- Madridejos: azafrán, silos bajo tierra y una Virgen alcaldesa en Toledo
- Lo que Cuentan los Censos de Madridejos
- Silos, molino y conventos: el Madridejos de piedra, cal y tierra
- El azafrán de Madridejos: monda, partición y museo
- Cuándo Ir a Madridejos: fiestas con siglos de historia
- Planifica tu Visita a Madridejos
- Otros Pueblos de Toledo
Madridejos: azafrán, silos bajo tierra y una Virgen alcaldesa en Toledo
Madridejos tiene 10.088 habitantes según el INE de 2025 y ocupa 262 km² en el centro de La Mancha, al sureste de la provincia de Toledo. Está a 70 km de la capital provincial y a 117 km de Madrid, por la autovía del Sur. Es la duodécima localidad más poblada de la provincia y uno de esos pueblos manchegos en los que la historia se ve en las fachadas, en las ermitas y hasta bajo el suelo.
Lo que Cuentan los Censos de Madridejos
La serie va de 2001 a 2025, con 24 datos. Arranca en 10.544 habitantes, sube sin pausa hasta el mayor dato de la serie, 11.404 en 2009, y desde entonces baja cada año hasta 10.088. Son 1.316 vecinos menos que en 2009, un 12 % de caída. Wikipedia cita ese mismo máximo como el de su historia reciente, y los datos encajan.
El pueblo ya era grande mucho antes. En 1900 tenía 7.158 habitantes y entre 1900 y 1930 creció un 17 %, sobre todo en la década de 1920. Durante la Guerra Civil y la crisis de los años treinta bajó, y entre 1940 y 1950 subió más de 1.400 vecinos. Desde 1950 hasta 1975 la población osciló, con una pérdida neta de apenas 76 personas en 25 años, y el texto atribuye esa estabilidad a la emigración hacia Madrid y otras capitales. A partir de 1975 el crecimiento volvió, unos 200 habitantes cada cinco años, hasta 10.189 en 1986.
El dato que mejor explica la tendencia reciente es el vegetativo. Según la enciclopedia, la natalidad es de 15 nacimientos por cada mil habitantes al año y la mortalidad de 9, así que el crecimiento natural es de 6 por mil, muy por debajo de lo que el texto considera normal. Con ese saldo, el pueblo depende de la llegada de vecinos para no perder población.
Silos, molino y conventos: el Madridejos de piedra, cal y tierra
Lo más singular del pueblo son los silos, viviendas subterráneas que fueron la casa de las familias más humildes. Se entra por una rampa descendente, o cañada empedrada, que da a un portalejo y a un corredor. A los lados se abren las habitaciones: dormitorios, cocina, comedor, cuadras, pajar y gallinero. No tienen tejado, vigas, columnas ni tabiques. Paredes, techos y suelos están encalados, y las habitaciones interiores se ventilan por unas ventanas verticales llamadas lumbreras. Bajo tierra, la temperatura es muy estable: fresca en verano y cálida en invierno.
El molino del Tío Genaro es el único que queda totalmente en pie en el municipio. Se data hacia cuatrocientos años de antigüedad y se usó para la molienda hasta mediados del siglo XX; conserva la maquinaria completa. Está dentro del casco y junto a él hay una galería porticada que recrea un patio manchego, con objetos etnológicos de la vida de la zona.
La iglesia del Divino Salvador empezó a levantarse en 1531, con traza atribuida a Alonso de Covarrubias. Tiene tres naves de 53 metros de largo por 22 de ancho, sostenidas por ocho pilares de granito, y mezcla el gótico decadente con el Renacimiento. Una tormenta derribó parte de la cruz y la veleta de su torre en 1915, y el capitel se rebajó tres metros. Su pila bautismal de granito lleva tres cruces de la Orden de Malta.
El convento de Santa Clara se fundó el 15 de noviembre de 1656 y tiene planta de cruz latina con cúpula. Durante la guerra las monjas se dispersaron y el edificio alojó a unos 400 evacuados. Tras la contienda se restauró, se abrió un colegio en 1940 y una remodelación entre 1984 y 1993 lo devolvió a su forma actual. La Casa Grande o de las Cadenas, del siglo XVIII, hospedó al rey Carlos IV y a su esposa en marzo de 1796, y hoy es la Casa de la Cultura. Y la plaza de toros de tapial, de finales del siglo XIX y considerada de interés cultural, se está remodelando para albergar un museo taurino.
El azafrán de Madridejos: monda, partición y museo
El azafrán fue durante siglos el gran cultivo del pueblo. El museo se instaló en el antiguo convento de San Francisco, fundado en 1612 y abierto como museo en septiembre de 2008 gracias al Ayuntamiento y a la asociación cultural El Carpío. Recorre todo el proceso, desde la preparación de la tierra hasta la venta, pasando por la monda, el tueste y el corte. Tiene salas dedicadas a los usos gastronómicos y medicinales.
La monda se hace en octubre, después de la recolección. Hay que realizarla cada día, porque la flor se marchita pronto. Se abre la rosa y se extraen los pistilos, que luego se deshidratan. Según la tradición, las mujeres que mondaban se reunían alrededor de una mesa en las casas, y al final de la jornada se repartía el azafrán: tres partes para el dueño del azafranal y una para la mondadora.
Otros oficios de antaño completan el paisaje. El jabón se hacía con aceites y cáustica, y todavía se usa para lavar la ropa a mano. Los colchones de lana se vareaban periódicamente para limpiarlos, y el jalbiego, o encalado, se preparaba apagando la cal en un bidón con agua.
Cuándo Ir a Madridejos: fiestas con siglos de historia
El año arranca con el 20 de enero, día de San Sebastián, patrón del pueblo. Es el santo protector contra las pestes. La víspera se celebra el tradicional toro de fuego, y esa noche se coloca en la plaza una cucaña cuyo palo enjabonado tiene naranjas en la punta, en recuerdo del árbol donde fue asaeteado el santo. Al día siguiente, la procesión sale de la parroquia hacia su ermita.
En Semana Santa salen más de 2.500 cofrades de cinco cofradías, con bandas de tambores y cornetas que participan en certámenes por toda España. El Viernes Santo, tras la procesión, la Virgen de la Soledad se traslada a la ermita de la Caridad.
El 1 de mayo es la romería a la Virgen de Valdehierro. Se celebra una misa al aire libre en la explanada de las sierras, a unos 15 kilómetros del pueblo, con ofrenda de frutos y rifa de los regalos a la Virgen. El domingo anterior, la imagen se lleva en andas más de 18 kilómetros hasta la ermita. Desde 1990 es patrona y alcaldesa perpetua de Madridejos.
Las ferias se celebran del 13 al 17 de septiembre, aunque la fiesta principal es casi siempre el día 13, por la exaltación de la Santa Cruz. Hoy empiezan con la tradicional petición: la Mayordomía del Cristo del Prado sale en galeras casa por casa, y los vecinos donan dinero o especies, desde animales y quesos hasta servicios. Todo se rifa en la plaza. El Cristo del Prado no es el patrón oficial, pero sí el santo más venerado del pueblo.
Planifica tu Visita a Madridejos
- Clima: la enciclopedia lo clasifica como semiárido de tipo BSk, con veranos largos y rigurosos y una atmósfera muy seca durante dos tercios del año. La mayor humedad llega de noviembre a febrero.
- Entorno: las sierras de Valdehierro, con romero, lavanda y un aula de la naturaleza con albergue, a unos 15 kilómetros.
- Visita urbana: silos, molino, Divino Salvador, Santa Clara, museo del azafrán y la Casa de la Cultura.
- Web oficial: madridejos.es.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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