Introducción
Cortegana es un municipio de la provincia de Huelva, enclavado en plena Sierra de Aracena y Picos de Aroche, a unos 120 kilómetros de la capital. Según el INE 2025 tiene 4.617 habitantes, repartidos en 174 km² de territorio serrano a 673 metros de altitud. La población ha ido descendiendo de forma suave desde los 5.075 habitantes de 2001, con una pérdida acumulada de alrededor del 9 por ciento en lo que llevamos de siglo, aunque en los últimos años el descenso se ha frenado y casi estabilizado. Lo que distingue a Cortegana dentro de la comarca no son solo sus cifras demográficas, sino un patrimonio monumental poco habitual para un pueblo de su tamaño: un castillo fronterizo del siglo XIII declarado Bien de Interés Cultural, una iglesia que guarda un tesoro de platería traído de México por emigrantes enriquecidos en el Nuevo Mundo, y una tradición ganadera y artesanal —jamón ibérico, corcho, guarnicionería— que sigue viva. A ello se suma una de las citas más conocidas de la Sierra de Huelva, las Jornadas Medievales de agosto, que durante unos días convierten al pueblo entero en un decorado del siglo XIV.
Geografía
Cortegana se asienta en el corazón del parque natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, en el extremo noroccidental de la provincia de Huelva, muy cerca ya de la raya con Portugal. Limita con Almonaster la Real, Aroche, La Nava, Jabugo, El Cerro de Andévalo y Cabezas Rubias, todos ellos municipios de la misma sierra serrana dedicada a la dehesa de encinas y alcornoques. El término municipal no se agota en el núcleo urbano: incluye varias aldeas y antiguos poblados mineros —Valdelamusa, La Corte, Puerto Lucía, La Pica y San Telmo— que tuvieron su propia vida económica cuando la minería del cobre y la pirita estaba en auge. El relieve es típicamente serrano, con cerros suaves cubiertos de dehesa, castañares y manchas de monte mediterráneo, y un clima mediterráneo (Csa en la clasificación de Köppen) que suaviza los veranos gracias a la altitud y refresca bastante los inviernos. Esta combinación de dehesa, agua y altitud es precisamente la que sostiene la ganadería porcina en régimen extensivo que da fama a la zona.
Historia
El origen del nombre se remonta, al parecer, a época visigoda: en la "Hitación de Wamba" aparece citado un lugar llamado Cortesa que los historiadros sitúan en la posición del actual Cortegana. Ya en época árabe el geógrafo Himyari, en el siglo XIII, menciona el topónimo como Cartsana. La historia medieval del pueblo está marcada por la disputa fronteriza entre Castilla y Portugal: en 1231 el rey portugués Sancho II, apoyado por la Orden del Hospital de San Juan, llegó a ocupar brevemente la comarca, pero la zona acabó integrada en la Corona de Castilla y, a través del repartimiento de Sevilla por Fernando III, Cortegana quedó vinculada a esa ciudad. A finales del siglo XIII y durante el XIV, con la frontera todavía caliente, se construyó el castillo como parte de la llamada Banda Gallega, la línea de fortalezas que protegía Sevilla de las incursiones portuguesas; el primer documento que lo menciona data de 1326. En 1477 los Reyes Católicos todavía enviaban lanceros a reforzar Aroche y Cortegana frente a Portugal, y hacia 1480 se levantó la Torre del Homenaje del castillo. Pacificada ya la frontera, el pueblo entró en un largo periodo de relativa calma hasta que, a finales del siglo XIX, la llegada del ferrocarril Zafra-Huelva (1889) y el auge de la minería del cobre en Valdelamusa y San Telmo —con explotaciones como la mina Confesionarios— trajeron una industrialización inesperada para un pueblo de sierra, que se truncó con el declive minero de mediados del siglo XX y dejó tras de sí los actuales poblados mineros, hoy aldeas del municipio.
Patrimonio
El Castillo de Cortegana, construido a finales del siglo XIII como pieza de la frontera con Portugal, es el monumento más reconocible del pueblo: una fortaleza con cuatro torres en los ángulos, dos intermedias, un adarve que las conecta y una Torre del Homenaje de finales del siglo XV que domina el conjunto. En su patio de armas se conserva un aljibe abovedado y, en el palacio adosado, estancias que hoy funcionan como sala de recepción, capilla y antigua cárcel convertida en pequeño museo arqueológico. Recuperado por el Ayuntamiento de Cortegana en 2006, tras pertenecer durante siglos al de Sevilla, hoy acoge visitas guiadas, bodas y las propias Jornadas Medievales. En el centro del pueblo, la iglesia parroquial del Divino Salvador combina una portada gótico-mudéjar del siglo XIV —la "portada del Perdón"— con un cuerpo renacentista del XVI atribuido al círculo del arquitecto Hernán Ruiz II y una torre que tardó siglo y medio en completarse, entre 1623 y finales del XVIII. Su mayor singularidad es el tesoro de platería mexicana del XVII, donado por corteganeses que hicieron fortuna en Nueva España: destaca el conjunto litúrgico regalado por Juan Vázquez de Terreros desde Querétaro, uno de los más completos de toda la provincia de Huelva. A ello se suman la ermita de Nuestra Señora de la Piedad, del siglo XIII, levantada dentro del propio recinto del castillo y dedicada a la patrona del pueblo, y la iglesia de San Sebastián, también gótico-mudéjar y del siglo XIV. La plaza de toros, construida en piedra por suscripción de accionistas en 1854 y remodelada en 2012 para adaptarla a la normativa taurina actual, completa un conjunto patrimonial poco habitual para un municipio de apenas 4.600 habitantes.
Economía
La base económica de Cortegana sigue siendo agraria: ganadería porcina y vacuna en régimen extensivo sobre la dehesa serrana, que alimenta una industria chacinera de renombre comparable a la de la vecina Jabugo, con marcas históricas como MICSA, F y G o LAZO. Junto al cerdo ibérico, el corcho es la otra gran seña de identidad: la corteza del alcornoque, que se extrae cada nueve años, sostiene desde la primera mitad del siglo XIX una industria corchero-taponera que la familia Benítez mantiene todavía en activo. La artesanía local es variada y en algunos casos única, como la cerámica de cuchara con una técnica de pintura que solo se elabora en Cortegana, además de orfebrería, encaje de bolillos y bordados. Especial mención merece la guarnicionería: antiguos talleres de forja dedicados a las romanas (básculas) de Cortegana se han reconvertido en talleres como los de las familias López y Roldán, que hoy fabrican y exportan arreos y accesorios ecuestres a varios países. El turismo, apoyado en el castillo, las Jornadas Medievales y el entorno del parque natural, aporta ingresos complementarios a bares, comercios y alojamientos rurales.
Fiestas
El calendario festivo arranca en marzo con el Carnaval, que tiene en el Teatro Capitol-Sierra su certamen de agrupaciones y en el "Entierro del Chorizo" uno de sus momentos más populares. La Semana Santa de Cortegana está considerada entre las más destacadas de la sierra de Huelva, con hermandades como la de la Oración en el Huerto, la de Jesús de la Humildad, la del Cristo de la Vera Cruz o la de la Soledad procesionando por un casco histórico de calles empinadas y sinuosas. En junio, desde 1946, se celebra la Romería de San Antonio de Padua hacia la aldea de La Corte, y en los meses siguientes llegan el Corpus Christi y, a comienzos de septiembre, la feria y fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Piedad. Pero la cita que ha dado a Cortegana proyección más allá de la provincia son las Jornadas Medievales de agosto: durante cuatro días, con el castillo como escenario principal, el pueblo se llena de doncellas, juglares, mercadillos, torneos y cenas ambientadas, recreando la época en que la fortaleza defendía la frontera con Portugal.
Cuándo Ir
Agosto es, con diferencia, el mes con más atractivo añadido gracias a las Jornadas Medievales, aunque también el de mayor calor y afluencia de visitantes. Para quien prefiera el pueblo en su ambiente cotidiano, la primavera —con la Semana Santa como gran cita religiosa— ofrece temperaturas suaves, ideales para recorrer el castillo y pasear por la sierra sin el calor del verano. El otoño, con el inicio de la temporada micológica, es también una buena época para combinar la visita al pueblo con rutas por el entorno natural y disfrutar de la gastronomía de setas que caracteriza a la comarca. El invierno, más fresco por la altitud, tiene su propio atractivo en torno a la matanza tradicional y los productos del cerdo ibérico recién curados.
Planifica tu Visita
Cortegana se encuentra a unos 120 kilómetros de Huelva capital por carretera, dentro de una comarca —la Sierra de Aracena y Picos de Aroche— pensada para visitarse por etapas junto a pueblos cercanos como Aracena, Almonaster la Real o Jabugo. Una visita al núcleo urbano puede organizarse en media jornada: el castillo y su torre del homenaje, la iglesia del Divino Salvador con su tesoro de platería mexicana, la ermita de la Piedad dentro del propio recinto fortificado y un paseo por las calles empinadas del casco histórico hasta la plaza de toros decimonónica. Quien disponga de más tiempo puede completar la visita con una ruta a las aldeas mineras del término, especialmente Valdelamusa y San Telmo, testigos de la breve pero intensa industrialización minera de finales del XIX. El alojamiento rural y la oferta de bares y restaurantes del propio pueblo permiten probar en origen el jamón y los derivados del cerdo ibérico, las migas y los platos de seta de temporada, y la repostería tradicional de mazapanes y pestiños. Conviene reservar alojamiento con antelación si la visita coincide con la Semana Santa o con las Jornadas Medievales de agosto, cuando la afluencia de visitantes a la sierra se multiplica.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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