònia de Sant Jordi reciben a la mayoría de sus visitantes; quien prefiera conocer el pueblo en su vertiente más tradicional puede planear la visita en torno al 24 de agosto, con los dimonis y la fiesta de Sant Bartomeu, o acudir a la Fira del 1 de mayo, con mejor clima para recorrer también los yacimientos arqueológicos del término.
Planifica tu Visita a Ses Salines
Ses Salines se encuentra en el sureste de Mallorca, lindando con Campos y Santanyí, con la Colònia de Sant Jordi como su principal puerta de entrada turística. Una visita completa puede combinar un baño en alguna de sus diez playas con un recorrido por las salinas de Sa Vall, donde todavía se extrae sal de forma tradicional, y una incursión en los yacimientos talayóticos y púnicos de Els Antigors o Na Guardis. El entorno natural del parque del Trenc-Salobrar de Campos, que se extiende por parte del litoral sur del municipio, es también una buena opción para quienes busquen naturaleza protegida más allá de la playa. Quien viaje en coche puede completar la ruta con una parada en el núcleo de Ses Salines, donde conviene reservar tiempo para pasear junto a la Església Vella y hacerse una idea de cómo era el pueblo antes de que el turismo convirtiera a la Colònia de Sant Jordi en su motor económico principal.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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