Lliçà de Vall

Lliçà de Vall. Pueblos de Barcelona

📝 Contenido:
  1. Lliçà de Vall: cuatro siglos estancado y treinta años de despegue
  2. Geografía de Lliçà de Vall
  3. Lo que Cuentan los Censos de Lliçà de Vall
  4. Historia de Lliçà de Vall
  5. Patrimonio de Lliçà de Vall
  6. Economía de Lliçà de Vall
  7. Fiestas de Lliçà de Vall
  8. Cuándo Ir a Lliçà de Vall
  9. Planifica tu Visita a Lliçà de Vall
  10. Otros Pueblos de Barcelona

Lliçà de Vall: cuatro siglos estancado y treinta años de despegue

Lliçà de Vall es un municipio de 6.903 habitantes (INE 2025) en la comarca del Vallès Oriental, en la provincia de Barcelona. Sus vecinos se llaman lliçanencs, y su historia reciente es la de un pueblo agrícola que en apenas treinta años se convirtió en uno de los polígonos industriales más densos de la comarca, sin perder del todo el paisaje de masías que lo rodea.

Geografía de Lliçà de Vall

El término municipal, de 10,8 km², se extiende por la Vall del Tenes, en el límite con la llanura de Granollers. El núcleo urbano nació en el valle del antiguo río Mardano, hoy torrente, en el cruce de caminos que llevaban a Caldes de Montbui, Lliçà d'Amunt y Granollers. El punto más alto del municipio es el cerro de Can Farners, con 213 metros, y el pueblo se alza a 125 metros de altitud.

El paisaje combina zonas fuertemente urbanizadas e industrializadas, sobre todo al sur, con bosques de pinos, robles y encinas que todavía resisten en parajes como Can Prat, Can Vilardebò o el bosque de las Argelagues. El clima es mediterráneo de llanura prelitoral, con unos 626 mm de lluvia al año concentrados en primavera y otoño, y temperaturas medias de entre 8 y 12 grados en invierno y de 23 a 27 en verano.

Lo que Cuentan los Censos de Lliçà de Vall

La serie de Lliçà de Vall, que arranca en 1717 con apenas 165 habitantes, cuenta una historia poco frecuente: la población quedó prácticamente congelada durante cuatro siglos. En 1378 el pueblo tenía 27 fuegos, unas 135 personas, y en el censo de 1787 la cifra oficial era de 130 habitantes, prácticamente la misma. Todavía en 1936 el municipio no llegaba a los 555 vecinos.

El vuelco llega en la segunda mitad del siglo XX: de los 1.380 habitantes de 1975 se pasó a 3.489 en 1991 y a 5.236 en el año 2001, un crecimiento del 50 % en una sola década. Desde entonces la curva se ha suavizado hasta alcanzar los 6.903 habitantes de 2025, el máximo de toda la serie, impulsado por la llegada de población del área metropolitana de Barcelona atraída por las urbanizaciones del municipio.

Historia de Lliçà de Vall

Los primeros restos de presencia humana en la Vall del Tenes se remontan al Paleolítico, hacia el año 10.000 a. C., con hallazgos de cazadores-recolectores en los alrededores. En época romana, la proximidad de la Vía Augusta y la disponibilidad de agua convirtieron la zona en un emplazamiento óptimo para villas rústicas: el propio nombre de Lliçà podría derivar, según los historiadores, del de un veterano licenciado del ejército romano llamado Licius. El primer documento que menciona el lugar data del año 946, bajo el nombre de Licano Subteriore, y la parroquia de Sant Cristòfol aparece citada por primera vez en 1038.

El castillo de Lliçà, hoy prácticamente desaparecido, se documenta desde 1094. Durante la Guerra Civil española, la noche del 21 de julio de 1936 la iglesia parroquial fue incendiada; nueve vecinos del municipio murieron en los frentes de Aragón y del Ebro combatiendo en el ejército republicano. Tras la dictadura, Lliçà de Vall vivió a partir de 1979 la etapa de los ayuntamientos democráticos, con Convergència i Unió como fuerza mayoritaria durante años, hasta que en las elecciones catalanas de 2017 Ciudadanos y ERC se convirtieron en los partidos más votados en el municipio.

Patrimonio de Lliçà de Vall

La joya patrimonial del municipio es Can Coll, una antigua casa señorial de la familia Coll i Llança cuyo elemento más singular es una torre cuadrada de cuatro plantas con un relieve que representa dos ángeles sosteniendo un escudo y una inscripción que recuerda su construcción en 1576. En su planta baja se bendijo en 1600 una capilla dedicada a San Juan, decorada en 1963 con pinturas murales del artista Matias Palau Ferré; el conjunto fue declarado bien cultural de interés nacional en 1949 y bien de interés cultural por la Generalitat en 1988. El Ayuntamiento adquirió la finca en 2017 y hoy utiliza sus jardines para actividades públicas.

La iglesia de Sant Cristòfol, de estilo neorrománico aunque con portadas renacentistas, se construyó en el siglo XIV sobre un templo románico documentado ya en 1113; su última restauración, en 2012, dejó al descubierto los muros de piedra originales, antes ocultos bajo un enlucido de cemento. De los restos del castillo de Lliçà, en el cerro de Can Vilardebò, no se ha podido determinar si corresponden a una simple torre de defensa o al castillo completo. La ermita de la Virgen de Montserrat, en la urbanización El Mirador, fue construida en 1976 por la familia Serra.

Economía de Lliçà de Vall

Hasta los años sesenta la agricultura fue la principal actividad económica del municipio; hoy apenas quedan 200 hectáreas cultivadas, superadas con creces por la industria y el sector terciario. Lliçà de Vall cuenta con un sector industrial muy relevante, favorecido por sus polígonos y por la buena conexión con las redes de distribución nacionales e internacionales: alimentación, artes gráficas, automoción, metalurgia, plástico, química, farmacia, cosmética, textil y vidrio conviven en sus naves. El comercio mayorista tiene especial peso, con numerosas naves-almacén de empresas con sede en Barcelona, mientras que el comercio minorista se concentra en la plaza de la Vila, la avenida Montserrat y la avenida Catalunya, donde cada sábado se celebra el mercado semanal.

Una curiosidad económica del pasado es la producción de hielo en los pozos de Can Gurri, documentada ya en 1765: antes de la llegada del hielo artificial, esta actividad complementaria a las labores agrícolas llegó a tener cierta relevancia en el municipio, hasta su rápida decadencia a finales del siglo XIX.

Fiestas de Lliçà de Vall

La Festa del Hielo se celebra a finales de octubre junto a los pozos de Can Gurri, con una representación de los antiguos viajes para vender hielo en las ciudades, mercado de payés, exposiciones y actividades familiares. La Fiesta Mayor, el primer fin de semana completo de julio, incluye pregón, barracas, bailes populares, correfocs y castells; desde 2011 ha cobrado protagonismo la competición lúdica entre colles o peñas del pueblo. A finales de abril se celebra la Fiesta de la Primavera, con actividades deportivas, lúdicas y solidarias, y un encuentro de gigantes.

Cuándo Ir a Lliçà de Vall

La primavera y el verano concentran el grueso de las fiestas del municipio, desde la Fiesta de la Primavera en abril hasta la Fiesta Mayor de julio. El otoño, con la Festa del Hielo a finales de octubre, ofrece una alternativa más tranquila y con más contenido histórico, centrada en el patrimonio industrial de los pozos de Can Gurri.

Planifica tu Visita a Lliçà de Vall

El acceso al municipio en vehículo privado se hace principalmente por la autovía C-17, entre Barcelona y Puigcerdà, con salida propia en Lliçà de Vall, por la carretera C-155, entre Granollers y Sabadell, o por la AP-7, con las salidas 14 y 15. El transporte público lo cubren varias líneas regulares de autobús de la empresa Sagalés. Can Coll, con sus jardines abiertos al público, y la iglesia de Sant Cristòfol son las dos paradas imprescindibles de cualquier visita al pueblo.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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