Gilet, Valencia

Gilet. Pueblos de Valencia

Gilet es un municipio de 4.011 habitantes de la comarca del Campo de Murviedro, encajado en la sierra Calderona a 33 kilómetros de Valencia. Es un pueblo que ha vivido en los últimos veinticinco años una transformación radical: de apenas 1.550 habitantes en 2001 a superar los 4.000 en 2025, gracias sobre todo al crecimiento urbanístico de La Baronía, impulsado por la cercanía y las buenas comunicaciones con Valencia y Sagunto. Pero bajo ese desarrollo reciente se esconde un patrimonio mucho más antiguo, con un monasterio franciscano del siglo XIV y una torre de vigilancia contra piratas del siglo XVI.

📝 Contenido:
  1. Geografía
  2. Historia
  3. Patrimonio
  4. Economía
  5. Fiestas
  6. Cuándo ir
  7. Planifica tu visita
  8. Otros Pueblos de Valencia

Geografía

El término ocupa 11,3 km² en el sureste de la sierra Calderona, junto a la cuenca del río Palancia, con altitudes que van de los 466 metros al suroeste a los 70 junto al río, mientras que el núcleo urbano se asienta a 83 metros. El relieve es montañoso, con cumbres como el Xocainet (437 m), el Pico del Águila (441 m), La Redona (427 m) o el Monte de la Cruz (325 m), cubiertas de pino carrasco y matorral de garriga. El municipio limita con Albalat de Taronchers, Petrés y Sagunto, y lo atraviesan la autovía A-23 y la antigua nacional N-234, además de la línea de cercanías C-5 de Valencia. El clima es mediterráneo, con una temperatura media anual de 18,5 ºC y lluvias más frecuentes en otoño y primavera.

Historia

El poblamiento del término es muy antiguo: en la montaña de La Peña se han hallado restos de un poblado ibérico con materiales que van desde la Edad del Bronce hasta la Edad Media, y en una cueva de Santo Espíritu se conserva una pintura rupestre en rojo pálido que representa, probablemente, un ídolo oculado de los inicios de la Edad del Bronce, aunque las condiciones de la cueva no han permitido fecharla con precisión. En la Font de la Vidriera se encontró además un poblado ibérico ya romanizado, datado entre los siglos III y II antes de Cristo.

Como población propiamente dicha, las primeras noticias de Gilet son las de una alquería árabe. Tras la conquista de Jaime I las tierras pasaron por varias manos nobiliarias, hasta que Pedro el Ceremonioso las donó a Pedro Guillem en 1375, y en 1471 Juan II empeñó la jurisdicción de Gilet a Manuel Llançol. La población era mayoritariamente morisca, así que su expulsión a comienzos del siglo XVII provocó un fuerte descenso demográfico que obligó a repoblar el pueblo con gente llegada de Sagunto, Puzol, Castilla, Aragón, Cataluña, Francia y varias poblaciones valencianas, según detalla con precisión la propia carta de repoblación. Ya en el siglo XIX, para librarse de las rentas señoriales, el pueblo logró en 1806 su incorporación al Patrimonio Real a cambio de ceder terrenos de la dehesa de Santo Espíritu, lo que rebajó del 20 % al 5 % la parte de la cosecha que los agricultores debían entregar al marqués de Llançol; aun así, el conflicto por esas rentas se prolongó hasta al menos 1841. La Guerra Civil apenas tuvo escenario en el pueblo hasta 1939, pero en esos meses finales la iglesia sufrió daños importantes, con la pérdida de buena parte de su archivo parroquial y de varias imágenes de culto.

Patrimonio

El monumento más importante es el Monasterio de Sancti Spiritu, un convento franciscano fundado por María de Luna, esposa de Martín I el Humano, tras la pacificación de Sicilia, con terrenos donados por Jaumeta de Poblet y confirmación del papa Benedicto XIII en 1403. Tuvo una historia accidentada: permaneció abandonado hasta 1491, su iglesia actual se inauguró en 1692, sirvió como hospital de sangre durante la guerra de la Independencia, los frailes lo abandonaron de nuevo en 1835 y no volvió a ocuparse hasta 1878, convirtiéndose en 1889 en colegio de misiones para Tierra Santa y Marruecos bajo patronato real. Hoy sigue siendo colegio y acoge además un pequeño museo, aunque su función principal continúa siendo de estudio y oración; entre sus obras de arte destacan varias piezas del pintor valenciano José Segrelles.

En el propio núcleo urbano se alza la iglesia parroquial de San Antonio Abad, cuya parroquia dependió de Sagunto hasta 1533, año en que se empezó a construir el templo actual, de nave central y dos laterales con tres capillas cada una, fachada sobria decorada con bolas de piedra y un interior renacentista que las sucesivas reformas han ido desvirtuando, con altares laterales ya barrocos. En un cerro junto al pueblo, visible a gran distancia, se levanta la ermita de San Miguel, del siglo XVIII. Pero la pieza más singular es la Torre de Gilet, terminada en 1580 según reza una losa de su fachada: una torre de vigilancia de planta rectangular y unos 25 metros de altura, levantada para avisar de las incursiones de piratas y moriscos que desembarcaban para saquear las poblaciones costeras cercanas. Su estructura en tres cuerpos —base piramidal truncada, bloque principal de tres pisos y una antigua galería defensiva sostenida por 32 módulos— se restauró entre 1992 y 1993 y sigue en pie como una de las torres de defensa costera mejor conservadas de la zona.

Economía

La agricultura ha sido tradicionalmente la actividad principal de Gilet, con predominio histórico del secano —hoy reducido a algunos algarrobos y olivos— que ha ido dando paso al regadío, con el naranjo como cultivo dominante en la actualidad. Hasta los años noventa el pueblo fue además conocido por su producción artesanal de escobas, sobre todo de palma, un oficio que ha ido desapareciendo con el tiempo. El fuerte crecimiento demográfico de las últimas dos décadas, ligado al desarrollo urbanístico de La Baronía y a la cercanía con Valencia y Sagunto, ha convertido hoy a Gilet en un municipio cada vez más orientado a la vivienda residencial, sin perder del todo su base agrícola.

Fiestas

La vida asociativa de Gilet es intensa para su tamaño: cuenta con falla propia, cofradía dedicada a la Virgen de la Estrella, sociedad de cazadores, sociedad de colombaires, club de montaña Xocainet y hasta una peña valencianista, entre otras muchas asociaciones vecinales y deportivas. La parroquia de San Antonio Abad y la cofradía de la Virgen de la Estrella son el eje de las celebraciones religiosas del municipio, mientras que la romería anual al Monasterio de Sancti Spiritu mantiene viva la relación del pueblo con el convento que durante siglos ha marcado su paisaje y su memoria.

Cuándo ir

Las fallas, en marzo, llenan de actividad las calles de Gilet con la celebración propia de esta tradición valenciana. Para quien busque un plan más tranquilo centrado en el patrimonio, cualquier época del año permite visitar el Monasterio de Sancti Spiritu y subir a la Torre de Gilet, aunque la primavera y el otoño, con temperaturas más suaves, son los mejores momentos para combinar la visita con una ruta de senderismo por la sierra Calderona.

Planifica tu visita

Una visita completa a Gilet puede empezar en la Torre de Gilet, seguir por la iglesia de San Antonio Abad y la ermita de San Miguel en su cerro, y terminar en el Monasterio de Sancti Spiritu, a poca distancia del núcleo urbano por carretera local, donde las obras de José Segrelles merecen una parada detenida. Los aficionados a la naturaleza pueden subir al Xocainet o al Pico del Águila para disfrutar de las vistas sobre la cuenca del Palancia, y quienes busquen algo distinto pueden preguntar por el estado del Dragón de la Calderona, la escultura monumental del Proyecto Gaia que un incendio en 2014 dejó con sus actividades suspendidas.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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