Introducción
Sant Joan de les Abadesses es un municipio de la provincia de Girona, en la comarca del Ripollès, situado en la confluencia del río Ter y la riera de Arçamala, entre Camprodón y Ripoll. Según Wikidata y el INE, tiene 3.393 habitantes, una superficie de 53,7 kilómetros cuadrados y una altitud de 773 metros, y sus vecinos reciben el gentilicio de santjoanins. El pueblo nació al amparo de un monasterio fundado en el año 887 por Guifré el Pilós, conde que convirtió a su propia hija en primera abadesa, un origen que todavía da nombre y carácter al municipio. Hoy es el segundo en población de su comarca y conserva uno de los conjuntos románicos más importantes de Cataluña junto a una vila vella medieval muy bien conservada.
Geografía
El municipio se asienta en un entorno de valle prepirenaico, a orillas del Ter, dominado al norte por la serra Cavallera y al sur por el cim de Sant Antoni, con alturas que van desde los 1.319 metros en el extremo norte, cerca del límite con Camprodón, hasta los 720 metros junto al río. El clima es mediterráneo de influencia continental y tipo prepirenaico oriental, con precipitaciones abundantes de entre 900 y 1.200 milímetros anuales, inviernos fríos de entre 3 y -3 grados de media y veranos suaves de entre 14 y 20 grados. Casi el 80 % de la superficie del término está cubierta de bosque, frente a un 19 % de cultivos, y un apéndice del territorio se adentra hacia el este, ya en la comarca de la Garrotxa, donde se sitúa el vecindario de Santa Llúcia de Puigmal.
Historia
La vall de Sant Joan estuvo habitada ya en el Paleolítico inferior, hace unos 200.000 años, aunque de la romanización apenas queda constancia más allá de un ramal de la Vía Augusta que remontaba el valle hasta el Coll d'Ares. El origen del pueblo actual está ligado a la fundación en el año 887 del monasterio de Sant Joan de les Abadesses por el conde Guifré el Pilós: fue el primer monasterio femenino de la Gothia, y su primera abadesa fue Emma de Barcelona, hija del propio fundador. La pequeña comunidad benedictina alcanzó gran riqueza y actividad durante el siglo X, pero solo perduró hasta 1017, cuando las monjas fueron expulsadas por una bula del papa Benedicto VIII acusadas de incumplir su regla, un episodio que con el paso de los siglos se asoció a la leyenda del Comte Arnau. Tras un periodo de inestabilidad, a inicios del siglo XII se restableció la comunidad con canónigos agustinos, con el apoyo de Ramon Berenguer III, y bajo el abad Ponç de Monells se construyeron la nueva iglesia del monasterio y la parroquial de Sant Pol, iniciando una nueva época de esplendor cultural de la que da fe el hallazgo en su archivo de un cancionero trovadoresco. Alrededor del monasterio creció la vila de Sant Joan, primero dispersa en masías junto al Raval, y desde el siglo XIII organizada en una villa amurallada de nueva planta, la actual Vila Vella, con gremios de pañeros y tintoreros y una plaza Mayor porticada como centro de intercambio comercial. La secularización de la canónica en 1592 marcó el declive del poder eclesiástico, y ya en el siglo XIX la villa vivió la ocupación de las tropas napoleónicas en 1794 y, durante la tercera guerra carlista, fue sede provisional de la restaurada Diputación General de Catalunya entre 1874 y 1875. La llegada del ferrocarril entre Barcelona y Sant Joan en 1880, impulsada por la explotación de las minas de carbón de Ogassa, aceleró la industrialización textil del municipio con varias colonias fabriles a orillas del Ter. Durante la Guerra Civil el pueblo se llamó oficialmente Puig-Alt de Ter, y el ejército republicano en retirada destruyó los puentes y la estación de tren para cubrir su repliegue.
Patrimonio
El monasterio de Sant Joan de les Abadesses, cuya iglesia actual data del siglo XII, es uno de los principales exponentes del románico catalán y el corazón histórico del municipio. Muy cerca, la iglesia de Sant Pol, dedicada a sant Joan i sant Pau, se levantó en el siglo XII como parroquia del Raval y fue ampliada en época barroca; el terremoto de 1428 y sucesivas destrucciones bélicas solo respetaron su cabecera y su imafronte, lo que permite apreciar todavía las técnicas constructivas románicas originales. El Pont Vell, de estilo gótico y perfil de lomo de asno, fue construido en el siglo XII por orden del abad Berenguer Arnau, destruido durante la retirada republicana de 1939 y reconstruido por el arquitecto Pons Sorolla hasta 1976. El Palau de l'Abadia, Bien Cultural de Interés Nacional del siglo XIV ampliado en el XV por el abad Arnau de Vilalba, acoge hoy el centro de interpretación del mito del Comte Arnau y la oficina de turismo. La Vila Vella, trazada a partir del siglo XIII, conserva su estructura de calles, su plaza Mayor porticada y varias casas del siglo XVII, junto con dos torres y un tramo de muralla medieval. Completan el conjunto la Colònia Espona y el Molí Petit, ejemplos del patrimonio industrial y modernista ligado al textil, hoy convertido este último en ecomuseo de los molinos hidráulicos.
Economía
La industria sigue siendo el sector que más empleo genera en Sant Joan de les Abadesses, con alrededor del 47 % de la población activa, seguida muy de cerca por los servicios, con un 45 %, aunque el peso industrial ha ido retrocediendo a lo largo del siglo XX y el XXI por el cierre de empresas del sector textil que antaño aprovechaba la energía hidráulica del Ter. El sector primario conserva varias explotaciones ganaderas, sobre todo de porcino, bovino y ovino, sobre una superficie agrícola dedicada en su mayoría a pastos. El turismo ha ganado peso en los últimos años, con tres establecimientos hoteleros, un albergue, un cámping y numerosas casas de turismo rural, favorecido por la Ruta del Ferro i del Carbó, una vía verde de doce kilómetros que recorre el antiguo trazado del ferrocarril entre Ripoll y Sant Joan.
Fiestas
La fiesta mayor se celebra el segundo domingo de septiembre, con actos tradicionales como el Ball dels Pabordes. Cada agosto tiene lugar el ciclo cultural del Comte Arnau, con teatro, danza, música tradicional y visitas guiadas teatralizadas en torno a la leyenda del personaje. A finales de junio o primeros de julio se celebra Clownia, festival de música organizado desde 2014 por el grupo Txarango, con conciertos y actividades abiertas sobre justicia social y sostenibilidad. Desde 2005 el pueblo acoge también la Festa del Grito, que conmemora la independencia de México el sábado más cercano al 16 de septiembre, con feria de artesanía y gastronomía mexicana, mariachis y la propia proclamación del Grito de independencia; esta fiesta singular se explica porque Jaume Nunó, compositor del himno nacional mexicano, nació en el pueblo. La Fira de Sant Isidre, hacia el 15 de mayo, reúne muestra de ganado, almuerzo popular y mercado artesanal en honor al patrón de los payeses.
Cuándo Ir
La fiesta mayor del segundo domingo de septiembre es la cita más tradicional del calendario local. El ciclo cultural del Comte Arnau, cada agosto, es la mejor ocasión para conocer la leyenda que envuelve la historia del monasterio, con teatro y visitas guiadas por la villa medieval. Quien busque un ambiente más festivo y multitudinario puede planear la visita para Clownia, a finales de junio, mientras que la Festa del Grito de septiembre ofrece una curiosa mezcla cultural ligada al hijo más ilustre del pueblo. Fuera de estas fechas, la primavera y el otoño son las estaciones más agradables para recorrer la Vila Vella y la Ruta del Ferro i del Carbó sin el frío intenso de los inviernos prepirenaicos.
Planifica tu Visita
Sant Joan de les Abadesses se encuentra a 76 kilómetros de Girona capital y bien comunicado por la N-260 entre Ripoll y la Garrotxa, con la estación de tren más cercana en Ripoll, enlazada por autobús con los servicios de Rodalies de Catalunya. Un recorrido por el pueblo puede comenzar en el monasterio románico y continuar por la iglesia de Sant Pol y el Pont Vell, antes de adentrarse en la Vila Vella para pasear por su plaza Mayor porticada y los restos de la muralla medieval. El Palau de l'Abadia, con el centro de interpretación del Comte Arnau, es parada obligada para entender la leyenda que acompaña a la villa, y el ecomuseo del Molí Petit permite conocer de cerca el pasado industrial del municipio. Quien disponga de tiempo puede completar la visita recorriendo a pie o en bicicleta la Ruta del Ferro i del Carbó hasta Ripoll, un trayecto llano de doce kilómetros apto para todos los públicos.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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