Santa Cristina d'Aro es un municipio de la provincia de Girona, en Cataluña, situado en la comarca del Bajo Ampurdán, en el límite con el Gironés y La Selva. Con 5.987 habitantes según el INE de 2025 y una superficie de 67,5 kilómetros cuadrados, es el pueblo principal de la Vall d'Aro, el valle que comunica Girona y Barcelona con la costa de Sant Feliu de Guíxols y Palamós. El municipio, situado a 30 metros de altitud, no se limita al núcleo que le da nombre: engloba también los pueblos de Romanyà de la Selva y Solius, además del núcleo de Bell-lloc, y su término se extiende hasta el mar, donde posee varias playas poco urbanizadas. Antigua tierra agrícola dependiente de Castell d'Aro, hoy es un municipio dinámico, con un campo de golf de referencia en la Costa Brava, museos singulares y un patrimonio megalítico que se remonta a la prehistoria. Su gentilicio es cristinense.
Geografía
El término de Santa Cristina d'Aro limita con Cruïlles, Monells i Sant Sadurní de l'Heura, Calonge, Castell d'Aro, Platja d'Aro i s'Agaró, Sant Feliu de Guíxols, Tossa de Mar, Llagostera y Cassà de la Selva, lo que da una idea de su posición central en el sur de la comarca, haciendo de bisagra entre el interior agrícola del Bajo Ampurdán y la costa turística. El relieve combina el fondo llano de la Vall d'Aro, por donde discurre la carretera C-65 entre Girona y Sant Feliu de Guíxols, con las estribaciones boscosas del Massís de les Gavarres al norte y del Massís de l'Ardenya al sur, separadas por la Serra de les Comes. Esta variedad de paisaje explica que el municipio abarque desde masías de secano hasta un tramo de costa: el antiguo término marítimo de Solius, conocido como Solius Marítimo, incluye las playas de Canyet, la Corcollada (conocida popularmente como del Senyor Ramon), Concagats y Vallpresona, siendo la primera la única con cierto grado de urbanización. Hasta 1994 la propia carretera de Girona a Sant Feliu de Guíxols atravesaba el centro del pueblo; aquel año se inauguró una variante, hoy convertida en autovía, que descongestionó el núcleo urbano y también sustituyó a la antigua carretera hacia Castell d'Aro y Platja d'Aro.
Historia
Durante siglos, el territorio que hoy ocupa Santa Cristina d'Aro formó parte, como entidad local, de la antigua batllia de la Vall d'Aro, con sede en Castell d'Aro, que a comienzos del siglo XIX se convirtió en municipio constitucional. La independencia de Santa Cristina llegó en 1858, cuando se formó el municipio actual a partir de la segregación de cuatro términos hasta entonces adscritos a Castell d'Aro: Bell-lloc, Santa Cristina, Solius y Romanyà de la Selva. Se eligió como capital el término de Santa Cristina por su posición central en el valle y su cercanía a las vías de comunicación con Girona y Sant Feliu de Guíxols. Entre 1892 y 1969 el pueblo estuvo conectado por el ferrocarril de vía estrecha que unía Girona con el puerto de Sant Feliu de Guíxols, línea hoy convertida en vía verde para senderistas y cicloturistas. El siglo XX trajo también la llegada del turismo de costa, que transformó la economía del valle y disparó la población municipal, especialmente desde los años noventa: de poco más de 1.800 habitantes en 1991 se pasó a más de 5.000 en apenas dos décadas, consolidando a Santa Cristina d'Aro como residencia de trabajadores de las cercanas estaciones vacacionales de la Costa Brava. El municipio ha dado o acogido a personajes como el pedagogo Baldiri Reixac i Carbó, nacido en Bell-lloc en 1703, el ilusionista Xavier Sala Costa, conocido como Xevi, nacido en Santa Cristina en 1943, o el editor José Manuel Lara Bosch, presidente del Grupo Planeta y de Atresmedia, que residió en el Mas Dalmau desde 2005.
Patrimonio
El elemento patrimonial más antiguo del municipio es prehistórico: el dolmen de la Cova d'en Daina, en Romanyà de la Selva, un sepulcro megalítico que forma parte de un conjunto más amplio de monumentos funerarios de la Edad del Bronce diseminados por el término, junto a menhires como el del Mas Bou-serenys, el de la Murtra o el de Can Llaurador. El patrimonio religioso incluye la iglesia de Santa Cristina, de origen prerrománico con restos de un templo paleocristiano anterior; la iglesia de Santa María de Bell-lloc, levantada sobre construcciones romanas y paleocristianas previas; la iglesia prerrománica de Sant Martí, en Romanyà de la Selva; y la iglesia de Santa Agnès, en Solius, ya del siglo XVIII. Precisamente en Solius, el monasterio alberga una curiosa colección de dioramas de Belén, obra del hermano Gilbert Galceran, que recrean con detalle el nacimiento de Jesús y que el propio monje solo ha logrado superar en volumen respecto a las colecciones que mantiene en Roma y en la abadía suiza de Hauterive. El municipio cuenta además con dos museos singulares de iniciativa privada: el Museo de la Zarzuela Enrique Sacristán, dedicado al barítono del mismo nombre y al género de la zarzuela, y el Gran Museo de la Magia, instalado desde 2002 en la Casa Màgica, una masía catalana de 1850, con la colección del ilusionista Xevi, reconocida por la Federación Internacional de Sociedades Mágicas y única en su especialidad en toda España.
Economía
La economía de Santa Cristina d'Aro ha dejado atrás su pasado agrícola para orientarse de forma mayoritaria al sector servicios, que concentra en torno al 79% de la población ocupada, seguido de la construcción (11%), la industria (8%) y una agricultura ya residual (apenas el 1,4%). Dentro de los servicios, el comercio y la hostelería son las ramas con más peso, reflejo de la vocación turística del municipio, favorecida por su cercanía a Platja d'Aro, Sant Feliu de Guíxols y el resto de la Costa Brava. El campo de golf Costa Brava, situado a las afueras del núcleo urbano, es una de las instalaciones deportivas de referencia de la comarca y atrae tanto a visitantes como a residentes extranjeros. La actividad agraria, aunque minoritaria, no ha desaparecido del todo: el municipio conserva una quincena de explotaciones que trabajan unas 375 hectáreas, sobre todo tierras de labor, junto con una cabaña ganadera de varios cientos de cabezas de vacuno. El empleo, no obstante, depende en gran medida de la oferta hotelera y de restauración de los municipios costeros vecinos, hacia los que se desplaza buena parte de la población activa de Santa Cristina d'Aro.
Fiestas
El calendario festivo de Santa Cristina d'Aro gira en torno a la fiesta mayor del núcleo, vinculada tradicionalmente a la onomástica de su patrona, santa Cristina, que marca el verano con actos religiosos, verbenas, actividades deportivas y encuentros populares que movilizan a los diferentes núcleos del municipio. Cada uno de los pueblos que lo componen mantiene además su propia identidad festiva: Romanyà de la Selva y Solius celebran sus propias fiestas mayores locales, generalmente en los meses templados, con actos que combinan la tradición religiosa catalana con el ambiente de poble de interior, lejos del bullicio de la costa cercana. El Gran Museo de la Magia organiza a lo largo del año actividades y sesiones vinculadas al mundo del ilusionismo que se han convertido en una seña de identidad cultural propia del municipio, mientras que el entorno del monasterio de Solius acoge en Navidad la visita a los dioramas de Belén, una tradición popular muy apreciada en la comarca durante las fiestas de invierno.
Cuándo Ir
La primavera y el otoño son las estaciones más agradecidas para recorrer Santa Cristina d'Aro sin el calor ni la afluencia del verano, resultando ideales para explorar el dolmen de la Cova d'en Daina, caminar por la antigua vía verde del ferrocarril Girona-Sant Feliu o adentrarse en los senderos del Massís de les Gavarres y del Massís de l'Ardenya. El verano es la temporada alta, cuando las playas del antiguo Solius Marítimo y la cercanía a Platja d'Aro y Sant Feliu de Guíxols atraen a más visitantes, y también cuando se concentran las fiestas mayores de los distintos núcleos del municipio. El invierno, más tranquilo, es el momento propicio para visitar los dioramas de Belén del monasterio de Solius, mientras que los aficionados al golf pueden disfrutar del campo Costa Brava prácticamente todo el año gracias al clima suave del Bajo Ampurdán.
Planifica tu Visita
Santa Cristina d'Aro se encuentra a poco más de media hora de Girona y su aeropuerto, y a escasos minutos de Sant Feliu de Guíxols y Platja d'Aro, lo que la convierte en una base cómoda para combinar interior y costa en la misma jornada. El acceso principal es la C-65, que conecta Girona con la costa, hoy convertida en autovía tras la variante de 1994 que liberó de tráfico el casco urbano. Dentro del municipio merece la pena repartir la visita entre el núcleo de Santa Cristina, con su iglesia prerrománica y los dos museos privados del pueblo, y los núcleos de Romanyà de la Selva y Solius, de ambiente más rural, donde se encuentran el dolmen megalítico y el monasterio con los dioramas de Belén. Para quienes busquen naturaleza, la antigua vía del tren reconvertida en vía verde permite recorridos a pie o en bicicleta hacia Sant Feliu de Guíxols, mientras que los amantes del golf tienen en el campo Costa Brava una de las instalaciones de referencia de la zona. La oferta de alojamiento y restauración es más amplia en los municipios costeros vecinos, por lo que muchos visitantes optan por alojarse en Platja d'Aro o Sant Feliu de Guíxols y acercarse a Santa Cristina d'Aro como excursión de medio día dentro de una estancia más larga en la Costa Brava.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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