Lillo, Toledo

Lillo. Pueblos de Toledo

Lillo es un municipio de la provincia de Toledo, en Castilla-La Mancha, con una población de 2.519 habitantes según los últimos datos del INE. Su extenso término municipal, de 151 kilómetros cuadrados, se sitúa en la comarca de la Mesa de Ocaña, a 73 kilómetros de la capital provincial, e incluye además del núcleo principal la pedanía de Carahorma.

📝 Contenido:
  1. Un paisaje de lagunas y llanura
  2. De la Orden de Malta al Fuensalida
  3. Patrimonio monumental
  4. Fiestas
  5. Flora, fauna y economía
  6. Evolución demográfica
  7. Otros Pueblos de Toledo

Un paisaje de lagunas y llanura

El relieve de Lillo es prácticamente llano, con la excepción del cerro de San Antón, que alcanza los 818 metros, mientras que el casco urbano se asienta a 684 metros sobre el nivel del mar, en la plaza de España, donde conviven la casa consistorial y la iglesia parroquial de San Martín Obispo. El municipio limita con La Guardia al norte, Corral de Almaguer al este, Villacañas al sur, y Tembleque y El Romeral al oeste, todos ellos también en la provincia de Toledo.

Una de las señas de identidad del término es su sistema de lagunas endorreicas y salinas, declaradas Reserva Natural. La laguna de Longar, al sur del núcleo urbano, es la mayor de todas, y junto a ella se encuentra un albardinal considerado uno de los mejor conservados de la provincia, con especies vegetales protegidas como la juncia morisca. Estas lagunas forman parte además del Lugar de Importancia Comunitaria Humedales de La Mancha y de la Zona de Especial Protección para las Aves del mismo nombre, un espacio clave para especies acuáticas como la grulla común, la avoceta o el chorlitejo patinegro. Parte del término se incluye también en la ZEPA del área esteparia de La Mancha Norte, donde destaca la presencia de colonias de avutarda, una de las aves más amenazadas de Europa.

El clima mediterráneo continental de la zona se caracteriza por veranos calurosos, con temperaturas medias de julio por encima de los 26 grados, e inviernos fríos, con medias de enero inferiores a los 6 grados y heladas frecuentes incluso en primavera y otoño. Las precipitaciones, escasas y muy irregulares, oscilan entre los 400 y los 600 litros por metro cuadrado al año.

De la Orden de Malta al Fuensalida

El origen del nombre de Lillo podría derivarse del término latino "liliv", lirio, aunque no existe certeza documental sobre el origen exacto del topónimo. Los primeros restos arqueológicos localizados en el término son de época romana. Durante la Edad Media, el territorio perteneció primero a la Corona de Castilla, pasó después a la Orden de Malta y más tarde al arzobispado de Toledo. Administrativamente dependió de La Guardia hasta 1430, año en que el prelado toledano Juan Martínez de Contreras le concedió el título de villa. En 1584, Pedro López de Ayala, cuarto conde de Fuensalida, compró la población, incorporándola a su señorío.

El pueblo contó en su día con una muralla defensiva de la que apenas queda rastro visible, aunque su trazado puede reconstruirse a través del callejero actual: probablemente discurría por la calle Ancha, la calle del Convento y la calle del Sol. El mejor testimonio de aquella fortificación es la plaza de la Puerta de la Guardia, cuyo nombre recuerda la ubicación de una de las antiguas puertas de acceso a la villa. A mediados del siglo XIX, Lillo contaba con 586 casas y un presupuesto municipal de 33.423 reales, de los que 5.500 se destinaban a pagar al secretario del ayuntamiento. En 1885, el pueblo sufrió una epidemia de cólera que marcó la memoria colectiva de la época.

Patrimonio monumental

El edificio más destacado de Lillo es la iglesia parroquial de San Martín Obispo, de estilo fundamentalmente gótico y construida en la segunda mitad del siglo XV. Declarada Bien de Interés Cultural el 26 de noviembre de 1991, se trata de un templo de tres naves de igual altura separadas por pilares, con bóvedas de crucería, altar pentagonal y una torre campanario de base cuadrada. Su fábrica combina la sillería en el interior con la mampostería al exterior, salvo en algunas capillas añadidas posteriormente en otros estilos, y ha sido objeto de varias reformas a lo largo de los siglos, la más reciente a comienzos de la década de 2010.

El convento franciscano de San Pedro Bautista se inauguró oficialmente en 1644, tras la llegada de los primeros frailes en 1611. Durante siglos fue sede del partido judicial, con juzgado de primera instancia, sala de audiencia y cárcel hasta 1966; reformado después, llegó a funcionar como Casa de Cultura y hoy alberga una hospedería. También merece mención el Rollo de justicia, una imponente columna de piedra de más de seis metros de altura, y varias ermitas: la de la Esperanza, del siglo XVI, la del Rosario, del XVIII, y las de San Antón y Monroy, esta última en estado ruinoso pendiente de restauración. El municipio cuenta además con un aeródromo deportivo dedicado al vuelo sin motor, que en 2001 acogió los campeonatos mundiales de vuelo a vela, y con un observatorio junto a la laguna de Longar desde el que se puede contemplar el curioso fenómeno de las piedras deslizantes, rocas que se desplazan por el terreno sin intervención humana ni animal conocida.

Fiestas

El calendario festivo de Lillo gira en buena parte alrededor de dos devociones marianas y cristológicas. A finales de abril y principios de mayo se celebran las fiestas del Santísimo Cristo de las Injurias, patrón de la villa, conocidas popularmente como "Los Cristos", con coronación de reinas y damas, verbenas y fuegos artificiales. A principios de septiembre es el turno de las fiestas en honor a Nuestra Señora de la Esperanza, patrona de la localidad, cuya romería previa, el domingo de Pentecostés, lleva la imagen a hombros hasta su ermita entre cánticos y el simbólico vuelo de una paloma de tela que representa al Espíritu Santo. El 13 de diciembre, festividad de Santa Lucía, numerosos vecinos suben al cerro de San Antón para escuchar misa y merendar la tradicional rosca, mientras que el 17 de enero, día de San Antón, se encienden hogueras la noche anterior. Completan el calendario San Sebastián, el 20 de enero, la Semana Santa, San José, San Isidro y el Corpus Christi.

Flora, fauna y economía

Más allá del entorno protegido de las lagunas, la vegetación del término combina álamos, encinas, olmos y chaparros con matorral de salicor y esparto, propio de los suelos salinos de la comarca. Entre la fauna terrestre destacan el conejo, la liebre y, de forma más escasa, el zorro, mientras que entre las aves son habituales la perdiz roja, la codorniz, la tórtola y la paloma torcaz, junto a rapaces como el cernícalo primilla o el aguilucho cenizo. La economía del municipio sigue apoyada mayoritariamente en la agricultura de secano, con el cereal como cultivo predominante en una comarca, la Mesa de Ocaña, de tradición cerealista desde época medieval, complementada por una ganadería de menor peso y por el turismo ornitológico que atraen las lagunas protegidas.

Evolución demográfica

La serie de población del INE sitúa el máximo de Lillo en 2011, con 3.171 habitantes, cifra que desde entonces ha ido descendiendo hasta los 2.519 actuales, una pérdida acumulada del 21 por ciento en apenas catorce años. Dentro de esa tendencia general se aprecian dos escalones especialmente marcados: entre 2002 y 2004, cuando el municipio perdió más de 150 vecinos, y entre 2012 y 2013, con un descenso similar, ambos probablemente asociados a ajustes del padrón más que a movimientos reales de población. En los últimos años, el descenso se ha moderado, estabilizándose la cifra en torno a los 2.500 habitantes.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

Otros Pueblos de Toledo

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Lillo. Pueblos de Toledo puedes visitar la categoría Toledo.

Subir