- Tarazona: la "pequeña Toledo aragonesa" de 10.873 vecinos en Zaragoza
- Lo que Cuentan los Censos de Tarazona
- Una ciudad entre tres reinos
- El Cipotegato: un arlequín al que persiguen a tomatazos
- Fábricas, chimeneas y el tren de Tudela
- Toponimia, leyenda y conventos
- Cuándo Ir a Tarazona
- Planifica tu Visita a Tarazona
- Otros Pueblos de Zaragoza
Tarazona: la "pequeña Toledo aragonesa" de 10.873 vecinos en Zaragoza
Tarazona es la capital de la comarca de Tarazona y el Moncayo, y sede de una diócesis que se documenta desde el año 449. El INE de 2025 le asigna 10.873 habitantes. Bécquer la llamó la pequeña Toledo aragonesa, y todavía hoy su casco antiguo conserva ese aire de ciudad medieval de calles estrechas, empedradas y sin demasiado orden.
Lo que Cuentan los Censos de Tarazona
La serie oficial arranca en 2001 con 10.564 habitantes. Desde entonces, la cifra sube hasta su mayor dato, 11.211 en 2009, y después baja. El mínimo de la serie llega en 2021 con 10.494. En 2025 la cifra es de 10.873, un 3 % por debajo del mayor dato. Es decir, Tarazona ha estado casi quieta en las dos últimas décadas, con una oscilación de algo más de setecientos vecinos entre su mejor y su peor año.
Ese dato, sin embargo, no es el máximo del pueblo. La Wikipedia recoge cifras anteriores que lo cambian por completo: 11.237 habitantes en 1940, 12.054 en 1950, 12.020 en 1960 y 10.864 en 2014. Es decir, la población de los años cuarenta y cincuenta fue más alta que la de hoy, y lo que la serie llama "mayor dato" no es el pico de la historia de la ciudad. Conviene no escribir "máximo histórico" con la cifra de 2009.
La fuente también recoge una caída de largo recorrido: a finales del siglo XV el municipio tenía unos 3.700 habitantes, y a comienzos del XX rondaba los 8.790. Y en el siglo XVIII era el segundo municipio más poblado de Aragón, mientras que hoy ocupa el undécimo puesto de la comunidad.
Una ciudad entre tres reinos
El territorio ocupa un espacio que históricamente fue frontera entre Castilla, Navarra y Aragón. Esa posición estratégica hizo de Tarazona un enclave de relaciones comerciales, diplomáticas y religiosas durante siglos. La diócesis reunía territorios de tres reinos distintos. Con la unificación de las coronas de Castilla y Aragón, ese valor estratégico se fue devaluando, pero la ciudad fue testigo de bodas reales, pactos, guerras y celebraciones de Cortes.
Los restos más antiguos datan de finales del siglo I antes de Cristo, y en época romana se llamó Turiaso. El Moncayo domina el paisaje: el pico Moncayo alcanza los 2.314 metros en el límite con Soria, mientras que el pueblo se alza a 480 metros, junto al río Queiles. El casco antiguo se declaró conjunto histórico-artístico en 1965, y en él se ven palacetes, arcos de paso y casas populares de ladrillo, teja árabe y adobe, con machones y verdugadas típicos de la zona. Como en otras localidades aragonesas, hay notables muestras de arte mudéjar.
El Cipotegato: un arlequín al que persiguen a tomatazos
La tradición más conocida de la ciudad es el Cipotegato, que sale cada año el 27 de agosto. Es un personaje encapuchado y disfrazado de arlequín con los colores amarillo, rojo y verde. Irrumpe en la plaza de España a las doce del mediodía, por un pasillo que le abren amigos y antiguos cipotegatos. Mientras atraviesa la plaza, la muchedumbre le arroja tomates. Si logra llegar al final, se sube a la escultura que se le dedicó en la misma plaza.
La fiesta está documentada en el archivo de la catedral desde 1706, y entonces tenía un perfil religioso, con un personaje que perseguía a los niños en el Corpus. Con el tiempo pasó a la órbita civil y se integró en el dance. Fue declarada de interés turístico regional en 1998 y nacional en 2009. Marca el arranque de seis días de festejos, con la procesión de la reliquia de San Atilano, la ofrenda de flores a la Virgen del Río el día 28, una feria taurina, castillos de fuegos y charangas. La comparsa de gigantes, del siglo XVII, es una de las más antiguas de España.
Fábricas, chimeneas y el tren de Tudela
Tarazona tuvo una larga tradición industrial. Sus paños, teñidos y batanados, llegaron a ser apreciados por los reyes, y en el siglo XX la industria textil y tres fábricas de cerillas impulsaron el desarrollo tras la Guerra Civil. Desde los años setenta, la ciudad sufrió dos problemas: la falta de conexión con las grandes autovías y el retraso del polígono industrial, que se demoró más de una década por la política de polos de desarrollo.
Del patrimonio fabril quedan ruinas y restos. La papelera Celulosa del Queiles y la harinera Viuda de Marqueta, de 1919 y con una fachada modernista, siguen en pie en estado de ruina. Se conserva intacto el silo de grano y la fosforera del Carmen, llamada la catedral de los fósforos. El tren llegó en 1886 con la línea de vía estrecha Tudela-Tarazona, y en 1952 se cambió el ancho de vía. La antigua línea es hoy la vía verde del Tarazonica, y la nave de reposición de máquinas conserva los fosos de reparación.
Toponimia, leyenda y conventos
El nombre Turiaso admite varias lecturas. Humboldt lo relacionó con la palabra vasca iturria, fuente, y de ahí viene la traducción tradicional de "abundancia de fuentes". La explicación que la fuente considera más probable parte de "buen manantial" y se relaciona con el nacedero del Ojo de San Juan. Otro filólogo, Robert Pocklington, la lee como "poblado de Turi" a partir de las monedas ibéricas. Ninguna explicación está cerrada.
La leyenda de fundación es más pintoresca. Según el escudo, Tubalcaín la edificó y Hércules la reedificó. Y la pieza arqueológica más valiosa de la ciudad no está en ella: un busto del emperador Augusto tallado en sardónice indio, de unos 15 centímetros, se expone en el Museo de Zaragoza.
Tarazona tuvo ocho conventos a lo largo de su historia, y solo ha desaparecido el de los capuchinos. Ninguno conserva hoy su uso original. La iglesia de San Francisco, según la tradición fundada por san Francisco en 1214, conserva el claustro, la biblioteca, hoy Escuela Oficial de Idiomas, y la iglesia. En 1495 fue consagrado en su capilla de La Piedad el cardenal Cisneros, ante los Reyes Católicos. Durante las obras de la catedral, esa iglesia funcionó como catedral sustitutoria, y el Viernes Santo se representa en ella el descendimiento.
Cuándo Ir a Tarazona
El calendario se concentra en dos momentos. El primero es agosto: el Festival de Cine de Comedia "Paco Martínez Soria", que se celebra a mediados de mes desde 2004 y reúne a actores y directores del género, y el Cipotegato, el 27. El segundo es la Semana Santa, declarada de interés turístico regional en 2005, con diez cofradías y el Santo Entierro del Viernes Santo como procesión general.
Planifica tu Visita a Tarazona
Tarazona está a unos 86 kilómetros de Zaragoza. La atraviesan las carreteras nacionales N-122, que une Soria con Zaragoza, y N-121, hacia Tudela. Desde la ciudad se llega también a Santa Cruz de Moncayo, Grisel, El Buste y Vierlas. Ya no tiene tren de viajeros, pero la vía verde del Tarazonica permite recorrer a pie o en bici el antiguo trazado.
Para comer, la gastronomía es aragonesa de huerta y de monte: borraja, cardo y achicoria de la vega del Queiles, ternasco, migas con uvas y rancho. Entre los productos propios están el aceite con denominación Sierra del Moncayo, la judía trapera y el higo negro de Tarazona. La web del Ayuntamiento que consta en el material es aragonesasi.com, aunque conviene confirmar horarios y actividades antes de ir.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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