Lobón es un municipio de la provincia de Badajoz, en Extremadura, integrado en la comarca de Tierra de Mérida - Vegas Bajas. Según los últimos datos del INE, cuenta con 2.756 habitantes, repartidos en un término de 57,6 kilómetros cuadrados, a una altitud de 245 metros sobre el nivel del mar. Sus vecinos se conocen como loboneros, y el municipio se sitúa a 35 kilómetros de la capital provincial y a 28 kilómetros de Mérida.
Geografía
El término municipal queda atravesado por la Autovía del Suroeste A-5, una infraestructura clave para las comunicaciones de la zona que conecta a Lobón tanto con Mérida y Madrid hacia el este como con Badajoz y la frontera portuguesa hacia el oeste. El relieve de Lobón está determinado por la vega baja del río Guadiana, que lo cruza de este a oeste por el norte, dejando el pueblo asentado sobre una loma en su margen izquierda, a 253 metros sobre el nivel del mar. Por el sur discurre el río Guadajira, procedente de la comarca de Tierra de Barros, que marca otro de los límites naturales del territorio. La altitud del municipio oscila entre los 280 metros del paraje de Caleño Blanco y los 180 metros de la desembocadura del Guadajira, un desnivel moderado que define un paisaje de vegas fértiles junto a los cauces y zonas algo más elevadas en el resto del término. Esta posición, a caballo entre dos ríos y sobre una de las principales vías de comunicación de Extremadura, ha marcado buena parte de la vida económica y social del municipio a lo largo de su historia.
Historia
El origen de Lobón se remonta, con toda probabilidad, a las primeras culturas prehistóricas que se asentaron en la confluencia de los dos ríos que riegan el término, aprovechando los recursos naturales del entorno. El término cuenta con importantes asentamientos documentados desde el Mesolítico, como el de La Pijotilla, sin apenas intervalos de despoblamiento desde entonces. El actual núcleo urbano está asentado sobre restos prerromanos, y las propias obras de la iglesia sacaron a la luz elementos decorativos y numismáticos que abarcan desde época prerromana hasta el periodo califal, aunque este patrimonio arqueológico nunca ha sido objeto de una investigación científica sistemática. En la calle principal del pueblo se conserva un escudo heráldico perteneciente a la familia de los Fernández Cano, hoy vinculado a la casa del Duque de Feria. Esta falta de excavaciones sistemáticas no resta valor al potencial arqueológico de Lobón, que podría esconder bajo su casco urbano actual mucha más información sobre los sucesivos periodos de ocupación que, por el momento, solo se conoce de forma fragmentaria a través de hallazgos casuales.
Aunque no existe constancia documental definitiva, algunas crónicas antiguas identifican el lugar con la "Lycon" de origen griego o romano, cerca de la cual los lusitanos habrían derrotado en el año 188 antes de Cristo al cónsul romano Lucio Emilio. El propio término "Lycos" significa lobo en griego, lo que podría explicar el origen del nombre actual del municipio; de hecho, el escudo de armas local representa precisamente la figura del lobo, multiplicada por cuatro, en referencia al antiguo Condado de la Puebla del Maestre, junto a los símbolos de la Casa de Feria.
Tras la conquista cristiana de la plaza a los árabes en el siglo XIII, y después de un periodo bajo dominio templario, el núcleo se integró en la Orden de Santiago dentro del Partido de Mérida, convirtiéndose en cabeza de una encomienda de la que dependían Montijo, La Alguijuela, Torremayor y Puebla del Rubio, la actual Puebla de la Calzada. A mediados del siglo XVI, Felipe II vendió la villa a doña Elvira de Figueroa, condesa de Montijo, pasando posteriormente a la casa de Medinaceli. Tras la caída del Antiguo Régimen, Lobón se constituyó en municipio constitucional dentro de la región extremeña, integrándose desde 1834 en el partido judicial de Mérida; el censo de 1842 registraba ya 210 hogares y 580 vecinos en la localidad, una población modesta que iría creciendo de forma paulatina a lo largo de los siglos XIX y XX conforme se intensificaba el aprovechamiento agrícola de las vegas del Guadiana y del Guadajira.
Patrimonio
La iglesia parroquial católica, bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora y perteneciente a la archidiócesis de Mérida-Badajoz, es el principal edificio religioso del municipio. Lobón contó también con una antigua fortaleza de época árabe, mencionada ya en el siglo XII por el cronista El-Idrisi, construida originalmente en adobe y reconstruida más tarde en piedra por los cristianos. Aquel castillo desempeñó un papel relevante en las luchas medievales entre el llamado Cid portugués y los almohades del reino de Badajoz, en las campañas de Alfonso IX, en los enfrentamientos hispano-lusos del siglo XIV y en las guerras de Isabel la Católica contra Juana la Beltraneja en el siglo XV. Aunque maltrecho, el castillo siguió operativo durante la guerra con Portugal del siglo XVII, pero a partir de entonces entró en un proceso de deterioro hasta desaparecer casi por completo; hoy solo queda memoria de su existencia en el punto más elevado del pueblo, cerca de la iglesia. También han desaparecido las cuatro ermitas y el convento franciscano que todavía se mantenían en pie en el siglo pasado, de los que solo se conservan referencias históricas y el recuerdo del cementerio decimonónico que los acompañaba. En aquel convento se veneraba antiguamente una imagen de la Inmaculada de gran valor según la tradición oral del pueblo, hasta el punto de que generó un dicho popular que todavía se recuerda en la comarca, comparando la belleza de aquella talla con la de otras imágenes marianas de localidades vecinas.
Demografía
La serie de población de Lobón, que cubre de forma continuada los últimos 25 años, muestra una evolución más estable que la de la mayoría de municipios de esta lista: de los 2.699 habitantes de 2001 se pasó a un máximo de 2.869 en 2012, y desde entonces la población ha descendido de forma muy suave hasta los 2.756 habitantes actuales, una pérdida de apenas el 4 por ciento respecto a ese máximo. De hecho, en los últimos años la cifra se ha mantenido prácticamente constante, sin apenas variaciones de un ejercicio a otro, lo que sitúa a Lobón entre los municipios de la comarca con mayor estabilidad demográfica reciente.
Vida local
La proximidad de Lobón a Mérida, capital autonómica de Extremadura, resulta determinante para la vida cotidiana de sus vecinos, que encuentran en la ciudad vecina buena parte de los servicios, el empleo y el comercio especializado que no ofrece el propio municipio. Esa cercanía, unida a la posición del pueblo sobre la autovía A-5, ha permitido a Lobón mantener una población relativamente estable frente al declive más acusado que sufren otros municipios rurales de la región alejados de las grandes vías de comunicación. La combinación de una agricultura de vega todavía activa, con regadíos sobre el Guadiana y el Guadajira, y la facilidad de acceso a los servicios de una capital autonómica como Mérida, explica en buena medida por qué Lobón ha logrado esquivar, al menos de momento, la sangría demográfica que sí afecta a otros pueblos extremeños de interior peor comunicados.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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