- Igualada: el museo de la piel más antiguo de la península y el paseo recto más largo de España
- Lo que Cuentan los Censos de Igualada
- Entre Ódena, Montbui y Claramunt
- Treinta y seis torres y diez puertas
- Cal Boyer y Cal Granotes: el museo de la piel
- Un órgano de 1759 que sobrevivió a la guerra
- El paseo Verdaguer: un túnel de plátanos de kilómetro y medio
- Una ciudad que compró su propio crecimiento
- Planifica tu Visita a Igualada
- Otros Pueblos de Barcelona
Igualada: el museo de la piel más antiguo de la península y el paseo recto más largo de España
Igualada, capital de la comarca de la Anoia, tiene 42.085 habitantes repartidos en apenas 8,1 km². Su economía se ha construido durante siglos sobre tres oficios: el textil, el papel y, sobre todo, la piel. Tanto que aquí se fundó en 1954 el primer museo dedicado al cuero de toda la península ibérica, uno de los tres primeros que existieron en Europa. Y en una de sus sedes se conserva una de las curtidurías más antiguas del continente.
Lo que Cuentan los Censos de Igualada
La serie de Igualada abarca 47 recuentos entre 1717 y 2025, y contiene uno de los retrocesos más llamativos de cualquier ciudad industrial catalana.
El arranque. De 1.630 habitantes en 1717 a 4.925 en 1787: la población se triplicó en setenta años, coincidiendo con el auge de las nuevas curtidurías.
El techo y la caída del XIX. El recuento de 1857 dio 14.000 habitantes, la cifra más alta que Igualada alcanzaría en más de un siglo. Y a partir de ahí, la curva se hunde:
- 1857: 14.000 habitantes
- 1860: 11.896
- 1877: 11.879
- 1887: 10.201
Son 3.799 habitantes menos en treinta años: un 27 % de la población. Para que Igualada volviera a superar la cifra de 1857 tuvo que pasar casi un siglo: no lo consiguió hasta 1936, con 15.490 habitantes.
El desarrollismo. De 16.945 habitantes en 1950 a 31.451 en 1981: la ciudad casi se duplicó en tres décadas, con el salto más fuerte entre 1960 y 1970 (de 19.866 a 27.941).
El bache de los ochenta. Entre 1981 (31.451) y 1986 (30.382) el padrón perdió 1.069 habitantes, un retroceso que se revirtió en el quinquenio siguiente.
El siglo XXI. De 32.935 habitantes en 2001 a 42.085 en 2025, el máximo histórico. Son 9.150 vecinos más en veinticuatro años. Y el ritmo se ha acelerado al final: solo entre 2022 y 2025 la ciudad ha ganado 1.318 habitantes.
Entre Ódena, Montbui y Claramunt
La primera referencia escrita a Igualada es del año 1003, y menciona una iglesia dedicada a Santa María relacionada con el monasterio de Sant Cugat.
Aquel pequeño núcleo quedó encajado entre tres poderes feudales: los límites del dominio de Ódena y los señoríos de Montbui y Claramunt. Lo que le dio razón de ser fue una cuarta circunstancia: por allí pasaba el antiguo camino de Barcelona a Lérida.
Treinta y seis torres y diez puertas
Las murallas de Igualada crecieron en tres fases a lo largo de cuatro siglos:
- Las primeras, probablemente del siglo XII.
- Una ampliación en el siglo XIV, para incluir dentro del recinto las construcciones del poniente, el Raval de Capdevila.
- Una tercera expansión en el siglo XV, que dejó el recinto con 36 torres y 10 puertas.
Esas murallas permanecieron hasta el siglo XVIII. A finales de ese mismo siglo la ciudad ya se desbordaba: se edificaron los barrios de San Agustín y de la Soledad, fuera del recinto, y se levantaron las nuevas curtidurías que marcarían su economía durante los dos siglos siguientes.
Cal Boyer y Cal Granotes: el museo de la piel
El Museo de la Piel de Igualada y Comarcal de la Noya se fundó en 1954 por iniciativa del Centro de Estudios Comarcales de Igualada, creado a su vez en 1947. Fue el primero en su especialidad de la península ibérica y uno de los tres primeros de Europa. Desde 1996 es una sección del Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña.
Sus colecciones están repartidas en dos edificios que valen tanto como lo que contienen:
Cal Boyer es una antigua fábrica textil algodonera de finales del siglo XIX. Conserva dos naves y una chimenea, con columnas de hierro colado en la planta baja y celosías de madera en la superior. Dentro se recorre el mundo del cuero en dos ámbitos —la piel en la historia y sus usos culturales en la civilización mediterránea— y se visita además la sección «El hombre y el agua».
Cal Granotes es la joya: una de las curtidurías más antiguas de Europa, construida en el siglo XVIII. Conserva las dos plantas típicas de este tipo de edificio —la ribera abajo y la planta de tender arriba— y muestra el sistema de curtido vegetal que se usaba antes de la industrialización.
Un órgano de 1759 que sobrevivió a la guerra
La Basílica de Santa María, conocida también como la Iglesia Grande, es el conjunto histórico-artístico más importante de la capital del Noya. El edificio actual es básicamente del siglo XVII, aunque sus elementos responden a distintas etapas constructivas y estilos. Tiene planta de una sola nave flanqueada a ambos lados por doce capillas, y su campanario se construyó en el siglo XVI.
Lo más notable está dentro. El templo conserva un órgano de 1759 construido por Antoni Bosca y restaurado en 1914 por Miquel Bertran. Cuando la iglesia fue destruida durante la guerra civil, el órgano fue el único elemento que se salvó.
Ese instrumento sigue en uso: cada año se celebra el festival internacional de órgano de Igualada, y en él se imparten clases, lo que convierte a la ciudad en una de las pocas localidades catalanas donde se estudia órgano.
Otro edificio destacado es el Asilo del Santo Cristo, situado en el Pla de San Agustín, que ocupa una manzana entera entre las calles Milà i Fontanals, Prat de la Riba y Sor Rita Mercader.
El paseo Verdaguer: un túnel de plátanos de kilómetro y medio
La arteria principal de Igualada es el paseo Verdaguer, y presume de un récord: con unos 1,5 kilómetros de longitud, es el paseo recto más largo de España.
Su diseño es clásico: una calzada central para peatones flanqueada a cada lado por una línea de plátanos que, al cerrarse arriba, forma un túnel vegetal. Es el lugar de paseo habitual de la ciudad.
Una ciudad que compró su propio crecimiento
Igualada tiene un término municipal pequeño —8,1 km²— y eso ha condicionado su historia urbanística. En 1925 resolvió el problema de la manera más directa posible: comprando terrenos a Ódena para ampliar su término, lo que le permitió toda la expansión posterior.
Durante el franquismo, la inmigración peninsular dio lugar a nuevos barrios obreros: Fátima, Santo Cristo y Montserrat. En 1984 se aprobó el Plan Especial de Mejora Urbana Les Comes, que creó un área residencial al norte, ampliado en 1988. Y en los últimos años la ciudad ha crecido hacia el oeste con las urbanizaciones de Sant Jaume Sesoliveres y el Pla de la Massa.
Un apunte sobre el relieve: el término está definido por el valle del río Noya, y su altitud oscila entre los 448 metros al norte y los 289 metros a orillas del río. El centro de la ciudad se alza a 318,8 metros.
Planifica tu Visita a Igualada
- Población: 42.085 habitantes (2025)
- Superficie: 8,1 km²
- Código INE: 08102
- Gentilicio: igualadí
- Comarca: Anoia, de la que es capital
- Distancia a Barcelona: 57 kilómetros
- Web municipal: igualada.cat
Cómo llegar: Igualada es la estación término de las líneas R6 y R60 de la línea Llobregat-Anoia de Ferrocarriles de la Generalidad de Cataluña. En coche, la A-2 en el punto kilométrico 551.
Qué ver: Cal Granotes, para ver cómo se curtía la piel antes de las máquinas; Cal Boyer y el resto del Museo de la Piel; la Basílica de Santa María y su órgano superviviente de 1759; y un paseo entero, de punta a punta, por el paseo Verdaguer.
Una curiosidad: el 7 de noviembre de 2004 se celebró en Igualada la primera ceremonia de acogimiento civil —o bautizo civil— de España.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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