- Pozo Cañada, el municipio más joven de la provincia de Albacete
- Un pozo para el ganado trashumante
- De la Edad del Bronce a la calzada romana
- Del señorío de don Juan Manuel a la segregación de 1999
- Lo que cuentan los censos de Pozo Cañada
- El primer molino de viento de la Mancha
- La Semana Santa más silenciosa de la comarca
- Arroz caldoso, migas ruleras y mantecados de caja
- Planifica tu visita a Pozo Cañada
- Otros Pueblos de Albacete
Pozo Cañada, el municipio más joven de la provincia de Albacete
Pozo Cañada tiene algo que no comparte con casi ningún otro pueblo de la Mancha de Montearagón: es, de los 87 municipios de la provincia de Albacete, el más joven de todos. Con 2.704 habitantes (INE 2025) y 117 km² de término, perteneció a la capital, Albacete, hasta que se independizó en 1999. Situado al sureste de la península, en la comarca histórica de la Mancha de Montearagón, el pueblo se alza a 800 metros sobre el nivel del mar, en la transición entre los Llanos de Albacete, los Montes de Chinchilla y los Campos de Hellín.
Un pozo para el ganado trashumante
El topónimo de Pozo Cañada, de origen medieval, remite a un punto de aguada situado junto a la Cañada Murciana y la Vereda Real, una vía pecuaria usada desde la Edad Media por los rebaños de la Mesta en sus migraciones anuales entre el Reino de Murcia y la serranía de Cuenca. Para dar servicio a ese ganado trashumante se alumbró un pozo con sus abrevaderos, origen de un pequeño núcleo de casas que ya aparece documentado como Pozo de la Cañada en los papeles del Concejo de Chinchilla de 1515.
De la Edad del Bronce a la calzada romana
La zona de Pozo Cañada está relativamente bien documentada gracias a hallazgos y excavaciones de la primera mitad del siglo XX. De la Edad del Bronce quedan asentamientos en altura, pensados para la defensa y el control del territorio, con murallas de piedra sin desbastar y viviendas de planta circular dedicadas a la explotación agropecuaria: los situados al sur, en la sierra del Chortal y en la Morra de Mercadillos, controlaban el paso del Estrecho de Pozo Cañada, mientras que al norte el conjunto de la Peñuela, excavado en los años 1920, dio restos de población de alrededor del año 1200 a. C.
Durante la época íbera y romana, el poblamiento se organizó en torno a la vía romana Complutum-Carthago Nova, de trazado paralelo a la actual N-301: en 1974 se hallaron en Venta Nueva miliarios fechados en el segundo consulado del emperador Trajano. Junto a esa calzada se han localizado varios asentamientos de la época en Mizquitillas, Venta Nueva, la Cueva y los Mercadillos, con abundante material cerámico, además de la necrópolis iberorromana del Navajón. En el término existe también el paraje de pozo Airón, nombre que remite a una antigua divinidad prerromana vinculada al agua y al tránsito al más allá.
Del señorío de don Juan Manuel a la segregación de 1999
Durante siglos el territorio perteneció al marquesado de Villena, inicialmente al señorío de don Juan Manuel, infante de Castilla, quien inició la repoblación y colonización de la zona. Devoto de San Juan de Mayo —no de San Juan Bautista—, extendió esa devoción por toda la parte albaceteña del marquesado, y de ahí procede probablemente la primitiva iglesia local. La dependencia de Pozo Cañada respecto a Albacete se fijó en el siglo XVIII, en 1745, cuando la entonces villa de Albacete amplió su término a costa del de Chinchilla de Monte-Aragón con tierras a la derecha de la Cañada Murciana; así quedó dividido artificialmente lo que era un mismo espacio de convivencia vecinal, división que llega hasta hoy con el vecino barrio de Pozo Bueno, que quedó en Chinchilla.
Durante la Guerra Civil, Pozo Cañada fue escenario de uno de los primeros enfrentamientos armados de la provincia, entre los sublevados de Albacete capital y un grupo de vecinos que se opuso a la rebelión del 18 de julio de 1936. El hecho con más trascendencia en la historia reciente del pueblo llegó más de sesenta años después: el 8 de mayo de 1999, Pozo Cañada se segregó de Albacete y se constituyó en municipio propio, el más joven de la provincia; el 25 de enero de 2000 tomó posesión su primera corporación municipal, con Pedro García Rodríguez como primer alcalde.
Lo que cuentan los censos de Pozo Cañada
La serie de población de Pozo Cañada, con 25 años seguidos registrados entre 2001 y 2025, muestra una estabilidad poco habitual para un pueblo del interior: de 2.664 habitantes en 2001 subió hasta un máximo de 2.895 en 2009 y 2011, y desde entonces ha ido descendiendo poco a poco hasta los 2.704 actuales, apenas un 7 % por debajo de aquel máximo. Es una curva sin sobresaltos, propia de un municipio que arrancó su vida administrativa independiente con una base de población ya consolidada.
El primer molino de viento de la Mancha
El relieve combina la llanura típicamente manchega con pequeñas sierras dispersas —los Cerros de Córdoba al norte, la sierra del Chortal, la sierra de la Venta al sur, el cerro de la Peña Blanca y los Cerros del Campillo al oeste—. En el cerro del Molino, al sur del término, se sitúa el primer molino de viento documentado de toda la Mancha, en un espacio de transición entre los Llanos de Albacete y los Campos de Hellín. El municipio está atravesado por la autovía A-30, entre Albacete y Cartagena, y por la carretera N-301, alternativa convencional a la autovía, a 24 kilómetros de la capital provincial.
La Semana Santa más silenciosa de la comarca
El calendario festivo arranca con San Antón, el 17 de enero, cuando los antiguos quintos llamados a filas celebran la lumbre con leña recogida en el campo. El Jueves Lardero, víspera del Miércoles de Ceniza, se merienda en el campo la mona, un bollo con un huevo cocido en el centro. La Semana Santa reúne varias procesiones de gran arraigo: la del Silencio, en la noche del Miércoles Santo, en la que antiguamente solo podían participar los hombres del pueblo y que recorre las calles a oscuras en un viacrucis sin una sola palabra; la del Encuentro, el Viernes Santo por la mañana; y la más solemne, la del Entierro, esa misma noche, cuando el cuerpo yacente sube a hombros hasta el Calvario, en lo más alto del pueblo, para ser velado toda la noche por los Socios Romanos. El 15 de mayo llega la romería de San Isidro Labrador, y el 24 de junio la Feria de San Juan Bautista, patrón del pueblo, con verbenas, actos culturales y suelta de vaquillas durante varios días. El primer sábado de octubre se celebra a la Virgen del Rosario con el tradicional Rosario de la Aurora, en el que los vecinos recorren cantando las casas del pueblo durante las madrugadas de octubre.
Arroz caldoso, migas ruleras y mantecados de caja
La gastronomía de Pozo Cañada reúne algunos de los platos más representativos de la cocina manchega: arroz caldoso y gazpachos manchegos con carne de caza, pisto manchego, judías con perdiz, migas ruleras con tropezones, ajo de mataero, atascaburras y cordero al horno. En las fiestas no faltan los huevos rellenos, la ensaladilla rusa y los dulces como los rollos fritos, el pan de Calatrava, las flores con miel o los panecicos dulces. El pueblo tiene además una notable tradición repostera propia, con los mantecados de caja, los mantecados de almendra, los suspiros, los rollos de anís y las populares magdalenas abizcochadas entre sus especialidades más conocidas.
Planifica tu visita a Pozo Cañada
Pozo Cañada combina el atractivo arqueológico de sus asentamientos de la Edad del Bronce y la calzada romana con una Semana Santa de gran intensidad y una historia reciente singular, la de haberse convertido hace apenas un cuarto de siglo en el municipio más nuevo de toda la provincia. Para quien viaje por la A-30 entre Albacete y Murcia, es una parada que conjuga patrimonio arqueológico, devoción y una gastronomía manchega sin concesiones.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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