- Villaluenga de la Sagra: el pueblo toledano que fue base alemana y capital del cemento
- Lo que Cuentan los Censos de Villaluenga de la Sagra
- Toponimia: de «Pegines de la Sagra» a Villaluenga
- Historia: de los Silva al Marquesado del Águila
- La Base Alemana de la Guerra Civil
- La Fábrica Asland y la Revolución Industrial de la Sagra
- Cómo se Mueve Villaluenga: Carreteras y Trenes sin Viajeros
- Fiestas y Planifica tu Visita a Villaluenga de la Sagra
- Otros Pueblos de Toledo
Villaluenga de la Sagra: el pueblo toledano que fue base alemana y capital del cemento
Villaluenga de la Sagra tiene en su haber dos episodios que pocos pueblos de Toledo pueden contar: durante la Guerra Civil sirvió de base de control alemana para seguir el avance de la contienda, y a comienzos del siglo XX se convirtió, gracias a una gigantesca fábrica de cemento, en uno de los motores de la revolución industrial de toda La Sagra. Hoy, con 4.308 habitantes repartidos por 27 kilómetros cuadrados a 520 metros de altitud, en plena comarca de La Sagra, sigue siendo un pueblo marcado por sus fábricas y por su red de carreteras y vías férreas.
Lo que Cuentan los Censos de Villaluenga de la Sagra
La serie del INE arranca en 2001 con 2.648 habitantes y crece casi sin pausa hasta los 4.308 de 2025, el dato más alto de toda la serie: 3.216 en 2006, 3.950 en 2010, 4.083 en 2012 y una ligera meseta entre 2013 y 2019 antes de retomar el crecimiento en la última media década. Es el perfil típico de un pueblo que vive del polígono industrial y de la cercanía a Toledo más que de la agricultura, y que ha convertido ese perfil industrial en población estable curso tras curso.
Toponimia: de «Pegines de la Sagra» a Villaluenga
El nombre del pueblo ha cambiado más de una vez. En una relación de 1576 se dice que en tiempos pasados se llamó «Pegines de la Sagra». Una relación posterior, de 1782, ofrece dos explicaciones distintas para el nombre actual: que se llamó «Villa Luenga» porque «extiéndese hacia Levante una larga distancia», y que el nombre quiso honrar al capitán Manfredo de Luengo, que murió al frente de los suyos combatiendo contra los enemigos de Paulo V.
Historia: de los Silva al Marquesado del Águila
Los parajes de Villaluenga fueron conocidos desde la prehistoria, con población instalada en el término desde los pastores celtas hasta la Reconquista. La villa aparece ya nombrada como Villaluenga en 1477, cuando contribuía al sostenimiento de la Santa Hermandad de Toledo. A comienzos del siglo XVI eran señores del lugar los Silva; en 1520 el obispo de Zamora tomó el pueblo y el castillo del Águila que allí se ubicaba, para que en 1522 volviera de nuevo a manos de los Silva. Aquel castillo dio nombre al marquesado del Águila, creado por Felipe IV en 1639 a favor de Juan Francisco Silva y Ribera, marqués de Montemayor.
La Base Alemana de la Guerra Civil
Uno de los capítulos más singulares de la historia reciente de Villaluenga llegó con la Guerra Civil: el pueblo se convirtió en base de control alemana para el centro del país, empleada para seguir el avance de la contienda y preparar lo que sería la Segunda Guerra Mundial, con la consiguiente implantación de una colonia alemana en la localidad. Es un episodio que rara vez aparece en las crónicas generales de la guerra en la provincia de Toledo, y que convierte a Villaluenga en una pieza poco conocida de la geografía del conflicto en el centro de España.
La Fábrica Asland y la Revolución Industrial de la Sagra
A comienzos del siglo XX, la Compañía Asland adquirió el monte del Águila —donde aún quedaban las ruinas del castillo medieval— para instalar allí su factoría de cemento, hoy todavía en producción. La fábrica se inauguró en 1928 con la presencia del propio rey Alfonso XIII, acompañado por el presidente del Gobierno, general Primo de Rivera, y el ministro de Fomento, conde de Guadalhorce; por parte de la Compañía asistieron el conde de Güell y el marqués de Comillas junto a todo el consejo de administración, y el edificio fue bendecido por el cardenal Pedro Segura y Sáenz, primado de España. Pocas inauguraciones industriales de un pueblo de la Sagra han reunido en un mismo acto a la Corona, al Gobierno y a la jerarquía eclesiástica, lo que da idea de la importancia que se le dio entonces a aquella fábrica.
Aquella fábrica marcó la llegada de la revolución industrial a los casi cuarenta pueblos de la comarca de La Sagra, con la creación masiva de industrias, minas y yacimientos que convirtieron la zona en uno de los principales centros europeos de elaboración de materiales de construcción —ladrillos, vidrios, polímeros, tejas—. La fábrica atrajo a grandes contingentes de población vasca, gallega, cántabra, asturiana y extremeña, además de ingenieros franceses y catalanes que se asentaron en el barrio conocido como «La Colonia», siguiendo los patrones urbanísticos y arquitectónicos de la Europa nórdica. Ese tejido industrial, que durante décadas combinó la construcción con la siderurgia toledana, ha ido dando paso poco a poco a la investigación y a tecnologías antes ajenas a la zona, como la sede española de Airbus —donde se fabrica el superavión de la compañía—, centros farmacéuticos y de motores, aunque la industria ladrillera, siderúrgica y cementera sigue predominando y componiendo un paisaje de torres típico de las zonas que vivieron la revolución industrial. Hoy el pueblo suma, además de la propia fábrica, el polígono industrial de La Jerecita, lindando con la vecina Cabañas, y otro en construcción junto a la A-42.
Cómo se Mueve Villaluenga: Carreteras y Trenes sin Viajeros
El pueblo tiene acceso directo a la autovía de Toledo (A-42) en los PK 49 y 48, con una salida adicional en el PK 50 desde la urbanización El Pinar, y un puesto de peaje en la autopista AP-41 Madrid-Toledo. Carreteras convencionales lo unen con Cobeja, Yuncler, Cabañas de la Sagra y Villaseca de la Sagra, además de caminos rurales hacia Magán para quien prefiera el senderismo o el cicloturismo. El transporte público, en cambio, es escaso: operan dos empresas de autobuses en dos paradas del pueblo, el instituto mantiene cinco rutas gratuitas para sus alumnos y la propia fábrica de cementos pone autobuses a disposición de sus trabajadores.
Villaluenga tiene además dos estaciones de tren que no están abiertas al tráfico de viajeros: Villaluenga-Yuncler, en la línea Madrid-Talavera y cabecera de la línea Villaluenga-Algodor, que sigue operativa solo para mercancías y cambios de línea; y Villaluenga-Asland, hoy abandonada, que financió en su día la propia fábrica de cementos para mover sus trenes de mercancías. Ambas estaciones están protegidas por su valor arquitectónico, y el ayuntamiento ha apoyado recientemente una iniciativa ciudadana —compartida con Illescas, Numancia de la Sagra y Yuncos— para reabrir al público la estación de Villaluenga-Yuncler e incorporarla a la línea C-5 de cercanías de Madrid.
Fiestas y Planifica tu Visita a Villaluenga de la Sagra
El calendario festivo del pueblo se concentra en la última semana de agosto, con ferias y fiestas locales, y en el 24 de septiembre, festividad de Nuestra Señora de las Mercedes. Para quien visite Villaluenga el resto del año, lo más representativo del municipio no es un monumento sino su propio paisaje industrial: el entorno del monte del Águila y la fábrica Asland, el barrio de La Colonia con su urbanismo de inspiración nórdica, y las dos estaciones de tren abandonadas, testigos de un pueblo que debe buena parte de lo que es a una fábrica de cemento y a un castillo que ya solo existe en el nombre de un marquesado.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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