Gálvez, Toledo

Gálvez. Pueblos de Toledo

Introducción

Gálvez es un municipio de la provincia de Toledo, en Castilla-La Mancha, situado en la comarca de los Montes de Toledo y lindando con La Puebla de Montalbán, Polán, Totanés, Cuerva y Menasalbas. Según Wikidata y el INE cuenta con 3.044 habitantes, una superficie de 55 kilómetros cuadrados y una altitud de 712 metros, y sus vecinos reciben el gentilicio de galveños. Su nombre, pese a lo que pudiera sugerir, no viene de ningún apellido vasco, sino que es una contracción de Gonzálvez, derivado a su vez del germánico Gundisalvo; y su historia guarda una anécdota que lo conecta directamente con la gran decisión personal de Carlos V, el emperador que estuvo a punto de retirarse aquí antes de elegir Cuacos de Yuste. Hoy es un pueblo volcado en la agricultura de secano y, sobre todo, en una potente cabaña ganadera porcina que lo sitúa entre los municipios con más cerdos de toda la provincia.

Geografía

El término municipal de Gálvez se extiende por los Montes de Toledo, al suroeste de la capital provincial, en un terreno de secano regado por el río Torcón. Limita con La Puebla de Montalbán, Polán, Totanés, Cuerva y Menasalbas, municipios con los que comparte paisaje y aprovechamientos agrarios. Casi todo el término, un 92 % de su superficie, está dedicado a usos agrícolas: la mayor parte son tierras de labor de secano, destinadas sobre todo al cereal, y el resto se reparte entre cultivos leñosos, principalmente olivar, y algún pasto permanente. La altitud del núcleo, a 712 metros sobre el nivel del mar, es ya propia de los contrafuertes de los Montes de Toledo, con un clima mediterráneo continentalizado de inviernos fríos y veranos calurosos y secos.

Historia

Los primeros asentamientos del término se remontan a la prehistoria y se localizan junto al río Torcón y en Alpuébrega, un antiguo núcleo medieval por el que pasaba una vía romana que unía Toledo con Mérida; sus habitantes terminaron abandonándolo para instalarse donde hoy se levanta Gálvez. Tras la Reconquista, el lugar fue repoblado probablemente por vecinos procedentes de la propia Toledo, y en el siglo XIV las crónicas lo describen como una zona de caza de osos y jabalíes. La villa perteneció hasta 1443 al caballero toledano Lope Gaytán, que la vendió al I conde de Alba; su hijo la revendió en 1466 a Pedro Suárez de Toledo, quien en 1483 fundó el señorío de Gálvez, Jumela y La Moraleja, que permaneció en su linaje hasta 1656. Por matrimonios sucesivos, el señorío pasó después a los condes de la Puebla de Montalbán y, más tarde, a los duques de Uceda y Frías, hasta que los señoríos jurisdiccionales fueron abolidos en 1837. Mucho antes, en tiempos de Carlos V, el propio emperador estuvo a punto de convertir Gálvez en el lugar de su retiro: encargado de buscarle un paraje tranquilo donde pasar sus últimos años alejado de los asuntos de Estado, el maestro Esquivel le propuso en primer lugar la villa de Gálvez y, en segundo, Cuacos de Yuste; Carlos V desechó la primera opción precisamente por estar demasiado cerca de Toledo, donde entonces residía la Corte, y se decidió por el monasterio extremeño que hoy lleva su nombre unido al de la historia. A mediados del siglo XIX, el municipio contaba ya con 1.490 habitantes y aparecía descrito en el célebre Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Pascual Madoz.

Patrimonio

La Casa Consistorial, construida en 1772 "con los fondos del común" sobre el solar de un edificio anterior que había albergado la carnicería del concejo, es el edificio institucional del pueblo: de estilo neoclásico y dos plantas, destaca su balconada corrida apoyada en seis columnas dóricas que ocupa toda la fachada de la plaza. Muy cerca, las Antiguas Escuelas, levantadas en 1903 sobre el solar del Pósito Real del siglo XVI, combinan elementos neomudéjares en sus ventanas superiores con un remate en frontón; restauradas en 2003, hoy funcionan como Teatro Auditorio Municipal y conservan frente a su fachada un rollo de justicia de escasa decoración que, según la tradición local, ocupa su ubicación original. La iglesia parroquial de San Juan Bautista, de tres naves separadas por arcos de medio punto, tiene su nave central y su torre, de estilo neomudéjar tardío, fechadas en el siglo XVI, mientras que el resto del templo se completó en el XVIII; en su interior se conserva una pila bautismal de granito de estilo gótico, y en la torre, un reloj instalado en 1902. El término conserva además los restos de un castillo, la llamada Casa Señorial, Fuerte y Tercia, la Fuente de Kalato, de principios del siglo XX, y la ermita de los Cristos.

Economía

La economía de Gálvez sigue firmemente anclada en el campo: según el último censo agrario, el municipio cuenta con más de trescientas explotaciones que trabajan cerca de cinco mil hectáreas de superficie agrícola útil, casi la totalidad del término, de las que más de dos terceras partes son tierras de labor dedicadas al cereal de secano, con el olivar como segundo aprovechamiento en importancia. Pero el verdadero peso económico está en la ganadería: las explotaciones del municipio suman más de 112.000 cabezas de ganado porcino, la tercera cifra más alta de toda la provincia de Toledo, además de 200.000 aves de corral y más de 3.200 cabezas de vacuno, una concentración ganadera que convierte a Gálvez en uno de los núcleos porcinos de referencia de los Montes de Toledo. En torno a esta actividad primaria se ha desarrollado también un tejido industrial de transformación que emplea a una parte notable de la población activa del pueblo.

Fiestas

El calendario festivo de Gálvez arranca el 16 y 17 de enero con las vísperas de San Antón, que anuncian el inicio del ciclo festivo del invierno, y continúa con la celebración del Domingo de Resurrección en primavera. El 15 de mayo es el turno de San Isidro, patrón de los agricultores, especialmente significativo en un municipio de vocación agrícola tan marcada. Del 27 al 31 de agosto se celebran las fiestas de San Agustín, una de las citas festivas de mayor duración del año, y el 15 de septiembre el pueblo festeja a su patrona, Nuestra Señora de los Dolores, considerada "alcaldesa" honorífica de Gálvez, en la fiesta mayor que cierra el verano festivo del municipio.

Cuándo Ir

El 15 de septiembre, festividad de Nuestra Señora de los Dolores, patrona del pueblo, es la fecha más señalada del calendario galveño y la mejor ocasión para vivir Gálvez en su ambiente festivo más genuino. Las fiestas de San Agustín, a finales de agosto, ofrecen casi una semana completa de actividades y resultan igualmente recomendables para quien busque el pueblo en plena efervescencia estival, con el buen tiempo propio del verano castellano ya sin los rigores del pleno agosto. Para quienes prefieran conocer el municipio con tranquilidad y sin el bullicio festivo, la primavera, con el Domingo de Resurrección como única cita destacada, permite recorrer con calma su patrimonio y sus Montes de Toledo circundantes.

Planifica tu Visita

Gálvez se encuentra en los Montes de Toledo, a poca distancia de La Puebla de Montalbán, Polán, Totanés, Cuerva y Menasalbas, municipios con los que puede combinarse fácilmente una visita de un día por esta comarca al suroeste de la capital provincial. Un recorrido por el pueblo puede comenzar en la plaza, con la Casa Consistorial del siglo XVIII y su característica balconada, seguir por las Antiguas Escuelas, hoy Teatro Auditorio Municipal, y completarse con la iglesia de San Juan Bautista y su torre neomudéjar del siglo XVI. Quienes dispongan de más tiempo pueden acercarse también a la ermita de los Cristos o a los restos del antiguo castillo, y aprovechar la cercanía de Toledo capital, a poco más de media hora en coche, para combinar la visita con el patrimonio monumental de la ciudad imperial que un día estuvo a punto de tener a Gálvez como vecino del retiro de un emperador.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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