Villar del Arzobispo, Valencia

Villar del Arzobispo. Pueblos de Valencia

Villar del Arzobispo, en la comarca valenciana de La Serranía, debe su nombre a un huésped de lujo: durante siglos fue la residencia de verano de los arzobispos de Valencia, que encontraron en este pueblo, a 520 metros de altitud, el clima "más sano de España", según lo describía ya un atlas del siglo XVIII. Hoy tiene 3.862 habitantes en 40,7 km², a 52 km de la capital, y a sus vecinos se les llama vilarencos. El viñedo, el vino de la Bodega Cooperativa y un patrimonio que mezcla iglesia, palacio y leyenda de santo siguen siendo las señas de identidad de un pueblo donde el español convive con un buen puñado de valencianismos en el habla cotidiana.

📝 Contenido:
  1. Geografía
  2. Historia
  3. Patrimonio
  4. Economía
  5. Fiestas
  6. Cuándo ir
  7. Planifica tu visita
  8. Otros Pueblos de Valencia

Geografía

El municipio se asienta en la cuenca izquierda del río Turia, sobre una planicie poblada de viñas que va elevándose hacia la falda de la montaña. Por el extremo norte penetran ramificaciones de la sierra de Andilla, ya dentro del Sistema Ibérico, con los cerros de Castellar, San Roque, Cruz, Gordo y Cabras coronados por materiales calizos. El principal curso de agua es la rambla del Villar —también llamada de Higueruelas o de la Aceña—, que llega desde el término de Andilla y se une a la rambla Castellana en Casinos antes de desaguar en el Turia. Villar del Arzobispo limita con Andilla, Llíria, Casinos, Chulilla, Losa del Obispo, Domeño e Higueruelas, todos ellos en la provincia de Valencia, y se accede desde la capital por la CV-35, la autovía de Ademuz, con salida propia a la altura del pueblo. El clima es mediterráneo seco.

Historia

Los restos más antiguos del término pertenecen a la Edad del Bronce y se encuentran en poblados de la cultura del Bronce Valenciano, como el Puntal de Cambra o el Singlo del Arco, mientras que varios asentamientos íberos del siglo IV antes de Cristo o posteriores se localizan en el Castellar, la Loma Imperial o el Castillarejo, entre otros puntos. De época ibérica es también el poblado de la Seña, una aldea agrícola con dos niveles de ocupación superpuestos que estuvo habitada hasta comienzos del siglo II antes de Cristo, cuando fue incendiada y abandonada en el contexto de la conquista romana, y que formaba parte del territorio de la cercana ciudad de Edeta, la actual Llíria.

El origen directo de la población actual está en una pequeña alquería de época musulmana situada junto a la torre de Benaduf, de donde procede el nombre de Villar de Benaduf que el pueblo mantuvo durante siglos. Conquistada en 1236, pasó en 1300 a manos del arzobispado de Valencia, que en 1324 la repobló con cristianos a fuero de Valencia. En 1381 el obispo de Valencia ordenó construir junto a la iglesia una residencia de verano para sí y sus sucesores, al considerarse este el lugar de todo el territorio de la mitra con mejor clima; llegó a proponerse como destino de recuperación para el propio emperador Carlos I por ser, según se escribió entonces, "el lugar más sano de España". El 7 de mayo de 1795, el rey Carlos IV concedió a la villa el título de villa real y sustituyó el apellido "de Benaduf" por el actual "del Arzobispo", en reconocimiento a esa larga vinculación con la sede valenciana.

Patrimonio

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Paz, del siglo XVI, combina el estilo renacentista con elementos góticos de su construcción primitiva; su fachada luce los medallones de distintos arzobispos de Valencia, una puerta claveteada y una talla en piedra arenisca de la Virgen de la Paz, mientras que su torre cuadrada conserva cuatro gárgolas góticas y una espadaña de reloj añadida en 1906. Justo al lado se levanta el Palacio Arzobispal, construido entre los siglos XIV y XVII en estilo gótico-renacentista y residencia de verano de los arzobispos hasta la desamortización de Mendizábal; de él se conserva hoy la parte noble, con una escalinata en cuya pared se incrustaron lápidas de un cementerio romano hallado en la plaza de la iglesia, y una puerta de acceso con el escudo de los Austria tallado en piedra negra de Alcublas.

La ermita de San Vicente recuerda, según la leyenda local, el momento en que el santo valenciano, de paso por el pueblo, hizo brotar una fuente a petición de los vecinos, que preferían una fuente a un río; junto a ese manantial se levantó entre los siglos XV y XVII la ermita, de estilo gótico tardío con añadidos posteriores. El término conserva además un notable número de yacimientos arqueológicos —con restos romanos e íberos en El Castillarejo, El Collado o la Hoya— estudiados en su día por el maestro e historiador Vicente Llatas Burgos, y algunas casas antiguas del casco urbano todavía muestran las rejas y azulejerías ornamentales típicas del siglo XVIII.

Economía

La economía de Villar del Arzobispo es esencialmente agrícola, con el viñedo como cultivo predominante junto a cereales y olivos, y extensiones menores de frutales, almendros, algarrobos, higueras y legumbres. El vino clarete y blanco elaborado por la Bodega Cooperativa, con denominación de origen Valencia y premios en certámenes internacionales, es la principal fuente de ingresos de los agricultores del municipio y goza de buen prestigio en el mercado valenciano. La ganadería, de gran peso en épocas pasadas, se mantiene hoy con cabezas de ganado lanar y porcino y granjas avícolas, mientras que la industria, bastante escasa, se limita a la transformación de productos agrícolas —vino, aceite, harina— y a la explotación de minas de caolín, creta y arcilla presentes en el término.

Fiestas

Las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Paz se celebran el 24 de enero, precedidas la víspera por la tradicional Cordá, uno de los actos pirotécnicos más esperados del calendario local. El Carnaval llega en febrero con varios días de celebración, y la Semana Santa reúne procesiones que recorren el casco antiguo del pueblo con gran participación vecinal. El primer lunes después de Pascua se celebra San Vicente Ferrer, jornada en la que es costumbre salir al campo a comer la mona —el dulce valenciano con formas de animales, huevos duros y anises— y pasar la tarde con juegos tradicionales al aire libre. El 16 de agosto cierra el ciclo festivo mayor la fiesta de San Roque.

Cuándo ir

El 24 de enero, día de la Virgen de la Paz, con la Cordá la víspera, es la cita más genuina del calendario villarenco y la mejor ventana para ver el pueblo en su ambiente devocional más arraigado. Para quien prefiera un plan de naturaleza, el entorno de la sierra de Andilla y la ruta circular "La Huella del Hombre" —algo más de 20 km entre caminos agrícolas, el yacimiento íbero de la Seña y un refugio antiaéreo— se recorren mejor en primavera u otoño, ya que el trazado apenas ofrece sombra y no cuenta con puntos de recarga de agua, lo que hace poco recomendable afrontarlo en pleno verano. El primer lunes después de Pascua, con la tradición de comer la mona en el campo, es otra buena fecha para combinar fiesta y entorno natural.

Planifica tu visita

Desde Valencia, Villar del Arzobispo se alcanza por la CV-35, autovía de Ademuz, con salida directa al pueblo. La llamada Ruta Monumental permite recorrer a pie los principales edificios históricos en un solo paseo: la iglesia arciprestal, el palacio prelacial, el antiguo hospital-asilo de Nuestra Señora de la Paz, la casa-museo de los Cinteros, las escuelas municipales y la ermita de San Vicente. Quien disponga de más tiempo puede completar la visita con la ruta "La Huella del Hombre" hasta el poblado ibérico de la Seña, y cerrar el día probando la gastronomía local —la olla churra o el arroz con berzas— acompañada de los vinos de denominación de origen Valencia que elaboran las bodegas del municipio.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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