L'Arboç, Tarragona

L'Arboç. Pueblos de Tarragona

📝 Contenido:
  1. L'Arboç: de 486 vecinos en 1717 a casi doce veces más, en el Bajo Penedés
  2. Geografía: entre la autopista del Mediterráneo y el Penedés agrícola
  3. Historia: mercado desde 1202 y tres siglos de guerras y epidemias
  4. Patrimonio: una Giralda a escala y el Árbol de la Vida del siglo XIV
  5. Economía y artesanía: del encaje de bolillo al carbonato de calcio
  6. Fiestas: el baile de diablos más antiguo de Cataluña
  7. Planifica tu visita a L'Arboç
  8. Otros Pueblos de Tarragona

L'Arboç: de 486 vecinos en 1717 a casi doce veces más, en el Bajo Penedés

L'Arboç, conocido históricamente como Arbós del Penedés, es uno de los pueblos de este proyecto con la trayectoria demográfica más espectacular: su serie de censos arranca en 1717 con solo 486 habitantes y llega hasta los 5.721 actuales, casi doce veces más en tres siglos. El crecimiento no fue progresivo ni mucho menos: entre 1970 y 1975 la población pasó de 2.361 a 3.897 habitantes, un salto del 65 % en apenas un lustro, y el máximo de toda la serie, 5.758 habitantes, se alcanzó tan recientemente como 2024. El gentilicio de sus vecinos es arbocenc o arbocenca.

Geografía: entre la autopista del Mediterráneo y el Penedés agrícola

Integrado en la comarca del Bajo Penedés, a 41 km de Tarragona, el término de L'Arboç —de 14,1 km² y 166 metros de altitud media— está atravesado por la Autopista del Mediterráneo (AP-7) y por la carretera nacional N-340. El terreno es predominantemente llano, con ligeras elevaciones en su extremo meridional: la Colina, de 180 metros, y la Pedrera, de 205. La riera de Marmellar, hoy casi siempre seca pero antaño de curso permanente —como atestigua la existencia de antiguos molinos como el de la Coloma—, recorre la parte norte del término; junto a ella, la riera de Estalella riega la zona de la casería de La Llacuneta. La altitud del término oscila entre los 205 metros al sur y los 110 al noreste, a orillas de la propia riera.

Historia: mercado desde 1202 y tres siglos de guerras y epidemias

L'Arboç aparece documentado ya en el año 991 como posesión de los señores de Castellet. En 1076 el castillo de la población fue vendido al conde Ramón Berenguer I, quedando desde entonces en manos de la casa condal de Barcelona y, por extensión, incorporado más tarde a la Corona de Aragón. La repoblación se extendió durante el siglo XII, y en 1202 el pueblo obtuvo el privilegio de celebrar mercado, además del de organizar ferias, como la de Santa Lucía, que se celebra sin interrupción desde 1230. Por entonces L'Arboç contaba ya con notario público propio y con un barrio judío.

En 1297 el rey Jaime II donó temporalmente la villa a Guerau de Cervelló como pago de una deuda, aunque volvió a la corona en 1315. Durante el siglo XV, L'Arboç era la segunda localidad en importancia de toda la comarca, hasta que sucesivas epidemias de peste provocaron una fuerte despoblación. Durante la guerra contra Juan II de Aragón, la villa se posicionó primero a favor de la Generalidad; en 1464 las tropas reales se fortificaron en ella y sufrió el ataque de los ejércitos fieles a la Generalidad, hasta que el propio Juan II cedió la villa a Joan Berenguer de Masdovelles. La recuperación posterior, tanto económica como demográfica, fue extremadamente lenta.

Los conflictos bélicos siguieron golpeando al pueblo en los siglos siguientes: el 10 de junio de 1808, las tropas francesas saquearon e incendiaron la villa, y el 3 de enero de 1836, durante la primera guerra carlista, volvió a ser saqueada.

Patrimonio: una Giralda a escala y el Árbol de la Vida del siglo XIV

La iglesia parroquial de San Julián, aunque documentada ya en 991, se reconstruyó entre 1631 y 1647 sobre los restos del templo anterior: es de nave única con capillas laterales, a las que se añadió en 1770 la capilla del Santísimo. Conserva vestigios de la primitiva iglesia románica del siglo XII, entre ellos la base del campanario, y unas singulares pinturas franco-góticas del Árbol de la Vida de principios del siglo XIV, realizadas al fresco. Su fachada principal luce un gran rosetón sobre la portalada, de tipo arco de triunfo renacentista.

El Hospital de San Antonio Abad, construido entre 1906 y 1911 en estilo modernista con ladrillo visto, piedra y cerámica vidriada, organiza su claustro central de 7 por 14 metros en dos pisos de columnas y arcos; sus dos grandes torres cuadradas, rematadas en cerámica vidriada, coronan el conjunto. La Torre Bellesguard, de 1898, es obra del arquitecto Joan Baptista Pons i Trabal en estilo neogótico, con una peculiar torre semicircular, y el Palacio Gener y Batet, construido entre 1873 y 1889, muestra en su fachada de grandes torres la fase final de su construcción.

El monumento más singular de L'Arboç es, sin duda, La Giralda: una construcción neoárabe a las afueras del pueblo, encargada por Joan Roquer i Marí como regalo a su esposa tras un viaje por Andalucía. Entre 1877 y 1889 se levantó una reproducción a escala 1:2 de la Giralda sevillana, de 52 metros, con un patio interior que imita —aproximadamente— al patio de los Leones de la Alhambra granadina; el edificio fue restaurado entre 2004 y 2008. Completan el patrimonio la calle Mayor y la plaza de la Villa, con la rectoría, el ayuntamiento y fachadas modernistas porticadas, y la capilla de Sant Ponç, en el agregado de El Papiol, de origen medieval y restaurada tras unas riadas de 1958. El Archivo Arbocenc, junto a la plaza de la Villa, reúne un valioso compendio gráfico y documental de la historia local, mientras que el Monumento a la Encajera, situado en una rotonda a la entrada del pueblo y protegido como bien cultural de interés local, rinde homenaje a la artesanía del encaje de bolillo y a todas las encajeras de Cataluña; es obra del escultor local Joan Tuset i Suau.

Economía y artesanía: del encaje de bolillo al carbonato de calcio

La base económica tradicional de L'Arboç ha sido la agricultura de secano, con especial peso de la viña y los cereales, pero el pueblo es sobre todo conocido por su tradición en el encaje de bolillo, un oficio al que todavía se dedican muchas de sus mujeres y que cuenta con un museo monográfico dedicado a conservar piezas de esta artesanía. La actividad industrial se reparte entre hiladuras, elaboración de vinos, industria cristalera y producción de carbonato de calcio.

Fiestas: el baile de diablos más antiguo de Cataluña

L'Arboç celebra uno de los bailes de diablos más antiguos de toda Cataluña, acompañado de una colla bastonera de larga tradición y de unos gigantes centenarios. El cuarto domingo de agosto se celebra la fiesta mayor, una de las más representativas del Penedés, catalogada por la Generalitat de Cataluña como Festa Patrimonial d'Interès Nacional desde 2009. A ella se suma la tradicional feria de Santa Lucía, que se remonta a 1230 y que convierte a L'Arboç en uno de los mercados feriales más antiguos documentados de la comarca.

Planifica tu visita a L'Arboç

L'Arboç tiene código INE 43016 y su web municipal es arbocenc.org. Una visita completa debería combinar La Giralda y su patio inspirado en la Alhambra con el recorrido por la calle Mayor y la plaza de la Villa, la iglesia de San Julián con sus pinturas góticas y el Museo del encaje de bolillos; los aficionados a lo curioso pueden completar la ruta con el Museo El Cau del Tauró, dedicado al mundo del tiburón y considerado una de las colecciones más importantes de Europa sobre la materia. El cuarto domingo de agosto, con la fiesta mayor y su baile de diablos centenario, es la fecha que mejor concentra la identidad festiva del pueblo.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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