La Muela: la meseta aragonesa que multiplicó su población por cuatro
La Muela es un municipio de la provincia de Zaragoza, en la comarca de Valdejalón, situado a 23 kilómetros de la capital aragonesa. Según el INE, en 2025 alcanzó los 6.737 habitantes, la cifra más alta de toda su serie histórica. El dato resulta especialmente llamativo si se compara con el año 2001, cuando el municipio apenas sumaba 1.580 vecinos: en apenas veinticuatro años, La Muela ha multiplicado su población por más de cuatro, con saltos especialmente intensos entre 2001 y 2005, cuando llegó a crecer un 51 % en un solo año. Ese crecimiento no respondió a ninguna corrección estadística, sino a un auténtico boom urbanístico y energético que arrancó en la década de 1990, apoyado en los numerosos parques eólicos instalados sobre la meseta que da nombre al municipio y en un desarrollo urbanístico que, con los años, dejaría también una de las páginas más polémicas de su historia reciente.
Geografía
El término municipal, de 143,5 kilómetros cuadrados, está integrado en la comarca de Valdejalón y se encuentra atravesado por la Autovía del Nordeste y por la carretera N-330. Su relieve está dominado por la Meseta de La Muela, una altiplanicie aislada dentro del valle del Ebro cuya máxima altitud es de 628 metros, en el llamado pico El Castellano. Rodeando la meseta por el norte, el este y el oeste se extiende el valle del Ebro, con alturas entre los 350 y los 500 metros, mientras que por el sur se sitúa el valle del río Huerva. El núcleo urbano se alza a 598 metros sobre el nivel del mar, sobre esa plataforma elevada que ha dado nombre al municipio y que, gracias a su exposición al viento, resultó decisiva para el desarrollo energético posterior de la zona.
Historia
El origen fundacional de La Muela se remonta al 5 de febrero de 1259, cuando el rey de Aragón Jaime I el Conquistador concedió la carta de población al lugar. Durante siglos fue un barrio dependiente de Zaragoza, hasta que en el siglo XIX se constituyó como municipio independiente; a mediados de ese siglo, el lugar apenas contaba 411 habitantes, según recoge el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Pascual Madoz. El verdadero punto de inflexión llegó a partir de 1990, cuando comenzó un intenso desarrollo económico y social impulsado por dos factores: la instalación de numerosos parques de aerogeneradores en el término municipal y el desarrollo urbanístico, tanto residencial como industrial, favorecido por la cercanía de Zaragoza. Aquel crecimiento acelerado trajo consigo también una etapa de gestión municipal polémica que terminó el 18 de marzo de 2009, cuando la entonces alcaldesa fue detenida en el marco de la llamada Operación Molinos, acusada junto a otras diecinueve personas de delitos urbanísticos; en 2015 un juzgado la declaró culpable de un delito de prevaricación administrativa. Los años posteriores se dedicaron a sanear la deuda municipal, que llegó a rondar los 5.000 euros por habitante, hasta lograr saldarla por completo durante los mandatos siguientes, lo que ha permitido retomar inversiones en infraestructuras y servicios locales.
Patrimonio
Entre los elementos patrimoniales de La Muela destaca la iglesia parroquial de San Clemente, del siglo XVI, que alberga retablos de notable interés artístico, y la casa consistorial, con fachada renacentista restaurada, construida a finales del siglo XV por la familia de Torres. También se conservan restos de un primitivo poblado hispanorromano en el paraje conocido como La Atalaya. El desarrollo económico de las últimas décadas dejó además varias infraestructuras culturales y de ocio poco habituales en un municipio de este tamaño, entre ellas el Museo del Aceite, el Museo del Viento —un guiño directo a la vocación eólica del municipio— y el espacio Aviapark, además del Pinar de Cuesta Vieja y la zona recreativa de El Manantial.
Economía
La economía de La Muela está hoy marcada por su doble vocación energética y urbanística. Los numerosos parques eólicos instalados sobre la meseta municipal, aprovechando su exposición al viento, constituyen uno de los pilares económicos más visibles del municipio desde la década de 1990. A ello se suma el desarrollo residencial e industrial derivado de la cercanía a Zaragoza, a solo 23 kilómetros, que ha convertido a La Muela en un destino habitual para quienes trabajan en la capital aragonesa y buscan vivienda en su entorno metropolitano. Tras el periodo de fuerte endeudamiento vivido entre finales de los años 2000 y comienzos de la década de 2010, los sucesivos gobiernos municipales lograron sanear las cuentas por completo, lo que ha permitido retomar inversiones en asfaltado, parques y conservación del patrimonio local, incluida la restauración de elementos como el nevero histórico del municipio.
Deporte
El desarrollo acelerado del municipio también se dejó notar en el deporte local. El Club Deportivo La Muela fue, durante años, el equipo más conocido de la localidad, refundado en 2004 por un familiar de la propia alcaldesa Pinilla y desaparecido siete años después por impagos, un episodio menor pero significativo de aquella etapa de gasto municipal descontrolado que terminó con la Operación Molinos. Hoy, con las cuentas saneadas, el municipio ha podido retomar inversiones en instalaciones deportivas y de ocio para sus vecinos, en un proceso de normalización que ha ido de la mano de la recuperación económica general de La Muela tras la crisis institucional de 2009.
Fiestas
El calendario festivo de La Muela arranca el 24 de enero con la Hoguera de San Babil. El primer domingo de mayo se celebra la romería de la Virgen de la Sagrada, con desplazamiento hasta Monzalbarba, mientras que el 13 de junio el municipio honra a San Antonio. El cierre del año festivo llega el 23 de noviembre con la festividad de San Clemente, patrón de la localidad y titular de su iglesia parroquial. Durante los años de mayor endeudamiento municipal, los presupuestos dedicados a fiestas se vieron recortados de forma notable, una circunstancia que fue quedando atrás a medida que las cuentas municipales se saneaban en la década siguiente.
Cuándo ir
El primer domingo de mayo, con la romería de la Virgen de la Sagrada hacia Monzalbarba, es una de las citas más recomendables para conocer las tradiciones locales. La festividad de San Clemente, el 23 de noviembre, permite vivir la fiesta patronal en su versión más genuina. Para quienes se interesen por la vocación eólica del municipio, cualquier época del año permite visitar el Museo del Viento y observar los parques de aerogeneradores que coronan la meseta, aunque los días de cielo despejado ofrecen las mejores vistas sobre el valle del Ebro desde la plataforma elevada que da nombre a La Muela.
Planifica tu visita
La Muela se encuentra muy bien comunicada con Zaragoza gracias a la Autovía del Nordeste y a la carretera N-330, lo que permite visitarla en una excursión de pocas horas desde la capital aragonesa. La ruta recomendada incluye la iglesia de San Clemente y la casa consistorial renacentista, además de una parada en el Museo del Viento o en el Museo del Aceite para conocer de cerca la doble vocación energética y agrícola del municipio. El Pinar de Cuesta Vieja y la zona de El Manantial ofrecen espacios de ocio al aire libre adecuados para una jornada tranquila, y los restos del poblado hispanorromano de La Atalaya completan el recorrido patrimonial para quienes quieran profundizar en la historia más antigua del municipio.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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