Altea cuenta con 24.592 habitantes (padrón de 2025) y ocupa 34,4 kilómetros cuadrados de la provincia de Alicante, con una densidad de 714,3 habitantes por kilómetro cuadrado.
El casco urbano se sitúa a 61 metros de altitud.
Lo que Cuentan los Censos de Altea
El registro disponible empieza en 2001 con 16.294 habitantes. Desde entonces no ha dejado de crecer.
El padrón de 2025 marca 24.592 habitantes, la cifra más alta de toda la serie.
Datos de Altea de un Vistazo
- Provincia: Alicante
- Población: 24.592 habitantes (padrón de 2025)
- Superficie: 34,4 km²
- Altitud: 61 metros
- Coordenadas: 38,6000 N, 0,0489 O
- Gentilicio: alteà
- Código INE: 03018
- Ayuntamiento: www.altea.es
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata, serie desde 2001.
Altea
Un lugar con alma
Altea, situada en la comarca de la Marina Baixa, es uno de los destinos más emblemáticos de la Costa Blanca. Este pintoresco pueblo costero, con sus calles empedradas y casas blancas, destaca por su belleza y su ambiente acogedor. El casco antiguo, que se eleva sobre el mar, ofrece vistas impresionantes del Mediterráneo y un encanto único que atrae tanto a turistas como a locales. Altea es un lugar donde la tranquilidad del mar se fusiona con la rica vida cultural del pueblo, creando una atmósfera relajada y vibrante a la vez.
Una de las postales más icónicas la ofrece la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, con su inconfundible cúpula azul y blanca que domina el horizonte. A su alrededor, los miradores naturales permiten contemplar la bahía salpicada de barcas pesqueras y, en días claros, divisar la silueta del Peñón de Ifach. Las galerías de arte y los pequeños talleres de artesanía se alinean entre callejuelas repletas de buganvillas, invitando a descubrir la creatividad que ha inspirado a innumerables pintores, escultores y músicos que han elegido Altea como hogar.
La oferta de playas es otro de sus grandes atractivos. Desde la amplia Playa de la Roda, perfecta para familias, hasta las más recogidas calas de Cap Blanch y Cap Negret, donde los cantos rodados y aguas cristalinas son ideales para el buceo y el paddle surf. Quienes buscan un contacto aún más directo con la naturaleza pueden adentrarse en la cercana Sierra de Bernia, popular entre los amantes del senderismo por sus rutas panorámicas y sus restos históricos, como el Fort de Bernia.
En cuanto a la gastronomía, Altea conquista el paladar con platos basados en pescado fresco y arroces marineros: la tradicional fideuà, el arroz a banda o el arròs del senyoret son indispensables en cualquier visita. Durante el atardecer, el Paseo Marítimo se llena de vida y música, mientras los restaurantes ofrecen menús que combinan cocina mediterránea con toques de innovación, siempre acompañados de un buen vino de la región.
El calendario cultural late con fuerza todo el año. Destacan eventos como la Mostra d’Artesania en verano, los conciertos al aire libre en la plaza de la iglesia y las Fiestas Patronales de septiembre, donde la tradición se mezcla con espectáculos pirotécnicos frente al mar. En el Palau Altea, un auditorio moderno, se programan conciertos, teatro y exposiciones internacionales que refuerzan el perfil artístico del municipio.
Altea, en definitiva, es esa combinación perfecta de patrimonio histórico, naturaleza mediterránea y vibrante escena cultural que cautiva al visitante desde el primer paseo por sus calles encaladas. Ya sea para una escapada romántica, unas vacaciones familiares o una ruta gastronómica, este enclave de la Costa Blanca ofrece el equilibrio justo entre relax, arte y buena mesa, convirtiéndose en un destino imprescindible para quienes buscan sentir la esencia más auténtica del litoral alicantino.
Patrimonio que perdura
Altea es un lugar lleno de historia, y su patrimonio se refleja en cada rincón de su encantador casco antiguo. Recorrer sus calles es como abrir un libro que narra siglos de tradición, arte y convivencia de culturas.
Uno de los monumentos más emblemáticos es la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, con su famosa cúpula azul y blanca, símbolo indiscutible de la localidad. Esta iglesia se alza majestuosa en lo alto del pueblo, dominando la plaza que lleva su nombre y regalando a los visitantes unas vistas inmejorables del Mediterráneo. El entorno que la rodea está lleno de vida, arte y color.
Las estrechas calles de la parte alta del pueblo, empedradas y decoradas con macetas, están repletas de rincones que inspiran a detenerse. Allí es habitual encontrar:
• Tiendas de arte
- Galerías con obras de artistas locales
- Talleres de pintura y cerámica artesanal
• Restaurantes con encanto
- Cocinas que combinan tradición y vanguardia
- Terrazas con vistas al mar o al casco histórico
• Pequeños cafés y heladerías
- Espacios ideales para descansar y observar el ambiente
- Lugares donde disfrutar de productos locales
El municipio también conserva vestigios de su pasado árabe, que aportan una dimensión histórica aún más rica. Se pueden descubrir:
• Antiguos molinos
- Algunos restaurados como elementos decorativos
- Testigos del uso tradicional del agua y la tierra
• Fuentes centenarias
- Con inscripciones y formas geométricas típicas de la cultura andalusí
- Refugio de frescor durante los días calurosos
Estos elementos, perfectamente integrados en el paisaje urbano, siguen reflejando la esencia de las civilizaciones que habitaron la región. Altea ha sabido conservar su identidad sin renunciar al presente, ofreciendo un equilibrio entre lo antiguo y lo contemporáneo que la convierte en un destino único.
Pasear por sus calles es descubrir una historia viva, contada a través de sus fachadas, sus plazas y su gente.
Naturaleza en estado puro
Altea está rodeada por un paisaje natural impresionante que combina la belleza del mar con la majestuosidad de la montaña. Este equilibrio convierte a Altea en un lugar perfecto para disfrutar tanto de la relajación como de la aventura al aire libre.
• Playas de aguas cristalinas:
– Playa de la Olla
▪ Ambiente tranquilo y familiar
▪ Presencia del islote l’Illeta frente a la costa
▪ Escenario del espectáculo pirotécnico Castell de l’Olla en agosto
– Playa de Cap Negret
▪ Aguas limpias, ideales para snorkel y buceo
▪ Muy cercana al centro urbano
▪ Rodeada de restaurantes y chiringuitos típicos
• Parque Natural de la Serra Gelada:
– Espacio protegido entre Altea, l’Alfàs del Pi y Benidorm
– Ideal para caminatas, naturaleza y fotografía
– Principales atractivos:
▪ Montañas y acantilados con vistas al mar
▪ Senderos señalizados para todos los niveles
▪ Ruta del Faro del Albir
▪ Flora y fauna autóctona (halcón peregrino, gaviota de Audouin)
• Miradores naturales:
– Repartidos entre el parque y el casco antiguo
– Ofrecen panorámicas del:
▪ Mar Mediterráneo
▪ Pueblos costeros
▪ Montañas del interior
• Actividades al aire libre:
– Senderismo por rutas entre pinares
– Paseos junto al mar
– Ciclismo en caminos rurales
El entorno natural de Altea es una invitación a desconectar, respirar y reconectar. Un rincón que combina paz, belleza y libertad en cada paso.
Costumbres que viven
Las fiestas de Altea son un fiel reflejo de su rica tradición cultural y del fuerte sentimiento de comunidad que une a sus habitantes. A lo largo del año, se celebran diferentes eventos que combinan lo religioso, lo histórico y lo popular, creando una atmósfera única que transforma el pueblo en un escenario lleno de emoción y alegría.
• Fiestas de Moros y Cristianos (octubre):
– Son las celebraciones más emblemáticas de Altea.
– Incluyen espectaculares desfiles por las calles del casco antiguo y del centro urbano.
– Se realizan representaciones históricas que rememoran la lucha entre los bandos moro y cristiano.
– Las calles se llenan de música, trajes tradicionales, pólvora y color, en una de las fiestas más esperadas del año.
• Semana Santa:
– Celebración de carácter más solemne y religioso.
– Se realizan procesiones silenciosas que recorren las principales calles del pueblo.
– La comunidad participa con devoción, manteniendo viva una de las tradiciones más profundas del calendario litúrgico.
– Las imágenes religiosas, los pasos decorados y los tambores generan un ambiente de recogimiento y respeto.
• Fiesta de la Virgen del Consuelo (agosto):
– Es la patrona de Altea y una de las figuras más queridas por los alteanos.
– La celebración incluye actos religiosos, como misas y ofrendas florales.
– También hay actividades populares: conciertos, fuegos artificiales, verbenas y encuentros familiares.
– La Plaza de la Iglesia se convierte en el epicentro de esta festividad que mezcla devoción y fiesta con gran armonía.
Estas celebraciones no solo refuerzan la identidad cultural del municipio, sino que también atraen a visitantes de toda la provincia y del extranjero, que se sienten cautivados por la pasión, la belleza y el sentido de pertenencia que se respira en cada evento.
Las fiestas en Altea son mucho más que tradición: son una expresión viva de su gente y una invitación a compartir historia, emoción y alegría.
Sabores con historia
La gastronomía de Altea está profundamente marcada por la riqueza de su entorno: el mar Mediterráneo y las huertas fértiles del interior. Esta combinación da como resultado una cocina llena de sabor, tradición y productos de proximidad.
• Platos típicos:
– Arroz a banda
▪ Elaborado con caldo de pescado y arroz seco
▪ Se sirve acompañado de alioli y es uno de los platos más representativos de la zona
– Suquet de pescado
▪ Guiso marinero con pescado de roca, patatas y alioli
▪ Tradicionalmente preparado por los pescadores en alta mar
– Gazpacho al estilo alteano
▪ Una variante local del plato andaluz, con toques mediterráneos
▪ Refrescante y nutritivo, ideal en los meses más calurosos
• Ingredientes clave en la cocina local:
– Pescados y mariscos frescos
▪ Traídos diariamente del puerto
▪ Protagonistas de numerosos platos
– Verduras y frutas de la huerta
▪ Tomates, pimientos, berenjenas y calabacines
▪ Higos, uvas, nísperos y naranjas en temporada
– Aceite de oliva virgen extra
▪ Base esencial de la dieta mediterránea
▪ Utilizado tanto en platos salados como en repostería
– Vinos de la región
▪ Blancos, tintos y moscateles
▪ Perfectos para maridar con los platos típicos
• Dulces tradicionales:
– Cocas de llanda
▪ Bizcochos esponjosos, típicos en celebraciones y meriendas
▪ Se elaboran con canela, ralladura de limón y aceite de oliva
– Postres con almendra
▪ Tartas, mazapanes y pastelitos que reflejan la herencia morisca
▪ Usan almendra molida y miel como base principal
La cocina de Altea es un reflejo de su gente: auténtica, sencilla y generosa. Cada plato cuenta una historia, y cada bocado conecta con la tierra y el mar que rodean al pueblo.
Altea es, en definitiva, un lugar único donde se fusionan la belleza natural, la historia viva y una rica tradición gastronómica. Si buscas un destino lleno de encanto, sabores y serenidad, Altea es el lugar ideal para disfrutar de una escapada inolvidable que conquista todos los sentidos.
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