Pedrola es un municipio de la provincia de Zaragoza, en la comarca de la Ribera Alta del Ebro, con 3.842 habitantes (INE 2025) sobre 113,7 km² y a 296 metros de altitud. Situado a 34 kilómetros de la capital aragonesa, cerca de la confluencia del Ebro con el Jalón, es un pueblo con un patrimonio fuera de lo común para su tamaño: el palacio ducal de Villahermosa, uno de los grandes edificios civiles mudéjares de Aragón, y una anécdota histórica que lo conecta directamente con Miguel de Cervantes y con el Quijote.
Geografía
El término de Pedrola, el más extenso de los que forman la Ribera Alta del Ebro, se asienta en el centro de la Depresión del Ebro, un paisaje de topografía suave y clima continental típico del valle. El río Ebro no pasa por el municipio, pero sí lo hace el Canal Imperial de Aragón, la gran infraestructura de riego que vertebra la comarca. La altitud oscila entre los 419 metros del cerro de El Águila, al suroeste, y los 220 metros del límite con Luceni, junto a la ribera del Ebro, mientras que el casco urbano se eleva a 235 metros. El municipio linda con Luceni, Alcalá de Ebro, Cabañas de Ebro, Figueruelas, Grisén, Bárboles, Pleitas, Plasencia de Jalón, Rueda de Jalón, Pozuelo de Aragón y Magallón, y está atravesado por la autopista AP-68 y la autovía A-68, que lo conectan con Zaragoza en poco más de media hora.
Historia
La historia de Pedrola está indisolublemente unida a la del ducado de Villahermosa, que convirtió el pueblo en una de sus residencias principales. En el siglo XVI, Alfonso Felipe de Gurrea y Aragón inició una ampliación del palacio y de la iglesia parroquial que completó su hijo Martín de Gurrea y Aragón, cuarto duque de Villahermosa. Fue entonces cuando Luisa de Borja y Aragón, primera esposa de Martín, mandó construir un pasadizo que unía directamente el palacio con la iglesia, para poder asistir a misa sin salir a la calle; aquel pasadizo sigue uniendo hoy los dos edificios, declarados conjunto histórico-artístico en enero de 1976. Una segunda ampliación de la parroquia, en el último tercio del siglo XVIII, fue obra del arquitecto Juan de Villanueva, encargada por el XI duque, Juan Pablo de Aragón-Azlor, y su esposa María Manuela Pignatelli y Gonzaga.
El episodio más singular de la historia de Pedrola se remonta a finales de 1568, cuando un joven Miguel de Cervantes, de 21 años, pasó por la villa alojado en el palacio ducal como parte del séquito del nuncio papal Giulio Acquaviva. Cervantes había conocido al nuncio pocos meses antes, en las exequias de la reina Isabel de Valois, y se unió a su comitiva de regreso a Roma aprovechando el pasaporte real que esta tenía para abandonar España, poco después de un duelo a espada que había mantenido en Madrid en defensa del honor de su hermana. Durante su paso por Pedrola, Cervantes conoció a la duquesa María Pérez de Pomar, segunda esposa de Martín de Aragón, y aquella estancia dejaría huella años más tarde en la segunda parte de "Don Quijote de la Mancha", donde el recuerdo del palacio y de la villa reaparece bajo nombres como la Ínsula Barataria, situada en la cercana Alcalá de Ebro, o la mención a "Bonavía, a tiro de piedra del Palacio ducal".
Patrimonio
El palacio ducal de Villahermosa es un edificio de estilo mudéjar aragonés de principios del siglo XVI, construido en ladrillo, con un amplio balconaje en la planta noble y una puerta principal de gran empaque. Pertenece todavía al ducado de Villahermosa y conserva en su interior una biblioteca, una sala de baile y una extraordinaria colección de pintura que incluye obras de Roland de Mois —pintor de cámara del duque desde 1559—, José Antolínez, Giambattista Tiepolo, Francisco Bayeu, Sorolla y un retrato de Ramón Pignatelli pintado por Francisco de Goya que cuelga en la propia biblioteca del palacio. A ello se suman muebles de época, porcelanas de Sèvres, tapices de Gobelinos y artesonados renacentistas.
La parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles, unida al palacio por el pasadizo de Luisa de Borja, es el resultado de dos ampliaciones sucesivas sobre un templo del siglo XIV: la del siglo XVI, que dejó a los pies del edificio la torre de planta cuadrada sobre un arco de medio punto —cuyo chapitel original fue sustituido a finales del XIX por un cuerpo de forja octogonal tras ser dañado por un rayo—, y la del siglo XVIII, obra de Juan de Villanueva, que añadió un crucero y una cabecera recta formando una cruz latina. En las capillas de esta segunda ampliación se conservan pinturas de Francisco Bayeu, en la del Sagrado Corazón, y de su discípulo José Beratón, en la de San José.
Economía
La economía de Pedrola ha pasado en las últimas décadas de una base casi exclusivamente agrícola a un perfil marcadamente industrial, impulsado sobre todo por la implantación de la factoría de Opel España en la vecina Figueruelas, que da empleo a buena parte de la población activa del municipio y de toda la Ribera Alta del Ebro. Pese a ese giro industrial, la agricultura de regadío ligada al Canal Imperial de Aragón se ha mantenido como actividad complementaria, en un término municipal que, por su gran extensión, sigue dedicando una parte importante de su superficie al cultivo.
Fiestas
La vida festiva de Pedrola gira en buena medida alrededor de la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles, el templo que comparte muros y pasadizo con el palacio ducal desde el siglo XVI y que ha sido durante siglos el centro espiritual de la villa. Como en el resto de la Ribera Alta del Ebro, el calendario religioso local se articula en torno a la Semana Santa, con sus procesiones, y a las celebraciones patronales de verano, que llenan las calles del pueblo de actos populares, mientras que el patrimonio cervantino y ducal del municipio da pie a visitas guiadas y actividades culturales organizadas en torno al palacio a lo largo del año.
Cuándo Ir
La primavera es una buena época para visitar Pedrola, con el campo de regadío en pleno verdor gracias al Canal Imperial de Aragón y temperaturas agradables para recorrer el casco urbano a pie. El verano, con las fiestas patronales, ofrece el ambiente más animado, aunque el calor de la Depresión del Ebro puede ser intenso en pleno agosto. Para quienes busquen una visita tranquila al palacio ducal y a la parroquia sin el bullicio festivo, el otoño es una alternativa cómoda, con el paisaje de la ribera tiñéndose de los colores propios de la estación.
Planifica tu Visita
Pedrola está a poco más de media hora de Zaragoza por la AP-68 o la A-68, lo que permite una visita de un día que combine el palacio ducal de Villahermosa, la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles y un paseo por el casco histórico. Conviene reservar con antelación la visita al interior del palacio, ya que al tratarse de una residencia privada del ducado de Villahermosa el acceso a sus salones y a la colección de pintura suele estar sujeto a horarios concertados. Los aficionados a la figura de Cervantes pueden aprovechar la cercanía de Alcalá de Ebro, a solo unos minutos, para completar la ruta por los lugares que inspiraron la Ínsula Barataria en la segunda parte del Quijote.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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