Castellar de la Frontera, Cádiz

Castellar de la Frontera. Pueblos de Cádiz

📝 Contenido:
  1. Castellar de la Frontera: el pueblo que se vació y resucitó dentro de un castillo nazarí, en Cádiz
  2. Lo que Cuentan los Censos de Castellar de la Frontera
  3. Geografía: un municipio partido en tres núcleos
  4. Historia: de frontera nazarí a pueblo que se vació por decreto
  5. Patrimonio: el castillo que casi se queda vacío
  6. Economía: el corcho y el mayor latifundio de Europa
  7. Fiestas de Castellar de la Frontera
  8. Cuándo Ir a Castellar de la Frontera
  9. Planifica tu Visita a Castellar de la Frontera
  10. Otros Pueblos de Cádiz

Castellar de la Frontera: el pueblo que se vació y resucitó dentro de un castillo nazarí, en Cádiz

En el Campo de Gibraltar, encaramado sobre una peña dentro de las murallas de una fortaleza nazarí, hay un pueblo que estuvo deshabitado y hoy vuelve a tener vecinos. Castellar de la Frontera es en realidad tres lugares a la vez: el pueblo viejo intramuros, el pueblo nuevo que se construyó para sustituirlo y La Almoraima, la finca que durante siglos fue motivo de pleito. Entre castillo, corcho y latifundio, este municipio gaditano guarda una de las historias de reubicación forzosa más singulares de Andalucía.

Lo que Cuentan los Censos de Castellar de la Frontera

La serie de población de Castellar de la Frontera, de 2001 a 2025, arranca con 2.575 habitantes y crece de forma casi ininterrumpida durante una década, hasta tocar techo en 2012 con 3.202 vecinos: el mayor dato de esta serie. Desde entonces el descenso ha sido lento y constante, sin sobresaltos, hasta los 2.984 habitantes del padrón de 2025. Es una caída del 7 % desde ese máximo, bastante más suave que la de otros pueblos del entorno. Conviene no confundir este máximo de la serie con un máximo histórico: no hay datos anteriores a 2001 para saber cuánta gente vivió aquí cuando La Almoraima, antes de la reforma agraria de los años sesenta, llegó a albergar a más de 1.500 trabajadores del corcho en sus propias chabolas.

Geografía: un municipio partido en tres núcleos

Castellar de la Frontera se extiende sobre 178,84 km² entre la Serranía de Ronda y la bahía de Algeciras, a 47 metros de altitud, dentro del parque natural de Los Alcornocales. Limita con San Roque, San Martín del Tesorillo, Jimena de la Frontera, Los Barrios y Alcalá de los Gazules. Lo peculiar es que su población no vive en un solo núcleo, sino en tres: Castellar Viejo (el recinto amurallado, conocido como "El Castillo"), Castellar Nuevo (el pueblo construido en los años setenta, a 9 kilómetros del anterior) y La Almoraima, a solo un kilómetro del pueblo viejo. En días claros, desde el castillo se divisa la costa del norte de África, el Peñón de Gibraltar y las montañas malagueñas.

Historia: de frontera nazarí a pueblo que se vació por decreto

El cerro donde se asienta Castellar Viejo lleva ocupado desde el Paleolítico: en la cueva de las Estrellas y en otras cavidades del término se conservan pinturas rupestres del llamado arte del extremo sur peninsular. Los romanos tuvieron presencia cercana, junto a la calzada que unía Carteia con Corduba, pero la villa tal y como hoy se reconoce nace con la islamización de la península en el siglo VIII, cuando se levantó la ciudadela. Por su posición, en plena frontera del reino nazarí de Granada, la plaza cambió de manos varias veces durante el siglo XV: Juan de Saavedra, alcaide de Jimena, la tomó para la Corona de Castilla en 1434, la perdió y volvió a recuperarla. Sus descendientes recibieron en 1539 el título de condes de Castellar.

El nombre actual es más reciente de lo que parece: el "de la Frontera" se añadió oficialmente en 1916, por decreto del Gobierno, aunque ya aparecía en algunos escritos anteriores. La economía del siglo XX quedó marcada por el corcho: en 1945 se fundó la Empresa Corchera Almoraima, que dio trabajo a cientos de familias instaladas en chabolas alrededor. El cambio más drástico llegó en 1968, cuando el Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario expropió 700 hectáreas a la finca La Almoraima para construir, a 9 kilómetros del castillo, un pueblo de colonización completamente nuevo. En 1971 la mayoría de los vecinos de Castellar Viejo y de La Almoraima se trasladaron a esas viviendas nuevas, dejando el pueblo amurallado prácticamente deshabitado. Años más tarde, en 1980, la mediación de Felipe González —entonces aún no presidente del Gobierno— permitió que el ayuntamiento recuperara la gestión de La Boyal, una finca de 526 hectáreas que los condes de Castellar y los vecinos se habían disputado durante siglos; en 1981 fue nombrado hijo adoptivo del municipio por ese motivo.

Patrimonio: el castillo que casi se queda vacío

El recinto de Castellar Viejo es el gran atractivo del municipio: una fortaleza construida entre los siglos XII y XV, con muralla, torres albarranas y el Palacio de los Condes de Castellar integrado en la propia fortificación. Dentro de las murallas, la Iglesia del Divino Salvador, de una sola nave, se alza probablemente sobre el solar de la antigua mezquita; su capilla mayor se atribuye a Juan Arias de Saavedra, a comienzos del siglo XVII. El pueblo viejo fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1963, antes incluso de quedar prácticamente vacío con el traslado a Castellar Nuevo. En La Almoraima se levanta el Convento de San Miguel, construido en 1603 para frailes mercedarios descalzos, con un claustro de arquerías de piedra de orden toscano que todavía se conserva, y cerca de él, sobre el río Guadarranque, el Molino del Conde, del siglo XVI. Desde 2019 Castellar forma parte de la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España, reconocimiento que se apoya precisamente en este conjunto del castillo.

Economía: el corcho y el mayor latifundio de Europa

La finca de La Almoraima, con sus 14.109 hectáreas, está considerada el latifundio más extenso de Europa: una sola propiedad que ocupa buena parte del término municipal. Sobre esa base agrícola y forestal se asienta la actividad económica tradicional de Castellar, ligada al descorche de los alcornoques de la zona, al cultivo de algodón, trigo y naranjo, y a la ganadería. Hoy el sector servicios concentra la mayoría del empleo, impulsado por la cercanía a los núcleos industriales y portuarios del Campo de Gibraltar —San Roque, Los Barrios, Algeciras y La Línea de la Concepción— y por un turismo creciente que tiene en el castillo su principal reclamo. Pese a la crisis que golpeó a tantos ayuntamientos españoles, Castellar de la Frontera es uno de los tres únicos municipios de la provincia de Cádiz que no tienen deudas.

Fiestas de Castellar de la Frontera

  • Día de La Boyal (15 de febrero): conmemora la recuperación municipal de las tierras de la Dehesa Boyal en 1980.
  • Vía Crucis en el Castillo, el Viernes de Dolores, recorriendo Castellar Viejo.
  • Semana Santa, con las procesiones del Cristo de La Almoraima, la Virgen de las Angustias y Nuestro Padre Jesús de Nazareno.
  • Feria de Castellar, la más temprana del Campo de Gibraltar, previa a la romería de mayo.
  • Romería del Santísimo Cristo de La Almoraima, el primer domingo de mayo.
  • Romería de San Isidro Labrador, el 18 de mayo, en honor al patrón de los agricultores.
  • Veladas del Divino Salvador y de La Almoraima, en agosto.

Cuándo Ir a Castellar de la Frontera

La primera quincena de mayo concentra buena parte del calendario festivo, con la feria, la romería del Cristo de La Almoraima y la de San Isidro en apenas unos días de diferencia, lo que permite ver el pueblo en plena actividad. Para visitar el castillo con calma y aprovechar las vistas hacia Gibraltar y la costa africana, conviene elegir un día claro y evitar las horas centrales del verano, cuando el calor en el interior de las murallas aprieta.

Planifica tu Visita a Castellar de la Frontera

Castellar de la Frontera está a unos 137 kilómetros de Cádiz capital. La vía principal de acceso es la A-405, que conecta hacia el norte con Jimena de la Frontera y la Serranía de Ronda, y hacia el sur con San Roque y la autovía A-7 en dirección a Algeciras y La Línea de la Concepción. Quien llegue en tren puede hacerlo hasta la estación de Almoraima, en la línea de Media Distancia que une Algeciras con Antequera-Santa Ana. Antes de acercarse al castillo conviene tener claro que Castellar Viejo y Castellar Nuevo están separados por 9 kilómetros de carretera de montaña: quien busque alojamiento o servicios encontrará más oferta en el núcleo nuevo, mientras que el recinto amurallado conserva el ambiente del pueblo original, hoy con mucha menos población que en los años sesenta.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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