Arenas de San Pedro

Arenas de San Pedro. Pueblos de Ávila

📝 Contenido:
  1. Arenas de San Pedro: el pueblo de Ávila donde Goya pintó dos veranos seguidos
  2. Lo que Cuentan los Censos de Arenas de San Pedro
  3. A los pies de Gredos, entre cuevas y un embalse de 1975
  4. El castillo de la Triste Condesa y el señorío de los duques del Infantado
  5. Fray Pedro de Alcántara y la pequeña corte de Goya
  6. El incendio de 1809 y las represalias napoleónicas
  7. La Virgen del Pilar, San Pedro de Alcántara y el Rocío de Castilla y León
  8. Planifica tu Visita a Arenas de San Pedro
  9. Otros Pueblos de Ávila

Arenas de San Pedro: el pueblo de Ávila donde Goya pintó dos veranos seguidos

Arenas de San Pedro, capital de su propia comarca en la vertiente sur de la sierra de Gredos, vivió en el siglo XVIII un episodio insólito para un pueblo de su tamaño: el infante Luis Antonio de Borbón y Farnesio se instaló aquí con una pequeña corte de artistas que incluía al compositor Luigi Boccherini y al pintor Francisco de Goya, que pasó dos veranos retratando a la familia del infante en el palacio neoclásico que este mandó construir. Antes, en el siglo XVI, el municipio ya había dado cobijo a otro personaje histórico: el franciscano Pedro de Alcántara, que vivió y murió en la localidad y que terminó dando nombre al pueblo tras su canonización.

Lo que Cuentan los Censos de Arenas de San Pedro

La serie de población de Arenas de San Pedro cubre 25 años seguidos, de 2001 a 2025, sin huecos. El municipio llegó a su mayor cifra, 6.933 habitantes, en 2011; desde entonces ha perdido población de forma paulatina hasta los 6.460 habitantes de 2025, un descenso del 7 % desde ese máximo. La serie arrancó en 2001 con 6.477 habitantes, muy cerca del nivel actual, lo que sitúa el pico de 2011 como una década de crecimiento seguida de un lento retroceso, sin saltos bruscos entre años que indiquen depuraciones del padrón o segregaciones municipales. Es, con todo, el tercer municipio más poblado de toda la provincia de Ávila, solo por detrás de Arévalo y de la propia capital, y uno de los pocos de su entorno donde la población se multiplica varias veces en verano gracias al turismo de la Sierra de Gredos.

A los pies de Gredos, entre cuevas y un embalse de 1975

Capital de la comarca del Valle del Tiétar, Arenas de San Pedro se sitúa a 81 kilómetros de Ávila capital, a 510 metros de altitud, aunque su término municipal —de 194,85 km², el tercero más extenso de la provincia— alcanza los 2.343 metros en el pico de La Mira. Gran parte del municipio pertenece al espacio protegido del parque regional de la Sierra de Gredos, del que Arenas es el municipio más poblado. Por el término discurren el río Tiétar y varios afluentes que bajan con fuerza desde la sierra —Arbillas, Arenal, Ramacastañas, Pelayos—, todos pertenecientes a la cuenca del Tajo; desde 1975, una presa de gravedad conocida como el Pantano de Arenas de San Pedro, con capacidad para 10 hm³, abastece de agua a la localidad. El municipio incluye además tres pedanías: La Parra, que llegó a ser ayuntamiento independiente entre 1833 y 1934, Ramacastañas, cerca de las famosas cuevas del Águila, y Hontanares, ya en la margen izquierda del Tiétar, lindando con la provincia de Toledo.

El clima, mediterráneo continentalizado pero muy condicionado por la orografía de Gredos, se comporta casi como un clima oceánico en cuanto a precipitaciones: la localidad recibe una media de 1.232 mm anuales, con un verano muy seco en julio y agosto y fuertes lluvias invernales. Entre los espacios naturales más visitados están las cuevas del Águila, en Ramacastañas, con una gran sala de estalagmitas que mantiene una temperatura constante en torno a los 15-16 °C durante todo el año, y varias zonas de baño naturales en los ríos Arenal, Pelayos y Arbillas. La sierra de Gredos es, además, uno de los puntos de mayor biodiversidad de la península ibérica, con especies como la cabra montés, la salamandra de Gredos o el gato montés.

El castillo de la Triste Condesa y el señorío de los duques del Infantado

Arenas recibió el título de villa en 1393, bajo el reinado de Enrique III, en el marco de la segregación de las aldeas más importantes del Valle del Tiétar respecto del alfoz de Ávila, impulsada por el condestable Ruy López Dávalos. A su obra se atribuyen los edificios más antiguos que hoy se conservan en el municipio: el castillo del Condestable Dávalos, conocido popularmente como el Castillo de la Triste Condesa, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y el puente romano o de Aquelcabos. Tras la caída de López Dávalos, el señorío pasó en 1423 al conde de Benavente, que lo donó a su hija Juana Pimentel con motivo de su boda con el condestable Álvaro de Luna; tras la ejecución de este, la condesa se refugió en el castillo de Arenas en 1460 para reclamar los bienes que la Corona le había confiscado. El señorío pasó después a su hija María de Luna, casada con Íñigo López de Mendoza, heredero de los duques del Infantado, bajo cuyo linaje quedó Arenas de San Pedro durante el resto de la Edad Media.

Fray Pedro de Alcántara y la pequeña corte de Goya

El franciscano Pedro de Alcántara vivió en Arenas a mediados del siglo XVI y murió en la localidad en 1562; tras su beatificación en 1622 el pueblo se puso bajo su protección y lo incorporó a su propio nombre, un vínculo que se reforzó con su canonización en 1669. Entre 1772 y 1776 se levantó en su honor la capilla Real de San Pedro de Alcántara, sobre planos del arquitecto Ventura Rodríguez. Ese mismo arquitecto fue el responsable de la obra que marcaría el momento de mayor relevancia cultural del pueblo: el Palacio de la Mosquera, construido en terrenos cedidos por el municipio para el infante Luis Antonio de Borbón y Farnesio, hijo de Felipe V y hermano de los reyes Luis I, Fernando VI y Carlos III. El infante convirtió el palacio en una pequeña corte que atrajo a artistas de primer nivel, entre ellos el compositor italiano Luigi Boccherini, músico de cámara de la casa, y el pintor Francisco de Goya, que pasó dos veranos en la localidad retratando a la familia del infante Luis.

El incendio de 1809 y las represalias napoleónicas

En plena Guerra de la Independencia, en 1809, Arenas de San Pedro vivió uno de los episodios más dramáticos de su historia: un grupo de aldeanos capturó a 24 dragones westfalianos que buscaban víveres para el mariscal Víctor y los ejecutó y mutiló, lo que llevó a las tropas francesas al mando del general Leval a incendiar la población como represalia. Los informes del párroco de la época registran 31 víctimas mortales y la destrucción de los archivos, el ayuntamiento, el pósito, la cárcel, la escuela, la notaría, más de trescientas viviendas y los conventos de los agustinos calzados y de las agustinas recoletas. Entre los edificios perdidos estaba el convento agustino levantado sobre la antigua iglesia y monasterio de la Virgen del Pilar, el templo más antiguo del pueblo, cuyas piedras acabaron reutilizándose para construir la cárcel, la vieja casa consistorial y la plaza de toros.

La Virgen del Pilar, San Pedro de Alcántara y el Rocío de Castilla y León

El calendario festivo de Arenas de San Pedro gira en torno a sus dos patronos: la Virgen del Pilar, el 8 de septiembre, y San Pedro de Alcántara, el 19 de octubre. El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, es tradición pasar la jornada al aire libre asando castañas en la llamada fiesta de los calbotes o calbotada, costumbre compartida con otros pueblos de Ávila, Toledo y Salamanca. La cita más singular, sin embargo, es la Romería del Cristo de la Luz, en la pedanía de Hontanares: conocida popularmente como «el Rocío de Castilla y León» y declarada de Interés Turístico Regional, lleva a los fieles a caballo y a pie desde la iglesia de San Juan Bautista en Lanzahíta hasta la ermita del Cristo de la Luz, cruzando el río Tiétar, en una fecha que varía cada año en función de la Semana Santa.

Planifica tu Visita a Arenas de San Pedro

Arenas de San Pedro está a 81 kilómetros de Ávila capital, en el corazón del Valle del Tiétar y la Sierra de Gredos. Una visita de un día puede combinar el Castillo de la Triste Condesa, el Palacio de la Mosquera y la capilla de San Pedro de Alcántara con una excursión a las cuevas del Águila, en la pedanía de Ramacastañas. Quien busque naturaleza puede completar la jornada con un baño en alguna de las zonas naturales de los ríos Arenal o Pelayos, y quien visite a finales de primavera puede coincidir con la Romería del Cristo de la Luz en Hontanares, una de las fiestas más singulares de toda la provincia.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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