Cabeza del Buey es, con 475 km², el municipio más extenso de las comarcas extremeñas de La Serena y La Siberia, y también uno de los más poblados de ambas con 4.489 habitantes. Asentado en la ladera norte de la sierra del Pedregoso, junto a la frontera natural que marca el río Zújar con Andalucía, ha sido históricamente el gran nudo ganadero y de comunicaciones de la zona. Su gentilicio, caputbovense, y su patrimonio —desde pinturas rupestres hasta un castillo roquero de origen musulmán— reflejan un territorio habitado sin interrupción desde la prehistoria.
Geografía
El término municipal se extiende sobre la sierra del Pedregoso, estribación de Sierra Morena que lo cruza de este a oeste en unos 18 km y de norte a sur en más de 35, con elevaciones como el pico de Tiros (957 m), la sierra de la Rinconada (844 m) o la Majada de la Peña (895 m). El núcleo urbano se alza a 550 metros de altitud, y el río Zújar marca buena parte de los límites del municipio, separándolo de Belalcázar y El Viso, ya en la provincia de Córdoba. El terreno combina la dehesa alomada y desarbolada típica de La Serena con zonas de cerros y hondonadas más propias de La Siberia, un paisaje que favorece el paso de grullas y alberga buitres leonados, águilas reales, alimoches y cigüeñas negras, además de cernícalos primilla en el propio casco urbano y bandadas de avutardas cerca de la presa de La Serena.
Historia
La ocupación humana de estas sierras se remonta a la prehistoria: las numerosas cuevas naturales de la zona sirvieron de refugio a los primeros pobladores, y de aquella época quedan pinturas rupestres en Puerto Alonso, el cerro Estanislado, el valle de la Cueva o, el hallazgo más reciente, el Abrigo del Águila en la sierra de la Rinconada. Fue el abate francés Henri Breuil quien, durante las primeras décadas del siglo XX, documentó buena parte de este patrimonio paleolítico. De época romana se conservan las termas de El Puerto de la Nava, del siglo I, vestigio de que la zona estuvo bien comunicada por calzadas con Medellín y Mérida. Con la invasión visigoda y, más tarde, con la frontera cristiano-musulmana de la Reconquista, la comarca entró en un largo periodo de aislamiento que no empezó a revertirse hasta 1212, cuando la victoria cristiana en la batalla de las Navas de Tolosa permitió repoblar la zona con el apoyo de las órdenes militares asentadas en Extremadura.
Siglos después, Cabeza del Buey dio al país una figura de peso en la historia política española: Diego Muñoz-Torrero (1761-1829), clérigo liberal nacido en el pueblo, fue una de las voces más influyentes de las Cortes de Cádiz que redactaron la Constitución de 1812. Su casa natal se conserva todavía en el municipio como recuerdo de ese papel en los orígenes del liberalismo español.
Patrimonio
El monumento más importante de Cabeza del Buey, y de toda La Serena, es el santuario de Nuestra Señora de Belén, declarado Bien de Interés Cultural en 1990. El recinto está rodeado de olmos centenarios que la Junta de Extremadura declaró Árboles Singulares en 2005 y que en 2018 fueron reconocidos como Árbol del Año en España y segundo mejor árbol de Europa; en su interior se venera a la patrona de la localidad y de toda la comarca. A once kilómetros del pueblo, el castillo de Almorchón conserva las ruinas de dos torres sobre un promontorio: de origen musulmán, pasó tras la Reconquista de la comarca (1232-1236) a manos de la Orden del Temple y, desde 1309, de la Orden de Alcántara, bajo la cual se construyeron en el siglo XV la torre del homenaje, de planta pentagonal, y una torre cilíndrica hoy derruida en parte.
En el propio casco urbano destacan el Hospital de Santa Elena (1501), la Casa del Comendador, palacio del siglo XVI mandado construir por los condes de Alba de Liste, y el convento de las Concepcionistas Franciscanas, fundado en 1523 por Martín Rol con cuatro sobrinas suyas traídas desde Sevilla como primeras religiosas; con el tiempo, el convento llegó a fundar otras comunidades en Trujillo, Medellín y Villanueva de la Serena, lo que da idea de su peso dentro de la Extremadura conventual de la época. El pueblo conserva además varias ermitas de distintas épocas, entre ellas la de San Roque, del siglo XIII, y la del Cristo Humilladero y la de Jesús Nazareno, ambas del XVI.
Economía
Cabeza del Buey es, ante todo, el gran motor ganadero de La Serena y La Siberia: concentra el mayor número de cabezas de ganado ovino de las dos comarcas y acoge cooperativas de referencia como ALANSER. De esa cabaña sale el Queso de la Serena, con denominación de origen protegida y elaborado por varias queseras artesanales del municipio, además de cordero amparado por la IGP Cordero de Extremadura y aceite bajo el sello Dehesa de Extremadura. Junto a la ganadería y el olivar, el municipio cuenta con dos polígonos industriales y un buen número de empresas cooperativas, desde un matadero industrial y un centro de clasificación de corderos hasta una cooperativa de cableado para mesas de control de trenes y metros que trabaja para ciudades como Madrid, Barcelona, Londres o París. Su posición estratégica, servida históricamente por el ferrocarril Madrid-Badajoz con ramal a Córdoba, sigue siendo un activo para esta actividad industrial y de servicios.
Fiestas
La Semana Santa caputbovense, documentada desde el siglo XVI, es la más antigua de La Serena y reúne ocho pasos procesionales portados por costaleros de cuatro cofradías, con la procesión de Jesús Nazareno como la más multitudinaria y antigua de todas. En agosto, las fiestas de San Roque, el 15 y 16, llenan el parque municipal de conciertos, gastronomía y el Festival de los Pueblos del Mundo. Pero la cita mayor del año es la feria y fiestas de San Miguel, del 27 de septiembre al 1 de octubre, que arranca con la romería al santuario de Nuestra Señora de Belén: los jóvenes del pueblo recorren los once kilómetros hasta el santuario en carrozas adornadas con palmas o a caballo, y por la noche la Virgen hace su entrada triunfal en Cabeza del Buey entre fuegos artificiales y la banda municipal de música, permaneciendo en el pueblo casi dos semanas. A ello se suman la Cabalgata de Reyes el 5 de enero, la Candelaria el 2 de febrero, con hogueras de origen celta en los barrios, y unos Carnavales que movilizan a más de 600 personas en el desfile inaugural.
Cuándo ir
Quien quiera vivir la tradición religiosa más arraigada del pueblo debe visitar Cabeza del Buey en Semana Santa, mientras que finales de septiembre, con la romería al santuario de Belén y la feria de San Miguel, ofrece la combinación más completa de fiesta, devoción y buen clima tras el verano extremeño. Para los amantes de la naturaleza, la sierra del Pedregoso es especialmente interesante en los pasos migratorios de las grullas, y la primavera y el otoño son también las mejores estaciones para disfrutar de los parques y jardines del municipio.
Planifica tu visita
El municipio se articula en torno a la carretera EX-104, que une Villanueva de la Serena con Andújar y por la que avanza el trazado de la autovía A-43, llamada a conectar Mérida con Ciudad Real y, más allá, Lisboa con Valencia sin pasar por Madrid. Cabeza del Buey cuenta con estación propia en la línea de ferrocarril Madrid-Badajoz con ramal a Córdoba-Almorchón, además de estación de autobuses con cafetería y aparcamiento. Su gran término municipal permite combinar la visita al pueblo con una excursión al castillo de Almorchón o al santuario de Nuestra Señora de Belén, ambos a poca distancia en coche, dentro de una comarca —La Serena— pensada para quien busca naturaleza, ganadería y patrimonio sin aglomeraciones.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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