Villalonga, Valencia

Villalonga. Pueblos de Valencia

Villalonga es un municipio de la provincia de Valencia situado en la comarca de la Safor, con 4.865 habitantes (INE 2025) repartidos en 43,3 km² de término municipal. A sus vecinos se les llama villallonguers, y su núcleo urbano se asienta a 92 metros de altitud, en las laderas que separan el valle del río Serpis de la sierra que da nombre a la comarca.

El pueblo vive del contraste entre un pasado musulmán que todavía se adivina en su trazado de calles y un presente marcado por la industria agroalimentaria: aquí tiene una de sus fábricas Vicky Foods, la empresa detrás de Dulcesol, y conviven con ella explotaciones cerámicas y una tradición agrícola centrada en el naranjo y el olivo.

📝 Contenido:
  1. Geografía
  2. Historia
  3. Patrimonio
  4. Economía
  5. Fiestas
  6. Cuándo ir
  7. Planifica tu visita
  8. Otros Pueblos de Valencia

Geografía

Villalonga ocupa el extremo sureste de la provincia de Valencia, en las laderas septentrionales de la sierra de la Safor, que aquí sirve de frontera natural con la provincia de Alicante. El término es un valle amplio por el que discurre el río Serpis camino del Mediterráneo, flanqueado por relieves que superan los mil metros en la Safor y que ofrecen al municipio un paisaje escalonado entre huerta de regadío y monte.

El clima combina rasgos mediterráneos y de montaña: los veranos son calurosos, con máximas que rondan los 35-40 grados, mientras que en invierno las mínimas pueden bajar de los cero grados en las noches más frías. El tramo final del verano y el comienzo del otoño son la época de mayor riesgo de gota fría, el fenómeno que en esta franja de la Comunidad Valenciana puede descargar lluvias torrenciales en pocas horas.

El municipio limita con Ador, Castellonet de la Conquesta, La Font d'en Carròs, Llocnou de Sant Jeroni, Oliva, Potríes y Terrateig, ya en la provincia de Valencia, y con L'Atzúbia, L'Orxa y La Vall de Gallinera, en la vecina provincia de Alicante.

Historia

Los primeros rastros de ocupación del término se remontan al Paleolítico Superior, con yacimientos al aire libre en la zona del Pla de la Llacuna, y hay evidencias de un uso funerario de algunas cuevas, como la de Les Coves del Pastor, durante el período eneolítico.

La etapa que marca al pueblo tal y como se conoce hoy arranca con la conquista cristiana: en agosto de 1240, dentro de la campaña de Jaime I por las tierras valencianas, el valle de Villalonga pasó a manos cristianas y el rey entregó el castillo y las tierras, hasta entonces habitadas por población morisca, a Diego López III de Haro, señor de Vizcaya. Pocos años después el señorío recayó en Arnaldo Llansol de Romaní, cuya familia mantuvo la baronía durante casi tres siglos y medio.

En 1603 la baronía fue comprada por Pedro Franqueza y Esteve, a quien Felipe III nombró conde de Villalonga poco después. El título no le trajo fortuna: en 1606 cayó en desgracia, fue procesado y encarcelado, y sus bienes acabaron bajo administración de la Real Audiencia de Valencia.

El episodio que más transformó la población fue la expulsión de los moriscos, en 1609, que dejó vacías las casas y tierras del valle. La repoblación se formalizó con una Carta Pobla firmada el 26 de enero de 1612, que fijó quiénes accederían a las nuevas tierras y bajo qué condiciones; de aquel reparto quedan todavía apellidos como Fuster, Martí, Sanchis o Tarrasó entre las familias del pueblo. El caserío musulmán original, organizado en los núcleos de Cais, la Font y l'Alcúdia, es la base sobre la que se extendió la Villalonga posterior a la repoblación.

Patrimonio

El monumento más característico del término es el castillo de Villalonga, conocido también como el Castell dels Moros, una fortificación de origen musulmán situada en la sierra de les Fontanelles, a algo más de un kilómetro del casco urbano. Conserva un recinto amurallado de dimensiones medianas apoyado en un cortado natural de unos 30 metros, restos de lo que fue su torre mayor, tramos de muralla con almenas y un aljibe construido con mortero y piedra.

En el núcleo urbano, la iglesia parroquial de los Santos Reyes se construyó a partir de 1719 y se inauguró en 1757; sigue siendo el edificio religioso de referencia del pueblo. A ella se suman la ermita de San Antonio Abad y Santa Bárbara y la capilla dedicada a la Virgen de la Fuente, patrona de Villalonga, además de varias fuentes tradicionales repartidas por el casco y el término —la Font de 4, la Font de 2, la Font de 16 y la Font de la Safor— que durante generaciones abastecieron de agua al pueblo y a su lavadero municipal.

Por el término pasaba también el antiguo ferrocarril Alcoy-Gandía, clausurado en 1969 tras medio siglo de servicio entre el interior industrial de Alcoy y el puerto de Gandía. Parte de su trazado, concretamente el tramo de unos 28 kilómetros entre Muro de Alcoy y Villalonga, está en proceso de transformarse en la Vía Verde del Serpis, una ruta para caminar y pedalear junto al río.

Economía

El campo de Villalonga se reparte entre el secano, con olivos y árboles frutales, y el regadío, dominado por los naranjos; la comercialización de la cosecha ha pasado tradicionalmente por la Cooperativa Riotinto, aunque su peso relativo en la economía local ha ido cediendo terreno frente a la industria.

Esa industria tiene nombre propio: Vicky Foods, la compañía detrás de la marca de bollería Dulcesol, mantiene una planta en el municipio que es uno de los principales empleadores de la zona, junto con varias industrias cerámicas también instaladas en el término. A menor escala sobreviven la ganadería ovina, caprina y vacuna y algunas granjas avícolas.

El comercio de proximidad se concentra alrededor del paseo del Presbítero Antonio Giner, con bares, una sucursal de Mercadona, oficinas bancarias, una óptica y otros negocios de barrio, y el pueblo mantiene mercado ambulante los martes y los viernes por la mañana. Las últimas décadas han traído además un crecimiento urbanístico notable, con nuevas zonas residenciales que en algunos casos han crecido por delante de la demanda real de vivienda.

Fiestas

El calendario festivo de Villalonga arranca el 17 de enero con San Antonio Abad y Santa Bárbara, jornada de bendición de animales y comida popular junto a la ermita. En verano, a mediados de agosto, se celebra el Encuentro de la Virgen con una fiesta de agua y espuma, y el 16 de agosto el barrio de Cais honra a su patrón, San Lorenzo, con procesión, cena de calle y verbena.

Las fiestas patronales, en honor a la Virgen de la Fuente, ocupan el tercer fin de semana de octubre y son la cita grande del pueblo: ofrenda floral, correfocs, mascletà, cabalgatas, procesiones y un castillo de fuegos artificiales que cierra cada jornada. El fin de semana previo se celebran los Moros y Cristianos, con desfiles de ambos bandos y charangas por las calles.

Semana Santa trae procesiones el Jueves y el Viernes Santo, y en la festividad del Corpus se monta una alfombra de flores y serrín de coloridos motivos religiosos que, desde hace casi 70 años, elabora el mismo vecino, Vicente Estevan, nombrado por ello hijo predilecto del pueblo.

Cuándo ir

La primavera y el otoño son las estaciones más cómodas para recorrer Villalonga y subir hasta el castillo, con temperaturas moderadas y menos riesgo de las tormentas de gota fría que pueden afectar a la comarca a finales del verano. Quien prefiera vivir el pueblo en su momento más animado debe apuntar el tercer fin de semana de octubre, con las fiestas patronales y los Moros y Cristianos, o la festividad del Corpus, por la alfombra floral de la plaza de la iglesia. El verano, con máximas que rondan los 35-40 grados, es la época de la fiesta del agua y la espuma a mediados de agosto, pensada precisamente para combatir el calor.

Planifica tu visita

Desde Valencia capital, el acceso más directo es por la N-332 hasta Gandía y, a la salida de la ciudad en dirección a Oliva, por la CV-680, que atraviesa Almoines, Beniarjó, Beniflá y Potríes antes de llegar a Villalonga. También existe una línea de autobús que conecta estas mismas localidades con Gandía.

La visita se puede completar con una subida al castillo, en la sierra de les Fontanelles, y con un paseo por el casco antiguo en busca de sus fuentes tradicionales. La cercanía con Gandía, a poco más de diez minutos en coche, permite combinar la escapada con sus playas y su oferta de servicios, y los aficionados al senderismo y la bicicleta pueden aprovechar el avance de la Vía Verde del Serpis para enlazar Villalonga con otros pueblos del interior de la Safor y la Marina.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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