- Tamarite de Litera: la ciudad que perdió su retablo y hoy lo tiene a medias con un museo de Filadelfia
- Lo que Cuentan los Censos de Tamarite de Litera
- Geografía: entre los yesos de la Gessa y el llano del Canal de Aragón y Cataluña
- Historia: Cortes de Aragón, peste negra y una frontera que cambió de lado
- Patrimonio: el retablo que acabó en un museo de Filadelfia
- Economía: ganadería, frutales y una nueva plataforma logística
- Fiestas de Tamarite de Litera
- Cuándo Ir a Tamarite de Litera
- Planifica tu Visita a Tamarite de Litera
- Otros Pueblos de Huesca
Tamarite de Litera: la ciudad que perdió su retablo y hoy lo tiene a medias con un museo de Filadelfia
Tamarite de Litera, capital histórico-cultural de la comarca de La Litera, en el este de la provincia de Huesca, es una de esas poblaciones aragonesas donde la frontera lingüística y administrativa con Cataluña ha pesado durante siglos. Con 3.464 habitantes y 110,6 km², sus vecinos reciben hoy el gentilicio de tamaritanos y conservan el título de ciudad que le concedió por carta real el propio Martín I «el Humano» en 1408.
Lo que Cuentan los Censos de Tamarite de Litera
La serie de población de Tamarite, con 24 datos repartidos en 25 años, de 2001 a 2025, arranca ya cerca de su techo: en 2001 el municipio contaba 3.742 habitantes, prácticamente lo mismo que el mayor dato de la serie, 3.743 habitantes en 2009. A partir de ese año el descenso ha sido lento pero constante, con un suelo en 2023 de 3.393 habitantes, antes de repuntar en los dos últimos años hasta los 3.464 de 2025. La pérdida acumulada desde el máximo de 2009 es de apenas un 7 %, una caída moderada que contrasta con el fuerte despoblamiento de otras comarcas del interior aragonés.
Geografía: entre los yesos de la Gessa y el llano del Canal de Aragón y Cataluña
Situada a 92 kilómetros de Huesca y a 360 metros de altitud, Tamarite carece de ríos propios más allá de torrenteras y cauces subterráneos. Al pie de la cordillera de la Gessa, un plegamiento anticlinal de yesos declarado Lugar de Interés Comunitario con el nombre de «Yesos de Barbastro», el paisaje estepario se mezcla de forma repentina con las areniscas del resto de la comarca. Hacia el sur, un llano regado por el Canal de Aragón y Cataluña se extiende con pocos accidentes hasta los ríos Cinca y Ebro. El término limita con Albelda, Alcampell, Altorricón, Almacellas, Castillonroy, San Esteban de Litera y la propia Lérida.
Historia: Cortes de Aragón, peste negra y una frontera que cambió de lado
Los primeros pobladores conocidos de la zona fueron los ilergetes, que como el resto de la península sucumbieron a la ocupación romana. Tras el declive de Roma, el territorio pasó a manos visigodas y cayó en poder musulmán en el año 714. La reconquista fue especialmente accidentada: Sancho Ramírez tomó la plaza en 1064 para perderla dos años después; Alfonso I «el Batallador» la retuvo entre 1107 y 1134; y no sería hasta 1149, de la mano de Pedro de Estopiñán, cuando Tamarite quedó definitivamente incorporada a Aragón.
Durante la Edad Media, Tamarite fue uno de los núcleos más importantes del Reino y luego Corona de Aragón, hasta el punto de celebrar Cortes de Aragón en 1375. Durante las Cortes de Monzón de 1382-1384, la Peste Negra obligó a Pedro el Ceremonioso a trasladarlas: las movió primero a Tamarite, un 24 de mayo, pero al declararse también allí la epidemia tuvo que desplazarlas de nuevo, cuatro días después, hasta Fraga.
La frontera entre Aragón y Cataluña fue durante siglos una cuestión inestable para la villa: el testamento de Jaime I llegó a desplazarla del río Segre al Cinca, dejando a Tamarite en tierras catalanas, aunque aquel testamento nunca se ejecutó por la muerte del heredero Alfonso, y Jaime II trasladó después el límite a la Clamor de Almacellas. A mediados del siglo XVII, durante la sublevación de Cataluña, las tropas franco-catalanas destruyeron la villa, que tuvo que ser repoblada con gentes tanto del Alto Aragón como de la Cataluña vecina. La inestabilidad fronteriza se cerró definitivamente con la guerra de Sucesión española, que integró Tamarite en el corregimiento de Barbastro y, tras la división territorial de 1833, en la provincia de Huesca; el único vínculo administrativo que perduró con Cataluña fue, hasta finales del siglo XX, la pertenencia de su parroquia al obispado de Lérida.
Ya en el siglo XX, la Guerra Civil situó a Tamarite en zona republicana, con colectivizaciones agrarias y experiencias de administración libertaria en toda la comarca. Pese a la cercanía del Frente de Aragón, la localidad no fue escenario de batalla, aunque sufrió bombardeos aéreos de la aviación franquista que dañaron parte de la iglesia de Santa María la Mayor. El ejército franquista ocupó la villa en 1938 durante la ofensiva de Aragón. Con la Constitución de 1978, Tamarite perdió peso administrativo frente a la vecina Binéfar, con la que desde el año 2000 comparte la capitalidad comarcal: Tamarite como capital histórico-cultural, Binéfar como capital administrativa.
Patrimonio: el retablo que acabó en un museo de Filadelfia
El episodio patrimonial más singular de Tamarite es el de su retablo mayor, contratado en 1500 a los pintores Miguel Ximénez y su hijo Juan, con intervención del oscense Martín de Larraz, y terminado en 1503. La obra desapareció durante la Guerra Civil y de ella solo se conserva una tabla, la de San Miguel, atribuida a Juan Ximénez y pintada sobre fondo de oro: hoy se guarda, lejos de Tamarite, en el Museo de Arte de Filadelfia, y guarda cierto parecido con el retablo de la Colegiata de Bolea.
El Canal de Tamarite, concedido por cédula real en 1834 para regar con aguas del Ésera y el Cinca hasta 104.000 hectáreas, nació con el proyecto de terminar en la propia villa, pero fue prolongado hacia tierras catalanas y pasó a llamarse Canal de Aragón y Cataluña. Impulsado por el político regeneracionista Joaquín Costa y sufriendo décadas de retrasos, terminó de construirse en 1906, dando un impulso decisivo a la empobrecida comarca de La Litera, cuyo centro y sur riega desde entonces.
Economía: ganadería, frutales y una nueva plataforma logística
La economía de Tamarite se apoya en el sector primario, con granjas de ganado porcino y bovino, cultivos frutales de manzana, pera y melocotón, y cereales como el trigo y la cebada. La actividad industrial se centra en la alimentación —almendra, aceite de oliva— y en la fabricación de pretensados y maquinaria agrícola, reforzada recientemente con la llegada de AMES Tamarite, una empresa de sinterización de metales. El turismo rural también ha crecido, con la ampliación de Casa Galindo y la Casa Rural de la Franja. El hito más reciente es la plataforma logística inaugurada en 2024, de 165 hectáreas, dedicada al transporte de productos frescos agrícolas y cárnicos, una de las grandes especialidades de la comarca de La Litera.
Fiestas de Tamarite de Litera
La cita grande del calendario son las fiestas patronales en honor a la Virgen del Patrocinio, la primera semana de septiembre. Pero Tamarite guarda tradiciones propias repartidas por el año: el Lunes de Pascua se celebra el Día de la Mona, con comidas familiares que terminan con la tradicional mona de bizcocho emborrachado adornada con fruta y un huevo de chocolate; la noche previa al Corpus Christi, los vecinos dibujan y rellenan de serrín tintado de colores las calles del casco antiguo, formando alfombras sobre las que discurre la procesión al día siguiente; y en Nochebuena, los niños viven con especial alegría la tradición aragonesa y catalana de la Tronca de Nadal. A lo largo del año se encienden además las hogueras de San Juan, San Antón, San Blas, Santa Lucía y San Sebastián.
Cuándo Ir a Tamarite de Litera
La primera semana de septiembre, con las fiestas patronales de la Virgen del Patrocinio, es la fecha de mayor animación. Para quien prefiera una tradición más singular, la noche previa al Corpus Christi, con las alfombras de serrín coloreado cubriendo el casco antiguo, ofrece una de las estampas más vistosas del calendario tamaritano.
Planifica tu Visita a Tamarite de Litera
Tamarite se alcanza a 92 kilómetros de Huesca, en el corazón de La Litera. El recorrido por el casco histórico puede combinar la iglesia de Santa María la Mayor, que aún recuerda los daños de la Guerra Civil, con un paseo hasta el entorno de la cordillera de la Gessa y sus llamativos «Yesos de Barbastro». El municipio incluye además los núcleos de Algayón y La Melusa, y conserva una antigua estación de ferrocarril hoy dedicada solo al transporte de mercancías. Para los aficionados al fútbol, el campo del Club Deportivo Juvenil Tamarite, con más de una docena de temporadas en Tercera División, es otra referencia local.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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