- Les Masies de Voltregà: el municipio catalán hecho de masías dispersas en Barcelona
- Lo que Cuentan los Censos de Les Masies de Voltregà
- Geografía: doce núcleos a ambos lados del Ter
- Historia: de un veguer del siglo XI a la matanza de la Guerra de Sucesión
- Patrimonio: el santuario de la Gleva y las iglesias románicas
- Economía: el cobre de la Farga Lacambra
- Cuándo Ir a Les Masies de Voltregà
- Planifica tu Visita a Les Masies de Voltregà
- Otros Pueblos de Barcelona
Les Masies de Voltregà: el municipio catalán hecho de masías dispersas en Barcelona
En la comarca de Osona, entre la Plana de Vic y el curso del río Ter, Les Masies de Voltregà no tiene un único núcleo de población: es la suma de doce núcleos y decenas de masías repartidas por un término de 22,4 km². Rodea por completo al municipio de Sant Hipòlit de Voltregà, del que se separó a finales del siglo XVIII, y hoy combina un pasado agrícola de masías centenarias con una industria del cobre que marcó la comarca durante más de un siglo.
Lo que Cuentan los Censos de Les Masies de Voltregà
La serie de población de Les Masies de Voltregà arranca en 1717, cuando se contaron apenas 159 habitantes. El crecimiento fue casi continuo durante trescientos años: 1.085 en 1857, 2.114 en 1936 y, tras un pequeño bajón de posguerra, una recuperación sostenida desde los años setenta que ha llevado al municipio a su máximo histórico de la serie, con 3.345 habitantes en 2025, el último dato disponible. Entre los dos censos de 1877 y 1887 la cifra cae de 1.351 a 1.038, un 23 % menos; no fue una despoblación, sino la delimitación administrativa posterior a la separación de Sant Hipòlit, que redujo el término sobre el que se contaba.
Geografía: doce núcleos a ambos lados del Ter
El término de Les Masies de Voltregà tiene una forma alargada: linda al este con el río Ter, que lo separa de Torelló y Manlleu, y al oeste con la sierra que cierra la Plana de Vic por poniente. La antigua carretera de Barcelona a Puigcerdà, que sigue de cerca el curso del río, enhila los núcleos principales: Vinyoles d'Orís, el más poblado, nacido junto a la vieja iglesia de Sant Esteve y ampliado después de 1950 con un barrio obrero para los trabajadores de La Farga Lacambra; Sant Miquel d'Ordeig, documentado desde el año 976; La Gleva, formado en torno al santuario del mismo nombre; El Poble-sec, con apenas medio millar de vecinos; y Conanglell, un enclave fortificado en un meandro del Ter, frente a Torelló. A ellos se suman masías históricas como Gallifa, Casanoves, Serratosa o Quintanes, que dan nombre al paisaje disperso que explica el nombre del municipio. Entre los núcleos menores, el Poble-sec reúne unas pocas casas de finales del siglo XVIII junto a una colonia fabril con escuela propia, y Conanglell, conocido como vía rural desde el año 1125 y como torre fortificada desde 1139, perteneció desde 1736 al Hospital de la Santa Creu de Vic y alojó entre el siglo XIX y el XX distintos servicios del ejército, entre ellos un cuerpo de ingenieros.
Historia: de un veguer del siglo XI a la matanza de la Guerra de Sucesión
El origen del municipio está en el castillo de Voltregà, hoy en ruinas sobre un cerro de 854 metros, que desde el año 902 fue sede de un poder feudal que pasó por manos de un veguer llamado Sal·la, por la familia del senescal Amat Elderic d'Orís y, ya en el siglo XIII, por los Castelló-Cabrera, entre ellos la célebre Sibil·la de Saga. El castillo y su jurisdicción se vendieron en 1379 al obispo y la iglesia de Vic, que los conservaron hasta 1812. Junto a sus ruinas se levanta la ermita de Sant Martí Xic, erigida hacia 1097: la tradición popular la tiene por la iglesia románica más pequeña conocida, aunque los historiadores dudan de que eso sea cierto.
El episodio más violento de la historia local llegó en 1714, durante la Guerra de Sucesión española: un combate entre tropas catalanas y borbónicas junto al santuario de la Gleva acabó con la masacre de varios prisioneros de guerra, un suceso que la memoria local conoce como los Fets de la Gleva. El municipio actual no se constituyó hasta 1801, cuando se fusionaron varias quadras y parroquias —entre ellas Vinyoles, independiente desde 1797, y Conanglell, incorporado en 1840— que hasta entonces habían dependido de Sant Hipòlit de Voltregà.
Patrimonio: el santuario de la Gleva y las iglesias románicas
El edificio religioso más visitado es el santuario de la Mare de Déu de la Gleva, cuyas primeras noticias datan de 1280 y que, según la tradición, nació de un hallazgo milagroso de un buey y una pastora del vecino mas de la Codina. Reconstruido varias veces desde el siglo XIV, hoy centra un pequeño núcleo de tres barrios. A su patrimonio románico se suman la iglesia de Sant Esteve de Vinyoles d'Orís, documentada desde el año 957 y consagrada hacia 1106, y la de Sant Miquel d'Ordeig, del siglo XII, con una portada añadida en 1636. El Museu del Coure de la Fundació La Farga completa la oferta patrimonial recordando el oficio que dio de comer al municipio durante generaciones. Entre las grandes masías, destaca Ordeig, convertida en torre residencial por el arquitecto Josep Maria Pericas, y Les Quintanes, que pasó a manos de una entidad bancaria y hoy funciona como centro de experimentación rural y sede de una escuela familiar agraria.
Economía: el cobre de la Farga Lacambra
La industria llegó al municipio de la mano del río: a finales del siglo XIX nació la colonia de La Farga Lacambra, resultado de fusionar una antigua fábrica de hilados con una farga de cobre. Llegó a dar trabajo a más de trescientos obreros fabricando calderas para máquinas de vapor y otros objetos de cobre, y sus propietarios, la familia Lacambra, fueron nombrados condes por Alfonso XIII en 1927. Otras fábricas textiles del Ter, como el Marquet i Gallifa o La Riva, empleaban antes de la crisis industrial a un millar de obreros más. Hoy el municipio conserva un sector agrícola activo —con 36 explotaciones y más de 1.000 hectáreas cultivadas— y una cabaña porcina de casi 80.000 cerdos, la tercera más numerosa de la provincia de Barcelona, junto a empresas más recientes como Creacions Alba, de mobiliario metálico, y Agric SA, de maquinaria agrícola.
Cuándo Ir a Les Masies de Voltregà
El santuario de la Gleva ha sido durante siglos destino de peregrinación para los vecinos de la comarca de Osona, que suben al pujol de 476 metros donde se levanta la imagen mariana desde que, según la leyenda local, un buey y una pastora del vecino mas de la Codina la encontraron escondida. No hace falta esperar a una fecha señalada para visitarlo: el entorno del santuario y el núcleo que lo rodea se pueden recorrer a pie en cualquier época del año, y la cercanía con Torelló y Manlleu permite combinar la visita con otros pueblos de la ribera del Ter.
Planifica tu Visita a Les Masies de Voltregà
Les Masies de Voltregà se recorre mejor en coche, siguiendo la antigua carretera de Barcelona a Puigcerdà que enlaza sus núcleos dispersos: conviene combinar la visita al santuario de la Gleva con una parada en las ruinas del castillo de Voltregà y la ermita de Sant Martí Xic, a los pies del cerro, y cerrar la ruta en Vinyoles d'Orís para ver la iglesia vieja de Sant Esteve y, si el Museu del Coure está abierto, repasar la historia industrial del cobre que dio nombre a media comarca de Osona.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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