- Vilassar de Mar: el pueblo que volvió rico de Cuba, en la costa de Barcelona
- Lo que Cuentan los Censos de Vilassar de Mar
- De las Barracas de Pescadores a las Torres de Defensa
- Tres Museos Pequeños para un Pueblo de 4 km²
- Flores, Marionetas y una Vocación Ornamental
- Cuándo Ir a Vilassar de Mar
- Planifica tu Visita a Vilassar de Mar
- Otros Pueblos de Barcelona
Vilassar de Mar: el pueblo que volvió rico de Cuba, en la costa de Barcelona
Hay municipios que se entienden mirando un mapa y otros que solo se entienden mirando sus fachadas. Vilassar de Mar es de los segundos. En apenas 4 kilómetros cuadrados de llano costero del Maresme conviven hoy 21.227 habitantes, y entre ellos se levantan casas desproporcionadas para un pueblo que hace dos siglos vivía de echar las redes: galerías acristaladas, patios con palmeras, remates que no pertenecen a la arquitectura campesina catalana. Son las casas que mandaron construir los vecinos que probaron fortuna al otro lado del Atlántico, sobre todo en Cuba, y que volvieron con dinero suficiente para dejarlo escrito en piedra.
El pueblo está a 27 kilómetros de Barcelona, con el ayuntamiento a 10 metros sobre el nivel del mar, y su término no alcanza en ningún punto los 50 metros de altitud. Es, literalmente, una franja de costa encajada entre Cabrera de Mar y Premiá de Mar, con Vilassar de Dalt, Premiá de Dalt y Cabrils cerrando el flanco de montaña y El Masnou completando la vecindad.
Lo que Cuentan los Censos de Vilassar de Mar
La serie demográfica de este municipio arranca en 1787, cuando aquí vivían 1.013 personas. Desde esa primera cuenta hasta hoy la población se ha multiplicado por veintiuno, y lo relevante es que el máximo histórico es el dato de 2025: nunca hubo tanta gente en Vilassar de Mar como ahora mismo. Es un perfil poco habitual, porque la mayoría de los pueblos españoles tocaron techo hace décadas.
Pero la curva no fue recta. El siglo XIX trajo un retroceso claro:
- 1857: 3.102 habitantes, el primer censo moderno.
- 1877: 2.734 habitantes.
- 1887: 2.630 habitantes, el punto más bajo de toda la serie después de 1787.
En treinta años el pueblo perdió en torno al 15 % de sus vecinos. Esa sangría coincide exactamente con la época en que las embarcaciones salían hacia América y en que Vilassar sostenía una escuela de Náutica: no es un misterio estadístico, es emigración. El censo no empezó a recuperarse hasta 1900 (2.953), y hasta 1930 no superó los 3.500 vecinos.
El salto verdadero es de posguerra y, sobre todo, metropolitano. En 1960 había 4.500 habitantes; en 1970, 5.736; y en 1981 ya 9.480. Es decir, el pueblo creció un 65 % en once años. La década siguiente añadió otro empujón: 12.110 vecinos en 1991 y 17.374 en 2001, un 43 % más en diez años. Desde entonces el crecimiento se ha vuelto lento y constante, un par de centenares de personas al año, con pequeños retrocesos puntuales en 2017, 2021 y 2023 que nunca llegaron a interrumpir la tendencia.
El dato que mejor resume la situación actual no es la población sino la densidad: más de 5.300 habitantes por kilómetro cuadrado. Vilassar de Mar tiene población de ciudad mediana en el suelo de una aldea.
De las Barracas de Pescadores a las Torres de Defensa
A finales del siglo XIV lo que hoy es el casco urbano era un puñado de barracas habitadas por pescadores que faenaban con permiso de los señores del castillo de Vilassar, que cobraban su parte de las capturas. En el siglo XV el asentamiento empezó a estabilizarse, y entonces apareció el problema que marcó toda la costa catalana: los ataques de piratas.
La respuesta fue defensiva y privada. Tres familias fortificaron sus masías con torres, y esas tres torres, sumadas a las del vecindario de Sant Genís y a la del Sant Crist de Cabrils, daban al Vilassar histórico un total de ocho torres de vigilancia. A partir del siglo XIX, aquellas tres torres pasaron al escudo municipal, donde siguen.
El pueblo tardó en tener nombre propio. En los años veinte del siglo XVIII los pescadores y campesinos iniciaron la construcción del templo de San Juan, y de ahí salió la denominación San Juan de Vilassar, que durante décadas convivió con fórmulas más descriptivas como Cap de Vilassar o Vecindario de Casas de Mar de Vilassar. El topónimo actual aún admite las variantes Vilassar y Vilasar, y a sus vecinos se les llama vilassarencs.
Tres Museos Pequeños para un Pueblo de 4 km²
La concentración museística de Vilassar de Mar es desproporcionada para su tamaño, y cada uno de los tres cuenta una capa distinta del municipio:
- Museo de la Marina: artes de pesca, instrumentos náuticos y los orígenes marineros del pueblo. Incluye además una exposición sobre la necrópolis romana que apareció aquí en 1999.
- Museo Monjo (museo municipal): ocupa el edificio del antiguo hostal, construido en 1762, y reúne la obra del escultor Enric Monjo i Garriga, nacido en la villa. Se creó en 1971 con el material que el propio artista donó al pueblo.
- Museo de la Mina Vella: abierto en 2000 en un molino hidráulico del siglo XIX, explica la historia de la compañía de aguas Mina Vella, con más de siglo y medio de actividad.
Hubo un cuarto atractivo, el Parc de les Aus, un parque con numerosas especies de aves, que terminó cerrando a raíz de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Hoy ya no se puede visitar.
Flores, Marionetas y una Vocación Ornamental
Si algo ha sustituido al oficio pesquero como seña de identidad económica es la flor. Vilassar de Mar acoge un Mercado de la Flor y la Planta Ornamental y conserva plantaciones de rosas en su término, una especialización agrícola que encaja con la tradición hortícola del Maresme.
Esa vocación tiene su traducción festiva en Mar de Flors, una muestra de flores y plantas que se despliega por las calles del pueblo. El otro gran evento local es el FIROBI, el festival de marionetas de Vilassar de Mar, que convierte el municipio en escenario de teatro de títeres.
Una curiosidad que explica bien la historia reciente del pueblo: Vilassar de Mar está hermanado con Daimiel, en Ciudad Real. El motivo no es diplomático sino demográfico: de allí llegó una parte importante de la inmigración que hinchó los censos del municipio en las décadas de crecimiento.
Cuándo Ir a Vilassar de Mar
El clima de la costa barcelonesa hace que el pueblo sea visitable todo el año, pero hay matices que conviene tener en cuenta:
- Primavera: es el momento lógico si lo que interesa es la faceta floral del municipio, con Mar de Flors y las plantaciones en su mejor momento.
- Verano: la playa y el paseo funcionan a pleno rendimiento, pero hay que contar con que todo el Maresme está muy solicitado y Barcelona queda a media hora.
- Otoño e invierno: la mejor época para los museos y para el casco antiguo sin aglomeraciones. Con el término sin relieve, pasear es cómodo en cualquier mes.
Planifica tu Visita a Vilassar de Mar
- Dónde está: comarca del Maresme, provincia de Barcelona, a 27 km de la capital catalana.
- Población: 21.227 habitantes (INE 2025), su máximo histórico.
- Superficie: 4 km², con una densidad superior a los 5.300 hab/km².
- Altitud: 10 metros en el ayuntamiento; el término no pasa de los 50 metros.
- Cómo llegar: por la antigua N-II, que atraviesa el municipio entre los puntos kilométricos 640 y 641, y por la carretera local que sube a Cabrils.
- Gentilicio: vilassarenc.
- Código INE: 08219.
- Qué no perderse: las casas de indianos, el Museo de la Marina, el Museo Monjo, el Museo de la Mina Vella y el Mercado de la Flor.
- Información oficial: web del Ayuntamiento de Vilassar de Mar.
Vilassar de Mar no se vende como destino monumental, y no lo es. Lo que ofrece es algo más raro: un pueblo diminuto en superficie donde se puede leer, en tres museos y en una docena de fachadas, cómo un vecindario de barracas de pescadores terminó convertido en un municipio de veintiún mil habitantes sin haber dejado nunca de mirar al mar.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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